DEPORTES IQUIQUE

La mística de Cavancha seduce a los iquiqueños

Desde que los Dragones Celestes se mudaron a jugar frente a la playa, los hinchas despertaron: los abonados aumentaron de 115 a un millar.

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Cesare Rossi, presidente de Deportes Iquique, no le encuentra explicación lógica al fenómeno: "En el viejo estadio de Cavancha nunca ganamos nada, salvo los ascensos de 1992 y 1997. Las Copas Chiles y las clasificaciones a torneos internacionales fueron en el Tierra de Campeones. Pese a ello, la gente prefiere Cavancha".

Y es allí donde Deportes Iquique está escribiendo los capítulos más alegres de su historia, esos que lo tienen como sólido líder y candidato a quedarse con el título. En un estadio improvisado e incómodo, pero lleno de mística.

La planificación de Deportes Iquique para 2016 contemplaba no tener estadio y mudarse a Alto Hospicio. Allí los recibieron bien, pero los hinchas no llegaban y a los jugadores no les gustaba la cancha sintética. Bastó que echaran a correr la voz de la posibilidad de jugar en Cavancha, donde no había nada salvo la estructura de la tribuna original y el pórtico de la entrada, para que se produjera el milagro en tiempo récord.

"Fue una locura. La idea original era que a mediados del 2017 existiera la posibilidad de hacer algo en Cavancha. Y se hizo en 60 días", explica el presidente iquiqueño. "Todos se movilizaron, desde el alcalde Soria, los dirigentes de Iquique, hasta el técnico Jaime Vera, quien nos estuvo ayudando. Había que llevar el pasto desde el Tierra de Campeones a Cavancha. Se trabajó día y noche y se logró".

Rossi cree que hay un tema de mística asociado: "En Cavancha se fundó el club y hubo campañas históricas. A muchos nos trajeron de chicos a este estadio por primera vez", explica.

El magnetismo del estadio donde brillaron los históricos Fidel Dávila, Lucho Acao y Héctor Francino fue fuerte. "La gente sólo andaba pendiente de cuándo íbamos a comenzar a jugar en Cavancha y fue tal el interés que de 115 abonados que teníamos a comienzos de año, hoy tenemos poco más de mil. Además, es frente a la playa, en un lugar muy cómodo y bonito, pese a la estrechez".

El recinto estuvo listo para las Fiestas Patrias y tuvo su prueba de fuego ante Universidad de Chile por la Copa Chile. Desde ese día todos los partidos de los Dragones han sido a estadio repleto. Dos triunfos, dos empates, nueves goles a favor y cuatro en contra. Y con las tribunas siempre llenas de camisetas celestes.

El problema es qué va a pasar cuándo el nuevo Tierra de Campeones esté listo. "Nuestro miedo es que la gente no quiera moverse de Cavancha", dice Rossi.

-Si fue una locura parar Cavancha en 60 días, ¿existe la opción de dejar el estadio allí?
-Eso lo tiene que ver la autoridad, pero es difícil porque existen estudios y presupuestos para un estadio multiuso para diferentes disciplinas y que será el más moderno de Chile cuando se inaugure, en 2019.