Adelantan el futuro del ejecutivo chileno que está preso en Brasil: sanción ejemplificadora
En 2023, Brasil decidió instaurar el concepto de ‘injuria racial’, equiparándola con el delito de racismo, lo que complica el futuro del ciudadano chileno detenido en Sao Paulo.
Germán Naranjo Maldini se convirtió en el personaje más buscado de los últimos días. El pasado 10 de mayo, el chileno fue detenido en el Aeropuerto de Sao Paulo luego de realizar insultos racistas y homofóbicos a un pasajero brasileño, todo esto en medio de un vuelo a Frankfurt.
El registro se hizo viral de inmediato y generó el repudio a nivel mundial en las redes sociales. De acuerdo a los propios videos grabados por el afectado, el ingeniero que se desempeña como gerente comercial de la Pesquera Landes, emitió comentarios como ‘mono’ y ‘negro’, además de señalar que “para mí es un problema ser gay”.
Si bien, el ciudadano chileno continúo con normalidad su viaje a Alemania, fue detenido por la Policía Federal de Brasil en su regreso a Sao Paulo. La colaboración entre la aerolínea (LATAM) y la policía fue clave para cumplir con la orden de captura en contra de Naranjo.
Las duras penas que arriesga
Mientras se define su situación judicial, el imputado fue trasladado a la cárcel de Guarulhos, ubicada en las afueras de Sao Paulo. Sin embargo, el escenario es complejo e incluso podría arriesgar pasar un buen tiempo en prisión.
Lo anterior debido a que desde 2019 Brasil y Bolivia son los países que tienen las penas más altas contra el racismo en América Latina. En enero de 2023, Brasil decidió equiparar la injuria racial al delito de racismo, algo que no existe en Chile y que endurece las penas, las que pueden ir de entre dos a cinco años de cárcel.
“Hay un sinfín de normas que le juegan en contra al chileno, tanto por sanciones correspondientes a la aviación civil, como razones de seguridad, atentados o insultos a personal de la tripulación; y las que involucran la discriminación, que debe aplicar primero el Estado de Sao Paulo y luego la legislación nacional”, explicó Samuel Fernández, profesor de Derecho Internacional de la Universidad Central, a Emol.
La única posibilidad para Naranjo es llegar a un acuerdo judicial, el cual incluiría una importante indemnización económica, sumado a la realización de servicios comunitarios. Algo similar a lo ocurrido con Agostina Páez, abogada argentina que también estuvo detenida en Brasil por insultos racistas. La ciudadana trasandina estuvo dos meses en la cárcel, para luego pagar cerca de 20 mil dólares de fianza y así poder volver a su país, aunque con una tobillera.