ENTREVISTA AS | PARTE II

Los desconocidos sacrificios de Marco Oneto para estar en Lima 2019

El histórico jugador de balonmano revela los episodios más complejos que le ha tocado vivir en el último tiempo. "Mi hija salió de la UCI diez días antes de estar acá..."

El máximo exponente nacional de balonmano, detalla el gran esfuerzo realizado para poder estar presente en estos Juegos. "Mi hija salió de la UCI diez días antes de estar acá, sino no hubiera viajado".
@TeamChile_COCH

"Hasta el viernes, a las 9 de la noche, no había llamado para confirmar que viajaba a Lima. Y desde el lunes que recién estoy entrenando". Esa es la frase con que Marco Oneto, quien juega su último torneo con la Roja de balonmano, intenta resumir el sacrificio que le implica estar en los Juegos Panamericanos 2019. Las razones son sensibles. Y desconocidas, hasta hoy.

Por eso es que la expulsión ante Argentina en el segundo partido de Lima 2019 lo dejó mal. Lo reconoce. Una sensación de frustración que golpea. "Para mí, estar acá… (silencio) ¿cómo lo puedo explicar? Los últimos años han sido muy complicados, y estar acá significa un esfuerzo que muy poca gente sabe", adelanta en conversación con AS.

VER PARTE I: “Pasé de robar comida y ropa a ganar la Champions; no me puedo quejar".

- ¿Son temas familiares?
- A lo largo de toda mi carrera, tuve muchos motivos para seguir luchando. Mi familia fueron los motivos principales. Siempre me motivé con ellos, pero cuando los años pasan, cuando los problemas son duros y cuando estás solo durante tanto tiempo, el pozo de la energía se va vaciando. Llega el momento en que no tienes de dónde sacar. Ahora mis niños son mi motor, y más por todo lo que hemos pasado.

- ¿Qué ha ocurrido específicamente?
- Mi hija salió de la UCI diez días antes de estar acá, sino no hubiera viajado. Yo viajé el sábado y llegué el domingo. Hasta el viernes, a las 9 de la noche, no había llamado para decir que viajaba a Lima. Desde el lunes que estoy entrenando. Mi niña salió prematura en marzo. Ella tiene cuatro meses de vida, y ha estado más tres meses en el hospital. La han operado dos veces, y ha estado en coma dos veces.

- ¿Eso influye en la decisión del retiro?
- Yo he estado solo con mi hijo, y tiene dos años. Mi entrenamiento era irme a correr a la puta granja con las vacas. Ese era mi entrenamiento. Cuando no sabes si tu hija va a sobrevivir, o qué va a pasar porque nació con dos kilos, entonces te das cuenta que esto no es solamente balonmano. No hay más. Es mi mujer, y mis hijos. Todo ha sido tan complicado este último tiempo, sin contar que mi sobrina murió en febrero y sin contar que mi padre murió en agosto.

- ¿Por eso la expulsión lo golpeó tanto?
- Yo tengo claro que no estoy en mi mejor momento. Las lesiones y situaciones personales han sido un punto negativo en el último año y medio. Lo he dado todo. Fue un error mío, al final jodí el resultado. Tomó la responsabilidad frente a mis compañeros. No puedo cometer ese error. Todavía ni siquiera lo entiendo. Me dio mucha pena.