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A 20 años: el día en que Marcelo Ríos conquistó el mundo

El 29 de marzo de 1998 el 'Chino' venció a Andre Agassi y se quedó con el torneo de Miami, victoria que lo situó como No. 1 del mundo. Ex tenistas recuerdan su proeza.

Han pasado exactos 20 años desde que se consumó uno de los hitos más grandes en la historia del tenis chileno y el deporte nacional. El 29 de marzo de 1998, Marcelo Ríos derrotó a Andre Agassi en la final del Lipton Cup, actual Masters 1000 de Miami, resultado que lo convertía en el mejor tenista del mundo. Fue por 7-5, 6-3 y 6-4, en una hora y 57 minutos, en la cancha central del Crandon Park en Key Biscayne repleta por chilenos.

Aquel día marcó el inicio de un breve pero histórico reinado del 'Chino' en el circuito ATP. En total, fueron seis semanas con el chileno en la cima del ránking, cuatro de ellas consecutivas y un par en agosto de la misma temporada. Eso sí, el camino comenzó mucho antes que ese domingo glorioso en Miami.

Habían transcurrido tres años desde la primera vez que el tenista nacional había accedido al Top 100 y su meteórico salto hasta el puesto 25 del mundo, lugar en el que finalizó en 1995. En el siguiente se consolidó: apenas tres meses después se metió entre los 15 mejores y, ya en mayo, pasó a ser parte del Top 10. Esa barrera recién la superó una temporada más tarde, cuando llegó al número 6 (febrero 1997).

"El 'Chino' fue consolidando su ascenso mucho antes. En Indian Wells y Miami logró los puntos que necesitaba, pero anteriormente ganó en Nueva Zelanda, fue finalista de Australia y se mantuvo mucho tiempo entre los mejores", comenta Sergio 'Checho' Cortés, ex tenista y compañero de Ríos en el equipo nacional de Copa Davis.

Tal como dice Cortés, su explosión definitiva fue en el primer trimestre de 1998. Ganó el ATP de Auckland y luego llegó a la final del Abierto de Australia, donde cayó con Petr Korda. Pese a tener un tropiezo en el debut del ATP de Dubai, el jugador nacional retomó el ritmo en Memphis, donde fue semifinalista. Pero llegó la hora de ir a California y Florida...

"Tenía un talento extraordinario, como muchos otros que también fueron muy buenos y no llegaron a la cima. Él manejó mejor la presión y su talento. Era tocado por una varita mágica", agrega Gabriel Silberstein, otro de sus ex compañeros de Copa Davis.

Esas cualidades las desplegó absolutamente en Indian Wells y Key Biscayne. Luego de su coronación en el desierto californiano, llegó a Miami con la posibilidad concreta de llegar al número uno. Aquello para Silberstein, no fue una casualidad. 

"Era un obsesivo del trabajo, metódico, meticuloso en los entrenamientos, en la preparación. Él tenía muchas variables, además de una gran madurez para su corta edad. ¿Que si en ese momento jugó su mejor tenis? Puede que haya jugado mejor en otros pasajes de su carrera, pero ganó en el momento justo para ser el mejor", dice. 

"Él se planteaba algo y trataba de cumplirlo. Además, tenía un tenis para llegar lo más arriba posible", complementa Cortés. 

Y llegó a la cima. Hendrik Dreekmann, Tommy Haas, Goran Ivanisevic, Thomas Enqvist y Tim Henman sufrieron con el gran nivel de Ríos, a quien solo le faltaba un último escollo para ser el número 1. Y no le daría opciones. Su inolvidable postal lanzando la raqueta al público y alzando los brazos antes de saludar a Agassi es una imagen todos recuerdan.