Chile - Colombia

Pizzi vs Pékerman, contrapunto entre intensidad y clasicismo

A los técnicos de la Roja y la escuadra cafetalera los une Argentina, su patria de origen. Pero en la cancha buscan desarrollar estilos harto distintos.

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Largos 16 años debieron transcurrir para que Colombia volviera a participar en un Mundial. Los cafetaleros tuvieron una buena presentación en Brasil, en 2014, avanzando hasta cuartos de final y el responsable de todo fue Néstor Pékerman.

El entrenador argentino revolucionó entonces a la escuadra sudamericana. Y ahora, ante otro compatriota, Juan Antonio Pizzi, buscará el paso a la final en la Copa América Centenario, frente a Chile.

Ambos técnicos son nacidos y criados en el fútbol argentino. Sin embargo, en la etapa adulta siguieron distintos caminos. Acumularon largas experiencias como jugadores activos y luego en el rol de detés para venir a verse las caras en Chicago, intentando quedar muy cerca de lograr el título en Estados Unidos.

Pékerman jugó profesionalmente en Argentinos Juniors e Independiente Medellín de Colombia. Una carrera no con muchas luces, en 12 años de trayectoria futbolística. Al contrario, Pizzi pasó por la élite en España, integrando el ataque del Barcelona, y hasta se dio el lujo de actuar en el Mundial de Francia 1998 con la selección hispana.

El DT de Colombia, de 66 años, es tranquilo, mesurado y exigente desde la serenidad de su carácter. Estos atributos lo acercan al plantel colombiano, por lo que no precisa de la prepotencia o los aspavientos para imponer su autoridad.

Pizzi solo lleva cerca de seis meses al mando de la Roja. Grandes trascendidos en torno a su conducción del grupo aún no surgen. Persiste todavía la imagen de su paso por Universidad Católica, en 2010, cuando obtuvo el título con los cruzados: un tipo muy observativo, paciente, de apariencia lejana, pero con carácter para imponer sus decisiones.

La idea futbolística de Pékerman se ajusta a los moldes clásicos de la escuela argentina. Hasta hace unos meses no se movía del sistema de juego 1-4-3-1-2, muy propio de las canchas transandinas.

Gusta del fútbol bien jugado, a ras de piso, con largas secuencias de pases y mucho énfasis en la precisión por sobre la intensidad. Este último un tema tan a cuento en nuestro país. Su matiz hoy es la conformación de un mediocampo y una delantera atípica (1-4-2-3-1). Sin embargo, la identidad no la transa el DT de Colombia.

En cuanto al modelo de juego, el asunto ha sido más bien oscilante con Pizzi en la banca de la Roja. Al ser presentado, en reemplazo de Jorge Sampaoli, aseguró que buscaría ahondar en la tenencia del balón y también disminuir los riesgos que involucraba ser tan intensos. Con el tiempo agregó su predilección absoluta por alinear un "9" permanente y dejó en claro que el sistema a todo evento es un 1-4-3-3 muy elástico.

Antes de la Copa Centenario, y durante la fase inicial del torneo, el técnico de la Roja deambuló entre una sinfonía de críticas negativas, a raíz del bajo desempeño, pues no había sintonía en el campo de juego. Hasta la paliza por 7-0 a México, una expresión de fútbol de alto vuelo, absolutamente conectada con el mejor momento de Marcelo Bielsa en Chile y los inicios de Sampaoli. Finalmente, el equipo transfirió a la cancha su permanente exigencia de intensidad al plantel.

Como sea, Pékerman y Pizzi tendrán en Chicago la chance de seguir avanzando en la consolidación de sus proyectos con un posible paso a la final de la Copa. Tal vez, la responsabilidad sea mayor sobre el estratega de Chile, que viene de elevar el trofeo el año pasado en casa bajo la dirección de Sampaoli. Aunque Pékerman también debe hacer lo suyo en el enfrentamiento.