La Roja

Los hechos que distancian a Claudio Bravo con Pizzi

La reunión de conocimiento no arrojó muy buenos resultados. Entrenador y capitán de la Roja corren por carriles distintos. "Bravo no le cree", aseguran en su entorno.

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No porque fuese Barcelona, ni porque fuera el inicio de un recorrido lógico. La primera escala de Juan Antonio Pizzi en Europa fue en España porque allí está el capitán de la Selección, Claudio Bravo.

El portero del Barcelona había dado gestos de malestar por la poca comunicación con Santiago tras la asunción de Arturo Salah. Este primer cara a cara buscaba empezar un acercamiento que concluiría con la cita con el propio presidente de la ANFP.

Juan Antonio Pizzi, Manuel Suárez y Claudio Bravo nunca habían compartido una mesa juntos. “No fue la misma entrevista que tuvo con (Jorge) Sampaoli”, cuentan de entrada. El ambiente fue tenso de inicio a fin. Bravo estaba particularmente incómodo por las declaraciones de Pizzi en su presentación: “Tenemos la máxima valoración y admiración por él. Yo y todo mi cuerpo técnico coincidimos con las estadísticas que lo nombran el mejor arquero de España y de Europa. De hecho, el primer jugador que intentamos convencer para llevar a Valencia fue Bravo”.

Esa última sentencia fue la que lo descolocó porque “Claudio sabe que eso no es cierto porque si lo hubiesen querido, lo hubieran llamado”, comentan sus cercanos. Lo que es peor, el barcelonista “quedó con la sensación de un tipo que intentó ganárselo públicamente con algo irreal”.

A eso se añade las durezas que había que limar con su ayudante técnico. Bravo no olvida que Suárez lo trató como a un arquero del montón. Es una fisura que sigue sin sanar, pese a que ese día el cuerpo técnico le insistió que contaba con él como pieza clave del campo y del camarín.