Rio 2016

La curiosa historia del niño prodigio de Chile: del violín a los rifles

Ricardo Soto no para de lograr hitos. El trabajo familiar ha sido clave para que este niño de 16 años logre un inusitado protagonismo. Esta es su historia.

A Ricardo Soto no le bastó con transformarse, con 16 años, en el deportista más joven de la historia del deporte nacional en clasificar a unos Juegos Olímpicos.

En Río de Janeiro amplió una historia que ya tenía ribetes insólitos y que nace completamente lejana al deporte. Precisamente, y según señala su madre, Francisca Pedraza, la música partió siendo su gran aliado, tras transformarse con menos de 10 años en violinista de la orquesta infantil de la Octava Región.

Sin embargo, su afición cambia abruptamente cuando se trasladan a Arica, donde actualmente residen. Es ahí donde comienza su carrera olímpica, que hoy lo tiene como protagonista del deporte nacional.

Todo surge como una gran anécdota. Su hermano David buscó algún pasatiempo deportivo. Por eso determinó comprarse un rifle a postones. Sin embargo, su madre les prohibió los rifles. No tuvo más opción que devolverlo. Y lo hizo. Pero al mismo tiempo le llamó la atención ver un arco y decidió comprarlo.

“Ahí nace todo. Comenzamos a especializarnos y a Ricardo le gustó y comenzó a practicar. Luego terminé siendo su entrenador”, dice su hermano mayor.

Su padre, también de nombre David, corrobora la historia. “Él es el gran culpable (apunta a su hijo). Un día llegó con el arco y no paró más. Ahora todos somos fanáticos”, relata.

Pero la familia y los amigos también han sido claves. “Todo esto es familiar y de amigos. Una familia cercana nos ayuda con la parte kinésica y otra amiga le hace reiki, para mantenerlo en armonía”, sentencia su madre.