Que se vayan todos

Que se vayan todos

Cuesta entender el actuar del directorio que lideraba Sergio Jadue. El domingo por la noche se reunieron con un grupo de clubes para "fidelizar" apoyos. ¿Qué tipo de apoyo? Que los ayuden a promover una lista de consenso con los mismos de siempre. ¿Y Jadue? Que cumpla tranquilamente con su permiso médico y llegado el día 60 llamen a elecciones.

Muchas preguntas siguen en el aire. Por ejemplo: ¿A qué fue Sergio Jadue a Brasil? ¿A qué fue a Estados Unidos? ¿Por qué viaja sin avisarle a nadie? ¿Qué vínculos existe con sus pares de otras latitudes que ya están procesados? ¿Tiene cuentas personales en Estados Unidos o en paraísos fiscales? ¿Está negociando con la justicia estadounidense como testigo? Son situaciones demasiado graves que no pueden irse al archivo, por muy lamentable que sea la enfermedad del dirigente.

Los miembros del directorio, al igual que cercanos que trabajaron codo a codo con Jadue hasta la semana pasada, han dicho que no tenían idea en qué andaba. Arguyen que era un tipo autoritario y personalista. Por eso, por ejemplo, se sorprenden con la noticia de los préstamos a escondidas que recibieron los "clubes amigos", que duplican a los del resto, y que ahora tienen entrampada la operación de venta del CDF.

Un grupo de clubes quiere la renuncia inmediata de Jadue y de todo el directorio. Creen que los integrantes de la mesa han sido cómplices en una gestión que tiene mucho que aclarar, ante la ANFP y la justicia internacional. Y agregan que si realmente el directorio no sabía en qué pasos andaba Jadue, igual deberían renunciar, por ineptos e incompetentes.

La disidencia tiene la opción de llamar a un consejo extraordinario. La amenaza está, al igual que solicitar un voto de censura contra el directorio. Si llegasen a lanzar esa bomba atómica, los estatutos ordenan que debería asumir el consejero más antiguo en ejercicio. ¿Quién es? Miguel Nasur.

El panorama no es alentador, pero tiene arreglo. Se puede hacer una limpieza profunda, aclarar las confusiones y encaminar adecuadamente el caminar dirigencial de un fútbol chileno que, paradójicamente, vive el mejor momento deportivo de su vida a nivel de Selección. Para llegar a eso, resulta evidente que el primer paso es la salida de un directorio que demostró que no fue capaz de hacer bien su trabajo. Que se vayan todos.Y ojalá que sea por las buenas.

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