Los Raptors rugen y ponen a los Bucks contra las cuerdas

RAPTORS 118-BUCKS 93 (3-2)

Los Raptors rugen y ponen a los Bucks contra las cuerdas

Powell e Ibaka lideran la mejor versión de los Raptors, que confirmaron su reacción y están a una victoria de avanzar y medirse a los Cavs.

Quienes imaginábamos a unos Raptors capaces de al menos rascar a los Cavaliers en semifinales del Este (siempre y cuando los Cavs sigan sin defender absolutamente nada) lo hacíamos desde luego por voluntarismo, por deseo de ver por fin competición en el camino de LeBron James hacia las Finales, pero lo hacíamos también imaginando a unos Raptors como estos del quinto partido. Desde luego no como en los cuatro anteriores. Veremos cómo está la espalda de Kyle Lowry, veremos si las buenas sensaciones viajan a Wisconsin para el sexto partido y veremos si, en esencia, la reacción del equipo canadiense desde el profundísimo pozo en el que quedó sumido tras el tercer partido es la señal de madurez competitiva que esperábamos.

El caso es que los Raptors volaron por encima de los inexpertos Bucks (118-93) a pesar de los 30 puntos de Antetokounmpo (con 9 rebotes, 3 tapones, 3 robos…) y los 19 de ese Brogdon que parece cualquier cosa menos un rookie. Dicho en el mejor de los sentidos. Dwane Casey, buen entrenador por estricto pero a veces desesperante precisamente por la misma razón, metió el bisturí cuando le obligó la necesidad y dio en el clavo: Valanciunas desde el banquillo y Norm Powell titular. El alero fue decisivo en el cuarto encuentro, una horrenda cuestión de supervivencia, y descargó en este quinto 25 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias con un 4/4 en triples. Con él su equipo abre más la pista, mueve mejor la bola y defiende con más intensidad (como con Tucker). 9 puntos suyos, otros 9 de Ibaka (19+6 total) y demasiadas pérdidas de los Bucks marcaron el tono del partido en el primer cuarto. Y los Raptors ya no frenaron: por fin fluidez (28 asistencias), por fin músculo (40-23 en rebotes…) por fin un equipo con buena pinta. Veremos si en el momento oportuno.

La baza coral hizo que no se necesitaran heroicidades ni de Lowry (16 puntos, 10 asistencias) ni de DeRozan (18+6). Los Raptors jugaron cómodos, con una jerarquía que no habían tenido en toda una eliminatoria que, en todo caso, todavía no han cerrado. Un despiste en el sexto y pueden verse abocados a un séptimo partido que pondría de los nervios a su siempre entregada afición... con los Cavaliers descansando desde el domingo. Cuesta imaginar que a los Raptors se les escape ya esta serie, que parece domada. También que sean un problema mayúsculo para los Cavs (para LeBron). Pero si consiguen serlo, tendría que ser gracias al impulso de partidos como este. Un brote verde muy bien recibido.

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