ENTREVISTA AS | PARTE II

“El extranjero que vota tiene que conocer la historia del lugar al que llega... Es el deber del que no nació en Chile”

“Me llegaron dos o tres comentarios negativos (por votar siendo extranjera)... Trato de hacer reflexionar a quien me lo dijo, porque prefiero que vea que no soy amenaza por no ser chilena y que vengo a aportar”, dice Renata Almada.

Renata Almada
Redactor de AS Chile
Es periodista desde 2017. Se especializa en fútbol, tenis, golf y pádel. Actualmente cubre Universidad de Chile.
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Renata Almada lleva siete años viviendo en Chile, por lo que ya pudo votar en las Elecciones Presidenciales, algo que hizo por primera vez este domingo 16 de noviembre en los comicios que permitieron a Jeanette Jara y José Antonio Kast avanzar a segunda vuelta.

En la segunda parte de su charla con AS Chile (ver aquí la parte I), la comunicadora y psicóloga clínica deportiva brasileña analiza el rol de los extranjeros que están habilitados para sufragar en una votación que marcará un momento clave en la historia del país.

- ¿Qué valor le da al pensamiento del inmigrante en una decisión tan trascendental como esta?

- Pensaba en lo importante que es identificar y reconocer mis sesgos como alguien que vino de afuera. Es complejo traer mis miedos, traumas o temores de la cultura de allá y tratar de acoplarlos exactamente acá. Creo que es una gran equivocación del extranjero que termina por votar mal, entre comillas, por no hacer esa lectura correcta de ‘okey, voy a usar mi experiencia como extranjero y mi cultura de mi país, pero no voy a hacer con que eso opaque la realidad de donde estoy llegando’. El extranjero que vota debe conocer la historia del lugar al que llega... Es el deber del que no nació en Chile, pero que vive aquí.

- Lleva siete años en Chile. ¿Qué piensa de la relación de los chilenos con la política? ¿Ve una evolución o una involución en ese aspecto?

- En Brasil el chileno era muy conocido por ser un ciudadano muy politizado, que busca sus derechos. Llegué acá ya con ese sesgo, por así decirlo. Y sí, lo vi, viví el estallido social acá. He visto varios movimientos, entonces no sé si puedo afirmar si hubo una evolución o una involución. Creo que hubo movimientos superplásticos y que resultan de una parte de la población que se frustró muchísimo con el rechazo de la nueva Constitución.

- ¿Cómo pudo impactar eso?

- Pienso que causó un efecto también de resignación en mucha gente y que capaz ahora hay un nuevo aire de buscar, pelear, concretar un cambio que quizás no hubo. Pero sí veo dos fuerzas muy opuestas y eso me genera un poco de miedo, un poco de incomodidad.

- ¿En qué sentido?

- Cuando estamos defendiendo algo de una forma tan polarizada, capaz perdemos la conciencia de lo que va a ser positivo de forma transversal. Ese es mi temor. Y lo entiendo desde un punto de vista social, porque Chile ha pasado por movimientos políticos y sociales muy grandes, con heridas muy importantes en pocos años. Para que la sociedad y el sistema funcionen, hay que tener una mirada un poquito más democrática y más altruista también.

- ¿Le preocupa que la gente piense solo de forma individual?

- Creo que el estrés, la violencia, la delincuencia que Chile está experimentando ahora, te lleva a eso. La única forma de combatir los efectos nocivos de lo que significa ese choque cultural que estamos viviendo es instruyéndose, chequeando las informaciones, no cayendo en propuestas seductoras. Eso es lo más importante para que la emoción no supere a la razón en ese aspecto.

“En siete años en Chile moldeé mi personalidad muy radical”

- Hizo un reel hablando sobre la importancia de votar siendo extranjera. ¿Cómo surgió esa idea?

- Sentí esa necesidad, porque hay mucha gente que está en mi posición, y se lo toma como sacarse de encima un cacho, y finalmente lo hacen con inmadurez. Capaz tenga que ver con la falta de pertenencia, la falta de integración de muchos extranjeros, pero yo me siento completamente integrada a Chile, entonces tenía ese deber y ese entusiasmo en hacerlo de forma responsable. Mucha gente vota de una manera muy emocional, entonces hay candidatos que te envuelven un discurso que es muy seductor. Hay que tener cuidado con eso.

- Los resultados dejan en evidencia que para los votantes no hay un candidato que resalte sobre el resto. ¿Tenía esa indecisión también?

- No, no. Yo tenía mi opción, pero sí me sorprendió que la votación fue muy dividida. En Brasil, no me acuerdo la última vez en que se haya visto ese fenómeno. Creo que los resultados hablan de esa falta de confianza muy grande de los chilenos.

- ¿Le llegaron comentarios negativos por votar siendo extranjera?

- Sí, me ha llegado muy poco, pero como sabemos, nosotros detectamos los comentarios negativos y le damos una gran importancia a ellos (ríe). Fueron como dos o tres, pero cuando hablo de fútbol, también me llegan. Trato de hacer reflexionar a quien me lo dijo, porque prefiero que pueda ver que no soy amenaza por no ser chilena y que vengo acá para aportar y porque quiero integrar esta sociedad. Trato de responder porque si hacemos vista gorda, terminamos por validar esa conducta. Pero sí afecta, es muy fuerte.

- ¿De qué forma?

- Es duro cuando uno sabe todo el esfuerzo que ha hecho por integrarse. Lo trabajo día a día con los atletas que reciben acoso cibernético, entonces después me sirve para aplicar si mi sucede. Tengo claro que mi identidad personal, no la debo mezclar con mi identidad de redes sociales.

- ¿Cómo maneja las relaciones personales con gente que puede tener una posición política completamente diferente a la suya?

- Qué buena pregunta (ríe). Es un gran desafío y creo que habla mucho de un tema de ego y de esa búsqueda por la verdad. Cuando uno trata de ver a los demás como personas que tienen el derecho de pensar y tener sus certezas, es mucho más fácil crear vínculos con esos puntos de vista muy opuestos al de uno. Es bacán tener conversaciones con posiciones opuestas, porque si uno está verdaderamente abierto al debate, va a enriquecerse. Pero si entramos en una dinámica de defender una verdad irrefutable, es imposible (ríe).

- ¿Perdió amistades o relaciones por algo así?

- No, no. Y he tenido muchos amistades acá en Chile donde tenemos posiciones políticas distintas. Pero fíjate que es un ejercicio muy consciente y humano de ver que mi verdad no supera la del otro. Pero cuesta, es muy difícil. No quiero quedar como si fuese algo fácil (ríe).

- ¿Siempre pensó de esa manera?

- Lo aprendí en Chile, a través de ser neutral en el deporte. Aprendí que no hay una sola forma de vivir el fútbol, como me pasaba con Gremio en Porto Alegre. Vengo de una región de Brasil que es muy polarizada, donde uno convive en esa dinámica de los opuestos y capaz no de la mejor forma posible. En siete años moldeé mi personalidad muy radical y como psicóloga tengo una predilección por los matices, lo que capaz en Chile es un gran problema, porque acá la frase más conocida es ‘mójate el potito’ (ríe). Ser neutral no significa no adoptar una postura, pero sí considerar que existen otras.

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