Las 5 razones que explican el pésimo momento de Chile

La Roja

Las 5 razones que explican el pésimo momento de Chile

Estrellas que anduvieron desenfocadas, un técnico que no se ve convencido y la contingencia fueron algunas de las causas del mal momento de la Roja.

Desde hace cinco años que Chile no terminaba una doble fecha eliminatoria sin cosechar puntos. Las caídas ante Paraguay, por 3-0 en el Monumental, y Bolivia, por la cuenta mínima en La Paz, complicaron seriamente las opciones de la Roja para llegar a Rusia 2018. Hoy, el repechaje contra Nueva Zelanda, parece ser una opción más real, aunque no depende plenamente de lo que haga el equipo que dirige Juan Antonio Pizzi.

Estas son las cinco razones que explican este mal momento:

Estrellas desenfocadas

El libro de pases del fúbol europeo cerró media hora antes del inicio del partido Chile vs. Paraguay. Alexis Sánchez, quien temprano ese día les había dicho a sus compañeros que dejaba el Arsenal para recalar en el Manchester City, supo más tarde que seguiría una temporada más con los cañoneros, justo lo que él no quería. Su cabeza estaba en otra parte y quedó en evidencia en el bajo desempeño que tuvo ante los guaraníes.

Arturo Vidal, en tanto, participó en un festejo con amigos en el Casino Monticello el día previo a la concentración. La celebración terminó con incidentes que involucraron al jugador, quien debió dar explicaciones y se enfrascó en una serie de mensajes donde da a entender que renunciará a la Selección en un corto plazo. Evidentemente, también anda con la cabeza en otra parte.

Jugadores con poca actividad

Los futbolistas del medio local y los que actúan en México fueron quienes llegaron con más "ritmo de competencia" a esta jornada clasificatoria mundialista. Otros, como Gary Medel, Mauricio Isla, Claudio Bravo y Alexis Sánchez llegaron solo con uno o un par de partidos en el cuerpo. Incluso, José Sulantay, alguien de quien no se puede dudar que no tenga buen ojo, dijo que el tocopillano llegó fuera de forma.

Las dudas de Pizzi

A diferencia de otras oportunidades, Juan Antonio Pizzi no mostró convicción ni seguridad. Por el contrario, dejó muchas dudas.

No solo por las impresiones que dejó en las conferencias de prensa, muchas de las cuales no alcanzaron a responder las dudas que dejó su accionar, si no también por cómo procedió. Mandar a la cancha a Esteban Paredes y Jorge Valdivia después del gol de Bolivia no suena muy lógico. Dos jugadores que no estuvieron ni siquiera considerados para la reciente Copa Confederaciones nno pueden transformarse de un día para otro en los salvadores de la eliminatoria mundialista. Más que una estrategia estudiada, lo de Pizzi pareció ser una maniobra desesperada.

Mala planificación

Que el Superclásico se jugara cuatro días antes del partido contra Paraguay no ayudó mucho a que Gonzalo Jara y Jean Beausejour llegaran en buenas condiciones. Cuesta creer que no existiera otras opciones para programar el gran partido del fútbol chileno en otra oportunidad, considerando lo importante que era el duelo contra los guaraníes. Tal vez no se ponderó de esa manera. Por algo dicen que antes de la caída está la soberbia.

La mala suerte

Puede sonar a excusa mediocre, pero nadie puede negar que Chile tuvo el colmo de la mala suerte en esta doble jornada. El autogol de Arturo Vidal en el partido contra Paraguay nace en un tiro libre que no fue falta. El remate de Romero no iba al arco y tampoco había ningún guaraní con opción de llegar a cabecear. Era una jugada sin ningún peligro que el 8 de Chile, más encima, la clavó en el ángulo. Y claramente ese gol condiciona toda la historia posterior.

En La Paz, en tanto, el infortunio de Marcelo Díaz en el penal que le dio el triunfo a Bolivia, fue parecido. Flores, quien es zurdo, le pegó a matar con la derecha. Su tiro se iba a las nubes, ni cerca del arco. Carepato saltó a tapar el disparo justo en el borde del área. Se dio vuelta y, con la inercia del salto, despegó el brazo del cuerpo. El pelotazo le dio en el codo, que movió aparatosamente la extremidad del mediocampista y prácticamente obligó al árbitro a cobrar el penal. Arce le dio a la derecha, al mismo lado que se lanzó Bravo, pero con la suficiente altura para que el capitán chileno ataja penales no llegara.

Chile, aparte de todos los errores y desgracias ya descritas, tuvo muchísima mala fortuna.

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