Copa Confederaciones

Bravo, la figura que apareció cuando más se le necesitó

El capitán fue uno de los artífices en la campaña de la Roja, luego de su soberbia actuación en la semifinal ante Portugal.

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Si Chile hizo historia en la Copa Confederaciones de Rusia, pese a no levantar el trofeo, es, en buena parte, gracias a Claudio Bravo. Pero el camino del capitán en esta Copa Confederaciones no fue ni mucho menos sencillo.

Cuando se lesionó con el Manchester City, pocos podían prever que se perdiera toda la preparación previa para la cita de Rusia e, incluso, dos partidos del mismo certamen. El arquero de Universidad de Chile, Johny Herrera, tuvo la difícil misión de hacer olvidar a Bravo en los dos primeros partidos, ante Camerún y Alemania. Y lo resolvió de forma notable.

Mientras, Bravo esperaba impaciente en la banca, contando los segundos para volver a enfundarse la jineta de capitán y ayudar a la Roja. Y vaya si lo hizo. En el último partido de la fase de grupos, quizá el peor encuentro de Chile en la Copa, Claudio Bravo fue titular y no se notaron sus casi 50 días de inactividad

Pero la semifinal fue otra historia. Durante los 90 minutos, una tapada a André Silva en un mano a mano fue su intervención más destacada. Ya en los penales, Bravo agrandó su leyenda. Tapó los tres que le tiraron. Lo nunca visto. Y, con la ayuda de Vidal, Aránguiz y Alexis, colocó a Chile en su tercera final en tres años, para permitir que la Roja optase a levantar una nueva Copa. 

En la final, nada pudo hacer en el gol germano, luego del error de Marcelo Díaz. Además, volvió a ser providencial al tapar un mano a mano a Goretzka. Pero esta vez, el capitán de la Roja tuvo que ver cómo su homónimo de la selección germana, Draxler, levantaba la Copa.