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Lo mejor está por venir

Lo mejor está por venir

Pasaron 40 años desde que Chile fue capaz de revertir un 1-2 en Copa Davis. Y quizás cuántos más van a pasar hasta que alguien iguale lo logrado por Jaime Fillol y Pato Cornejo ante Sudáfrica, camino a la histórica final de 1976. El fin de semana, en Medellín, el equipo nacional estuvo muy cerca, pero no pudo.

El amargo sabor de la derrota, más agria que nunca porque estuvo a un suspiro de la proeza, entrega lecciones claras y conclusiones esperanzadoras. Fueron los propios tenistas quienes llegaron a ellas.

Christian Garin fue claro al decir que va a aprender mucho de este partido. Y así será, porque el dolor ayuda a la enseñanza. Van a ser muchas las semanas en que, antes de quedarse dormido, el Tanque mire al techo y piense en ese quiebre arriba del quinto set ante Santiago Giraldo. "A futuro, un quinto set lo afrontaré de otra manera", dijo. No cabe duda que así será.

Garín tiene 20 años. Pareciera ser mayor y es por la sencilla razón de que está descollando desde los 15. A los 16 ya estaba jugando Copa Davis y a los 17, dando un año de ventaja, era campeón juvenil de Roland Garros. Un prodigio a quien, lamentablemente, le ha tocado sostener sobre sus hombros la pesada expectativa de un país que pide a gritos una nueva versión de Ríos, Massú y González. Así, las cosas son más difíciles.

Hay proceso, desarrollo y maduración. Garin está en eso. Después de tener por las cuerdas a Santiago Giraldo, un ex Top 30 que jugaba en su casa, en un ambiente extraño, con altitud, bolas despresurizadas y cancha mojada, queda claro que va bien encaminado.

A pocos minutos de consumada la caída, cuando todos estaban recalientes por la derrota y por la forma en que esta se produjo, Nicolás Jarry publicó en las redes sociales una foto del equipo chileno en el camarín. Todos sonrientes, todos unidos, bajo una leyenda que suena como una promesa: "Lo mejor está por venir".

Así será.

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