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Mundial de Rusia

Los 5 pecados de Pizzi en la Roja durante las Eliminatorias

El rendimiento de Chile ha mostrado una curva descendente con la conducción del DT. ¿Qué aspectos incidieron en tal panorama?

Bajo el mando de Juan Antonio Pizzi, la Selección chilena ha disputado cinco encuentros en las Eliminatorias, logrando solo cuatro puntos. Las unidades son producto del triunfo ante Venezuela, un empate contra Bolivia y tres derrotas, frente a Argentina, Paraguay y Ecuador.

No es bueno el momento del DT en la Roja. Lo sabe y así lo ha comunicado en cada conferencia de prensa. Sin embargo, es bastante hermético y no va más allá en sus explicaciones. Aunque, de todas maneras, se pueden distinguir cinco aspectos negativos en su gestión en el camino hacia el Mundial de Rusia.

1. Sin sistema táctico alternativo

Apenas asumió en la Roja, Pizzi implementó el sistema táctico 1-4-1-2-3, dando de baja el esquema de juego empleado por Jorge Sampaoli (1-4-3-1-2). De allí, el DT no se había movido, hasta el primer tiempo en el 3-0 sufrido ante Ecuador. En esta instancia restó un delantero y agregó un volante. Sin embargo, la innovación no resultó.

El intento reveló que al argentino-español le ha dado vuelta la idea de probar una nueva fórmula táctica, dado que los rivales se estructuran muy defensivamente para neutralizar el sistema de juego de Chile. Por lo mismo, se echa de menos cierta flexibilidad para transitar hacia un ordenamiento distinto en la cancha en pos de alejarse de la temida predecibilidad.    

2. Exacerbación de la posesión

Una de los aspectos a optimizar en la Roja, que mencionó Pizzi en su llegada a Chile, fue aumentar la posesión del balón. El DT dijo que percibía al equipo demasiado frontal, a pesar de que la oncena ya había cambiado su forma de jugar. Del Bielsismo había pasado al Juego de Posición, por decisión propia de Sampaoli. 

Sin embargo, el nuevo entrenador de la Roja consideraba aumentar la tasa de tenencia de la pelota. Así ha ocurrido. El equipo se ha impuesto en el manejo del balón en todos sus duelos, teniendo como punto máximo el pleito ante Bolivia (69%). Sin embargo, tal predominio no se ha traducido en un accionar ofensivo más vigoroso, que gatille, por ejemplo, una mayor cuota de goles a favor. 

3. Disminución del ritmo de juego

El ritmo de juego fue otro de los asuntos futbolísticos a trabajar propuestos por Pizzi. En su presentación como DT en Quilín, manifestó que el equipo, a veces, era demasiado vertiginoso, lo que se tornaba en una debilidad, según su opinión.

En efecto, la escuadra nacional ahora actúa con menor intensidad. Lo hace a un son más acompasado, poniendo énfasis en la precisión con el balón por sobre la velocidad. Sin embargo, en alguna oportunidad criticó la falta de vértigo en la oncena durante algun duelo, lo que sería un contrasentido con lo esbozado inicialmente. ¿Habrá sido excesiva la dismunición en la intensidad de las acciones? 

4. Indefinición del rol de Sánchez

Alexis Sánchez se ha visto con límites pocos claros y precisos en cuanto a su ubicación espacial en la cancha y respecto de sus tares y funciones. Por ejemplo, en la caída ante Paraguay en Asunción, la mayor parte del encuentro actuó como "10", pese a que en el papel era un puntero izquierdo.

Pizzi ha dicho que no importa dónde juegue Alexis, porque su calidad lo hace ser trascendente en cualquier lugar del campo. No obstante, si bien el rendimiento del atacante no es bajo, se extraña el rol crucial que venía teniendo en la resolución de los partidos. Tal vez, posee incidencia en esto la poca claridad sobre su funcionalidad en el terreno de juego. 

5. Falta de conductas repetitivas eficaces

El funcionamiento de Chile no ha sido satisfactorio, en paralelo a los resultados adversos en las Eliminatorias bajo la conducción de Pizzi. Quizás el único duelo en el que quedó una imagen plausible del equipo fue en el triunfo por 4-1 ante Venezuela. Pero en las críticas se repite la falta de algunas conductas repetitivas eficaces, tanto en defensa como en el ataque.

Por ejemplo, en el centro del ataque, el descenso de Eduardo Vargas y la subida de Arturo Vidal para quedar en la posición de "9". O la internación de Sánchez en la izquierda y la pasada por afuera del lateral de turno para sorprender. Todas conductas colectivas asiduas, que vayan definiendo una identidad colectiva del equipo. Que se dan, se dan, pero sin una sistematicidad que tenga efectos positivos en la producción futbolística del conjunto.