Esos locos del mediocampo

Esos locos del mediocampo

Al sentarme al escribir estas líneas lo hago bajo la inspiración del cumpleaños No. 62 de un grande del fútbol, multicampeón en Brasil y con muy buenas pasadas por su selección, Italia y Japón. Artur Antunes Coimbra, más conocido como Zico. Tuve el placer de jugar contra él en Brasil, cuando comenzaba su tremenda carrera en el Flamengo. Fue el quien me sucedió como el Mejor de América en 1977.

El “Galinho”, como era conocido por su delgada contextura, fue parte de una raza de jugadores tan extraña como apetecida para el fútbol mundial. Lleno de técnica para pasar el balón, para driblear a un rival y para finiquitar frente al arco. Son jugadores con una capacidad de decisión anormal, fríos en las horas más complicadas, pero apasionados por el balón, competitivos en todo aspecto.

Rivelino, Sócrates o tantos otros en Brasil; Romerito en Paraguay; algunos años antes mi gran amigo “Nene” Cubillas en Perú; Rubén Paz o Enzo Francescoli en Uruguay; Carlos Valderrama en Colombia; Diego Maradona o Juan Román Riquelme en Argentina. Jugadores que era fundamentales en sus equipos. Todo pasaba por ellos.

Carlos Reinoso, “Chamaco” Valdés, Miguel Angel Neira, el “Coto” Sierra y últimamente Jorge Valdivia, en Chile, han perpetuado este tipo de jugadores llenos de creatividad, con el pase entre líneas preciso, en el momento justo. Futbolistas que juegan con alegría, emoción, que da gusto verlos correr por la cancha pensando en la siguiente jugada.

El famoso 10 clásico ya no es tan popular. Quedan pocos en el fútbol mundial, que se ha preocupado de privilegiar la fortaleza física por sobre el talento innato. No quiero desmerecer a los creadores de hoy en día, para nada, pero debemos reconocer que desde que Ronaldinho Gaúcho salió del Barcelona y que Zinedine Zidane se retiró, no existe un gran 10 a nivel mundial.

Espero que pronto surja alguien así. Por mientras, feliz cumpleaños Zico.

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