Chile sin Bravo

Del mismo modo que la delegación chilena en la Haya y miles de hogares de todo el país, de seguro, Claudio Bravo estuvo pegado frente al televisor en Viluco. No cabe duda que celebró el golazo de Vidal, se lamentó por la distracción defensiva en el empate sueco, festejó el misil de Bolados en el minuto 89 y sacó sus propias conclusiones. Íntimamente quería estar en Estocolmo.

Tal fue la onda expansiva de sus declaraciones contra Arturo Salah, ANFP, dirigentes, preparadores de arqueros, José Ovalle y el mismo Reinaldo Rueda que poco se habló y escribió acerca del debut de la Roja en el inicio del proceso del técnico colombiano. Un estreno, en todo caso, marcado por una nómina bastante previsible y la confirmación de que Rueda adapta sus sistemas a la historia del equipo y los jugadores que dispone. Aprobado lo del técnico cafetero.

Suecia respetó a Chile y lo pago caro. Padeció a un equipo que no pierde su estatus. Pese a jugar de local, haber clasificado a Rusia y eliminado a Italia, el cuadro escandinavo fue siempre menos. La pregunta, autoflagelante, que resurge a partir de este resultado es ¿cómo diablos la Roja quedó fuera del Mundial? Es lo que todos comentan por estas horas.

Interesante partido de Chile. Especialmente en el primer tiempo. Buena actuación de Isla, correcto funcionamiento de la dupla Maripán – Roco, en particular este último para salir con orden desde el fondo. Bien Beausejour, con oficio. Los volantes, a su turno, cumplieron, aunque Aranguiz aportó más fútbol que Hernández, quien como de costumbre lució más en la tarea táctica. Vidal, suelto, fue el mejor. Arriba, Vargas no gravitó, Alexis tuvo luces y sombras como dicta su presente en el Manchester United y Sagal sumó bonos con un despliegue no menor. Entre los relevos, los mejores fueron Castillo, que se instaló como 9, y Bolados por su oportunismo. El gran problema de la Roja fue la profundidad y el delantero de Pumas, en poco más de 20 minutos, le pegó dos veces al arco y metió una pelota de gol.

¿Herrera? Tuvo escasa participación, respondió cuando fue requerido y no tuvo responsabilidad  en el gol.

¿Qué pasará con Bravo? Se instaló que está renunciado. Y muchos especulan que no volverá o no será llamado nuevamente. Se refieren a él como el ex capitán. ¿Por qué? Es cierto que no dejó títere con cabeza, que hay mucha gente que quedó dolida y cuando regrese seguirá trabajando cerca, pero sus compañeros, pese a todo lo ocurrido, le abrieron las puertas. Lo dijo Alexis en la conferencia de prensa en Estocolmo. Ese respaldo es clave.

Si bien Rueda y Salah fueron particularmente ambiguos para referirse al conflicto ninguno dio por renunciado a Bravo. Sería un error de grandes proporciones que el entrenador no lo convoque para los partidos de junio y dar pie para que el arquero del Manchester City salga diciendo que estaba disponible, sin compromisos familiares y en condiciones de trabajar sin exigencias con el staff técnico. ¿Se imaginan un escenario así? Pura ganancia para Bravo, que pasaría a ser el capitán mártir versus un obtuso entrenador extranjero recién llegado. El peor de los mundos.

Bravo quizá siente que debería ser aún más reconocido de lo que es. Y que su papel fundamental en la obtención de las dos Copa América le confiere algunos derechos especiales. En rigor, puede pedir lo que estime conveniente, pero debe tener claro, por muy figura que sea, que la última palabra la tiene el entrenador. En la Copa Davis, por ejemplo, se estila que algunos entrenadores acompañen a sus jugadores en las prácticas pero estamos hablando de un grupo reducido. No de un plantel de más de 20 jugadores.

El meta del Manchester City fue el jugador más importante de las dos finales, héroe en la semifinal de las Copa Confederaciones ante el campeón de Europa, un ídolo en toda su dimensión. Pero sería conveniente que entienda, más allá de haber formulado algunas críticas con fundamento, que se equivocó en varios puntos y reflexione que las formas también fueron inadecuadas. Bravo no puede citar a Jadue como ejemplo de nada, ni hablar peyorativamente de un preparador físico con sobrepeso que tiene diabetes, ni hacer pelota a Salah por Pinto Durán si el proyecto del nuevo complejo de selecciones está muy avanzado y se anunciará en los próximos meses. En fin, aquí tiene que haber un acto de humildad de todos y dar vuelta la página.

Mientras tanto la Roja hizo la pega en Estocolmo y duele, vaya como duele, que Chile no vaya al Mundial.