Chile - Perú

El trágico accidente de Alianza Lima que unió a Chile y Perú

43 pasajeros de un avión murieron en el 1987 tras caer al mar. La reacción desde Chile sorprendió a todos: Colo Colo ayudó con un gesto histórico.

Un viaje a Pucallpa marcó por siempre la historia de Alianza Lima. Era un 8 de diciembre de 1987, cuando un avión que transportaba al plantel cayó al mar por problemas técnicos y terminó con la vida de 43 personas.

El cuadro peruano había derrotado horas antes al equipo local por 1-0 con gol de Carlos Bustamante. Sin embargo, el regreso fue fatal. Alrededor de las 20:00 horas, cuando estaban a pocos kilómetros de Ventanilla, el piloto no fue capaz de controlar la aeronave por no tener la experiencia suficiente y se estrelló en el Océano Pacífico.

Este era unos de los equipos titulares que jugó ese año.

16 futbolistas, cuatro dirigentes, seis integrantes del cuerpo técnico, tres árbitros, ocho hinchas y seis tripulantes fue el saldo de muertos en este trágico hecho. Solo sobrevivió Edilberto Villar, el conductor, que fue rescatado 8 horas y media después del impacto.

Otros dos estuvieron cerca de sobrevivir, pero no tuvieron la misma suerte. Rafael Ponce, uno de los fanáticos, nadó hasta que se perdió en el mar, mientras que el futbolista Alfredo Tomassini se ahogó media hora antes del rescate.

Así quedó el avión después del accidente.

El gesto albo

La noticia impactó a todo el mundo, pero en especial a Chile, el país vecino. Y la reacción desde Santiago no tardó en llegar: Colo Colo, en una ayuda inédita, facilitó a algunos de sus jugadores para que el equipo peruano se mantuviera en competencia.

El cuadro chileno cedió a cuatro futbolistas: José Letelier, Parko Quiroz, Francisco Huerta y René Pinto, quienes se complementaron con juveniles y otros jugadores peruanos históricos que volvieron a jugar solo para mantener vivo al club.

El técnico albo de ese año era Arturo Salah, actual presidente de la ANFP, que no tuvo problemas en sumarse a esta iniciativa impulsada por Peter Dragicevic, quien tenía una relación cercana con Agustín Merino Tapia, en ese entonces presidente del equipo peruano.

Incluso, los albos viajaron un mes después a Lima para visitar a las víctimas en el cementerio y a disputar un amistoso contra el club afectado, en un emotivo duelo que se recordará por siempre como el inicio de una amistad entre equipos de Chile y Perú.