La espalda de Lasarte

La espalda de Lasarte

A no quedarse con el final. Si uno resume el partido de la Universidad de Chile versus Audax Italiano con el último pantallazo, puede ser injusto. Si se sintetiza el juego solo con factores anímicos, la U terminó encerrando al cuadro itálico, peleando cada pelota, corriendo hasta el final.

Pero durante más de 80 minutos, el equipo de Lasarte volvió a ser aquel equipo confuso, de juego errático, con escaso poder de generación de juego, cayendo en la trampa de un rival que mantuvo el orden y que se movió con comodidad durante un trazo largo del pleito.

Hace menos de tres meses la Universidad de Chile daba la vuelta olímpica con casi este mismo plantel. Se fue Patricio Rubio, se fue también Luis Marín, lo que obligó a los azules a contratar un arquero suplente cuando el cuerpo técnico requería un jugador de campo.

¿Eso basta para que la U parezca otro equipo? Ciertamente no. La falta de confianza en la Universidad de Chile se traduce en que es uno de los equipos más goleados del campeonato. Audax le hizo tres y pudo hacerle un par más, sin registrar un caudal ofensivo tan intenso ni relevante.

La espalda de Lasarte está sufriendo. Físicamente, porque su operación, su hernia, no lo ha dejado en paz. Pero su espalda futbolística también sufre. La identidad de juego, lo más importante de un equipo, parece extraviada. Lo que le queda a la U es alimentar su fe en Copa Libertadores.

No ganarle a The Strongest por el certamen continental sería, prácticamente, el cierre de un ciclo que ya parece tener las horas contadas.

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