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Coronavirus y cárceles: ¿La peor mezcla posible?

La presencia de un infectado en la cárcel de Puente Alto desató un amplio operativo y un complejo revuelo de los internos.

Coronavirus y cárceles: ¿La peor mezcla posible?

En la memoria se mantiene fresca la imagen del revuelo que generó la llegada del Coronavirus a una cárcel de Puente Alto. El operativo fue amplio, las medidas se incrementaron y los reos, cómo no, optaron -por su cuenta- no recibir más visitas, con el objetivo de evitar contagios.

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Pero ¿Por qué es clave evitar que los contagios lleguen a las cárceles? Según un escrito del Diario El País, los centros de reclusión son los lugares que mayor contagio pueden experimentar, debido a las insalubres -en muchos casos- condiciones en que viven las personas privadas de libertad.

"El confinamiento y el hacinamiento hace que las prisiones sean un espacio donde las enfermedades contagiosas se propagan con gran rapidez", afirma El País en su crónica.

Las condiciones para evitar el Covid-19 son casi nulas. Y así lo confirma el escrito. "Las medidas de prevención y mitigación recomendadas para esta pandemia (lavarse las manos, reducir las interacciones sociales...) son casi impracticables en el contexto carcelario latinoamericano. Los datos lo dicen todo: el 58% de los internos no tiene una cama para dormir y un 20% no tiene acceso a suficiente agua potable. Tan solo el 37% cuenta con jabón".

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Medidas para evitar contagio en las cárceles

Debido a este tema, son varias las acciones que son materia de estudio para desarrollarlas, con el fin de evitar el aumento de contagios, que en el caso de Puente Alto ya suman 3.

Una de ellas sería enviar temporalmente a prisión domiciliaria a miles de presos que no representan una amenaza para la seguridad pública y que cumplen ciertos criterios, como ser mayor de 60 años, enfermos crónicos, o mujeres embarazadas o con hijos menores de 3 años, entre otros.

A ella se suma la determinación de los propios reos de no recibir visitas para evitar mayores problemas.