¡Chupete te quiero ver! (Adiós profe Bonini)

Tenía su carácter el profe Bonini. Quizás por eso lo queríamos tanto. Suena a paradoja, pero sus gritos y voz en cuello nos llevaban de regreso a esos viejos lindos que hicieron tan felices nuestra infancia. Eso me pasaba con el profe Bonini. No podía caerme mal, aunque a veces hiciera méritos para eso. Me recordaba a mi abuelo a quién amé entrañablemente.

Tenía su carácter el profe Bonini, reitero. Una vez entré a una práctica privada de la selección en Eslovaquia. El PF me sorprendió muy suelto de cuerpo y me recontra puteó desde que me vio hasta que me fui. Le contesté, obvio. Usted a mí no me insulta, le dije.

Muchos años después lo invitaron a radio ADN donde soy panelista. Nos saludamos con fría cordialidad. Suponía que el profe ni se acordaba de mí, así que seguimos la conversación al aire con naturalidad. En la pausa se me acerca y me dice. "Espero me disculpe por ese incidente hace años". Lo miré. Disimulé mal mi sorpresa porque sabía perfectamente de lo que hablaba. "No te hagas el huevón, no me hagas disculparme otra vez", me dijo, pegándome una palmada con su mano pesada en mi hombro izquierdo.

Tras el programa nos quedamos hablando un rato. Lo había buscado para conversar con él mientras escribía Simplemente Gary. Me dijo que debía hablar con el jugador primero porque él jamás contaría alguna infidencia. A los pocos días volvimos a conversar y me dijo que no podía contarme nada, pero sí guiarme. Le conté algunas cosas que había averiguado y me decía si eran reales o no, sí estaba muy perdido o acertaba. No rompió el código secreto, pero buscó la fórmula de colaborar conmigo, sin estar obligado a hacerlo.

Era divertido Bonini. Bonachón. Muchos lo recuerdan por su famosa arenga a Humberto Suazo en el túnel del Centenario. Te quiero ver Chupete y la concha de tu hermana, te quiero ver. La imagen inmortalizada en el documental Ojos Rojos se convirtió en viral, ringtone, meme. Bonini se lo tomaba con humor. "Lo que no sale en el documental es que ese día Chupete no tocó la pelota. Hizo tres mil goles, pero ese día no jugó", recordaba entre carcajadas.

Su trabajo como preparador físico ya lo conocen todos. Era bueno. De los mejores. Esencial en una de las etapas fundacionales de la selección chilena. Un cuerpo técnico de élite. Dirigentes de élite. Funcionarios de élite. Por algunos años fuimos un equipo de excepción. Nos creíamos un país de excepción. Porque el fútbol nunca es sólo fútbol. Y Bonini fue parte relevante de este trozo de la historia.

Fue comentarista de tv. Se fue mal. Se equivocó y él lo sabía. La última vez que hablé con el profe me hizo una broma respecto al ascenso de Curicó a Primera División. "Cuando lleguen a la Libertadores jugarán contra Ferro", anticipaba entre risas. Ojalá sea cierto profe. Algún día. Le prometo que si les ganamos no festejaré los goles del albirrojo, en respeto a usted.

Que le vaya bien profe. No me crean a mí. Créanle a los jugadores que dirigió. Que le vaya bien profe. El camino es la recompensa. Que le vaya bien profe. Si ve a mi abuelo dígale que le dedico todos mis días desde que se fue. Que le vaya bien profe, dónde quiera que esté.