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'Fiesta y borrachera', el efecto de la indisciplina en los futbolistas

Reportaje

'Fiesta y borrachera', el efecto de la indisciplina en los futbolistas

Otra vez la inconducta fue tema en la Selección, pero no se habló de su impacto en el rendimiento. Manuel Astorga, experto en fisiología del ejercicio, aclara el asunto.

Varias semanas han pasado desde la eliminación de Chile del próximo Mundial de Rusia, hecho que, inesperadamente, desató un gran conflicto. En su cuenta de Instagram, Carla Pardo, esposa del capitán de la Roja Claudio Bravo, publicó que "la mayoría se pelaron el culo, mientras otros se iban de fiestas e incluso no entrenaban de la borrachera que llevaban. A quien le quepa el sombrero que se lo ponga y que se deje de andar llorando".

Hubo reacciones desde todos los flancos de la Selección, aunque el asunto no puso en el centro de las discusiones su esencialidad: el efecto que pueden tener los festejos excesivos y el consumo inmoderado de alcohol en el desempeño futbolístico. 

Manuel Astorga, destacado profesor de educación física y experto en fisiología del ejercicio, aclara el tema para AS Chile: "Los impactos pueden ser brutales. En lo inmediato y mientras están jóvenes, se puede sostener medianamente bien el hecho de tener ciertos deslices en la vida diaria. Nadie condena el hecho de divertirse para poder llevar una vida equilibrada. El problema es que la vida licenciosa está reñida con el deporte de alta competencia".

"Mientras son más jóvenes, se pueden tolerar ciertos embates y episodios de indisciplina porque el cuerpo se va a recuperar más rápido. Hay tejidos más jóvenes aún y todavía son más fuertes. Pero en la medida que va pasando el tiempo, y diría que cercano al ocaso de la carrera deportiva, las cosas se van haciendo un poco más complejas", agrega.

Más lesiones

En su explicación, Astorga pasa de la generalidad a lo específico: "Todo esto aumenta la propensión a sufrir lesiones musculares. Hay todo un trastorno metabólico que afecta ciertos procesos que son propios del aspecto regenerativo. Con la ingesta de alcohol hay toda una destrucción de elementos complejos desde el punto de vista fisiológico que pueden influir en la ocurrencia de lesiones. Cuando hay un hábito excesivo, se pueden relacionar en forma muy directa los episodios musculares con esto".

Eso en lo relacionado con la ingesta excesiva de alcohol. Sin embargo, el descanso personal cobra igual importancia. "Es una parte central del entrenamiento. Se le llama supercompensación. No se logra una mejora si no se da un período de supercompensación para que el organismo se regenere en todo orden de cosas. Si no está ese descanso adecuado, esa supercompensación, hay una depresión mayor del desempeño físico", sostiene el experto.

"Aquí es donde se confunden los defensores del hacer lo que quieren. El deportista escapa a esto, porque no tiene las mismas libertades que el ciudadano común y corriente. El descanso a ser parte fundamental del entrenamiento y el autocuidado también. Está dentro del entrenamiento y los deportistas de alto nivel mundial lo practican", añade.

No solo valores

Los cuestionamientos frente a la indisciplina, generalmente, poseen como eje ciertas críticas de corte valórico, sin atender el impacto que esta puede cobrar en el desempeño individual.

"En este tema hay dos grandes aristas: el aspecto filosófico y el desempeño propiamente tal de la máquina humana, que no va a poder rendir. Se tiende a hablar solo de lo valórico y no del deterioro de esta máquina humana, esta cosa biofísica que no va a funcionar nomás", afirma Astorga.

"Un seleccionado chileno en el contexto de una doble fecha de Eliminatorias en sus horas libres no debe hacer lo que él quiera. El ritmo circadiano tiene que ver con el régimen del día. Es toda la planificación de lo que hace el deportistas durante el día. Tiene que ver con las horas de sueño (se estima que deberían dormir 10 horas diarias para una correcta recuperación física y del cerebro), las horas de entrenamiento y ahí vienen las horas de ocio, que deben ser controladas", agrega.

Finalmente, Astorga pone énfasis en que "obvio que hay espacio para la diversión y el esparcimiento. La búsqueda del placer y de pasarlo bien es propio del ser humano, pero sin borrachera, sin carrete, sin trasnoche. Si un tipo no tiene la costumbre del trago simple y esto se transforma en asados permanentes con tomateras, eso es perjudicial".

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