FÚTBOL CHILENO

El sorpresivo jugador que se pelean Colo Colo y la U

Erick Wiemberg destacó en La Calera en su debut en Primera División y se le menciona para llegar a los grandes. "Estoy a la espera de ver qué sucede", comenta a AS Chile.

La buena campaña de La Calera en 2019 tuvo a Erick Wiemberg como uno de los jugadores destacados. En su estreno en Primera División, el lateral izquierdo -surgido en Deportes Valdivia- cumplió con el desafío en la máxima categoría. Al punto de que, con 25 años, su nombre se menciona para fichar tanto en Colo Colo como en Universidad de Chile.

"Algo he sabido principalmente por las noticias. Ahora estoy a la espera de ver qué sucede ante la posibilidad de alguna oferta o algo. Solo he visto lo que sale en los medios y cualquier otra cosa la ve mi representante. Si se da una posibilidad, obvio que la tomaría, ni se pensaría. Es a lo que todo jugador aspira: llegar a un equipo grande", manifiesta Wiemberg a AS Chile.

-¿Al margen del club grande que sea?
-Así es, mientras me permita seguir creciendo es una oportunidad que habría que tomarla. Uno trabaja para crecer lo más posible y si eso también está de la mano de llegar a la Selección, sería extraordinario.

-¿Qué piensa a mediano plazo? ¿Qué le gustaría hacer en su carrera?
-Obviamente que me interesa seguir creciendo lo que más pueda. No me pongo un límite de poder llegar a algún lado, sino que sólo digo que debo tratar de seguir aprendiendo lo que más pueda durante el tiempo que pueda jugar fútbol.

-¿Cuál es el balance que realiza de su primer año en Primera División?
-Fue una campaña buena la que hicimos con La Calera. Esa era idea este año: hacerse notar en Primera. Era mi primer año en la división. Creo que se cumplió bien, a cabalidad. No se terminó el año como se esperaba, jugando hasta el último, pero las cosas finalmente terminaron bien y mi nombre se dio a conocer.

-¿Qué le llamó la atención del fútbol en la máxima categoría?
-Obviamente que la jerarquía de los jugadores que hay. A diferencia de la B es un fútbol más organizado, menos físico, pero más determinante. Si el rival tiene una oportunidad, no te perdona a diferencia de la B, donde te puedes salvar dos o tres veces. Aquí tienen una y no te perdonan.

-¿Esperaba la buena respuesta futbolística que tuvo? ¿Se tenía fe?
-Siempre tuve confianza en lo que podía hacer. Obviamente que la confianza siempre está, porque por eso uno tomó el desafío de llegar a La Calera. Creo que se cumplió y las expectativas personales que yo tenía se cumplieron totalmente.

-¿Cuáles son sus orígenes futbolísticos en la ciudad de Valdivia?
-Mira, yo no hice cadetes en Valdivia. Llegué a Deportes Valdivia en 2012 después de haber jugado unos juegos de La Araucanía con 17 años. Llegué cuando el club estaba en Tercera y pude jugar algunos partidos y minutos. Después ascendimos a Segunda División y ahí ya empecé a jugar de titular. Pasaron los años y ascendimos a Primera B el 2016.

-¿Por qué siendo de la ciudad no tuvo antes la posibilidad de jugar por Deportes Valdivia?
-Es que yo jugaba por el liceo y también por el barrio. Cuando tenía 16 ó 17 años Deportes Valdivia no tenía juveniles. Cuando subimos a Segunda División ahí recién el club empezó a tener cadetes.

-¿Entonces no tenía el interés por probar en el fútbol formativo de un club profesional de la zona sur?
-La verdad es que no lo deseaba tanto como para ir a otro lugar a probar suerte. Cuando llegué a Deportes Valdivia y estábamos en Segunda también yo estaba estudiando Pedagogía en Educación Física. Con el correr de los años se me estaba complicando hacer las dos cosas y en 2018 tomé la decisión de dedicarme 100 por ciento al fútbol. Jugando también se reflejó que estaba enfocado 100 por ciento en una cosa. Luego vino la opción de poder llegar a Primera División.

-¿Su aprendizaje fue rápido entonces en las categorías bajas del fútbol chileno?
-Sí, obviamente. El hecho de jugar con jugadores más viejos y meterse de una sin tener la formación, me hizo madurar un poco más rápido. Sobre todo en las categorías más bajas, donde los jugadores son más fuertes y el juego es más trabado y físico. Tenía dos opciones: me adaptaba o quedaba afuera.