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EL ADIÓS DE SAMPAOLI

El modelo de juego que llevó a Sampaoli a la cima con La Roja

En medio de su ciclo en la Roja, el argentino cambió el estilo bielsista por el Juego de Posición y así el equipo pasó de un ritmo frenético a un patrón con más precisión.

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En cuanto a resultados, sin duda que Jorge Sampaoli deja la Selección con grandes logros. Tomó a La Roja, tras el despido de Claudio Borghi, y la condujo al Mundial de Brasil, quedando afuera del certamen tan solo por penales ante el Scratch. Lo mejor ocurrió el año pasado: el argentino se proclamó campeón de la Copa América, el mayor hito del fútbol nacional.

Al margen de las cifras, el legado del entrenador tiene que ver mucho también con el atractivo modelo de juego que implementó en la Selección. En este aspecto, claramente se pudo verificar un vuelco relevante, que no atentó contra la competitividad de las escuadra chilena, lo que sin duda constituye un mérito.

Cuando asumió en la Roja, Sampaoli era el más bielsista entre los técnicos seguidores del ex DT de Chile. La Selección evidenciaba un ritmo de juego alto y atacaba constantemente, con claro énfasis en las llegadas por los costados. Todo en el contexto de un Ataque Construido sencillo y directo, que tenía una manifiesta predominancia por ocupar los espacios a la espalda de línea de presión oponente y así lograr la progresión.

En esos tiempos, para defender, la fórmula era la utilización del Pressing como concepción de juego. Al perder el balón, en bloque el equipo se lanzaba por recuperarlo con el fin se seguir atacando. El recurso era arriesgado, puesto que exigía la presencia de la última línea en la mitad de la cancha permanentemente. Sin embargo, el riesgo se asumía con fruición, ya que el extenso volumen ofensivo estaba garantizado.

Todo cambió tras la caída ante Holanda   

En el Mundial de Brasil, Chile cayó por 2-0 ante Holanda. La Roja tuvo la pelota durante el todo el partido, pero fue incapaz de vulnerar a un equipo que solo se dedicó defender y atacar un par de veces mediante veloces contraataques.

El propio Sampaoli lo reconoció más tarde: el duelo fue un punto de inflexión en su manera de afrontar los partidos, pues sentía que el modelo de juego anterior, propio del bielsismo más puro, aparentemente resultaba incapaz de sortear desafíos como el planteado por Holanda.

El DT de la Roja se enamoró entonces del Juego de Posición, cuyo máximo exponente era el Barcelona de Guardiola y tenía como precursor conceptual a Juan Manuel Lillo, a quien intentó convertir en su ayudante, tras la salida Sebastián Beccacece.

Entonces, Chile pasó a ser un equipo de accionar no tan veloz y con mayor precisión y extensión en el manejo de la pelota. La intención seguía siendo atacar de manera constante, pero ahora con maniobras más elaboradas, aumentando las secuencias de pases hasta encontrar el resquicio defensivo en el oponente para quedar de cara al gol.

Si antes en la progresión hacia el arco rival el receptor del balón debía atacar el espacio para recibir, ahora el mismo debía estar detrás de la línea de precisión y luego de unas combinaciones recepcionar para avanzar. La idea era triangular con el de encontrar el tercer hombre y superar la oposición.

En la fase defensiva, el Pressing fue reemplazado por la Retirada Progresiva alternada con el Reagrupamiento Defensivo a partir del círculo central. El equipo dejó de presionar arriba y se congregaba más cerca de su arco para recuperar la pelota.

Mal no le fue a Sampaoli, por lo visto. La modificación hacia otro estilo funcionó magníficamente en la Roja, ya que con este último modelo de juego el argentino pudo conseguir lo que nunca antes un DT había obtenido con Chile: ser campeón de América.

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