ENTREVISTA AS

"Los cementerios no dan abasto; traen cuerpos para cremarlos en la ciudad donde vivo"

Pablo Jara, entrenador chileno de Hockey Patín en Italia, comenta a AS la delicada situación que se vive en el país europeo y hace una comparación con Chile.

"Los cementerios no dan abasto; traen cuerpos para cremarlos en la ciudad donde vivo"
Marzia Cattini

Pablo Jara dejó Chile en 2003 para iniciar una carrera en el Hockey Patín italiano. Tal fue su éxito que 17 años después, el ex jugador nacional se radicó en el país europeo para brillar como entrenador en la Serie A1 de Italia, una de las tres ligas más importantes del mundo. Jara -quien además realiza clases en colegios- es parte del staff técnico del Correggio, club que peleaba los primeros puestos de su liga. Eso hasta que la crisis que desató el coronavirus cambió todo. 

"Yo vivo en Modena, en Emilia-Romaña, que es la segunda región de Italia más afectada. El tema no empeoró solamente por un tema de negligencia. Cuando se hicieron más controles puntillosos, se descubrieron más casos. Es como lo que está pasando entre Chile y Argentina. En Argentina dicen ‘nosotros tenemos 100 casos’ y Chile tiene 2.000 porque Chile hizo seis mil controles respecto a los 300 que pudo haber hecho Argentina. Entonces, eso pasó en Italia", dice Jara desde Italia en conversación con AS Chile.

-¿Cómo es el sistema de salud italiano?
-Acá el sistema de salud es óptimo, más en las regiones de Lombardía, Emilia-Romaña y Véneto. Hicieron controles y saltaron varios casos. El problema era ese en un comienzo. Aparte otro problema es el tema de los asintomáticos. Yo no tengo nada, mi familia tampoco, pero tal vez somos asintomáticos. No nos movemos de casa hace un mes, pero si yo saco a nuestra perrita a pasear, tal vez me contagio. Es algo que no se sabe. Lo mejor que se puede hacer es quedarse en casa. Eso fue en lo que más me preocupé respecto a mis papás y familia en Chile.

-¿Cuáles fueron los consejos que le dio a su familia en Chile?
-Que estuvieran atentos porque el virus progresa rápidamente. Es peligroso. Y le dije a mis papás que el sistema de salud chileno no es el que tenemos en Europa. Si acá queda la escoba, imagínemonos en el sistema chileno. No digo clínicas, pero sí en los hospitales. Por lo que me acuerdo de cuando vivía en Chile sería un desastre o podría serlo. Creo que las autoridades chilenas tomaron harta consciencia del problema gracias a la experiencia de otros países. Tal vez tomaron medidas correctas aunque parezcan duras. No es fácil quedarse en la casa sin poder salir, pero es lo que hay que hacer. Estados Unidos, por ejemplo, demoró en tomar las medidas de acá.

-Cuando explotó todo en Italia, ¿qué medidas tomaron en sus trabajos?
-Hasta el 24 de febrero los colegios estuvieron abiertos. Eso sí seguimos haciendo entrenamientos hasta el 28 ó 29, cuando ya cerraron todos los clubes deportivos y gimnasios. El preparador físico empezó a mandar cosas para hacer en casa y se siguen haciendo. Fue parando de a poquito. Después de cerrar colegios y gimnasios, empezaron a cerrar las fábricas, los buses de transporte, bencineras y así sucesivamente.

-¿Cómo es la vida hoy en la ciudad donde usted vive?
-Es una ciudad bastante fantasma. Módena es una ciudad de unos 150 mil habitantes y hay gente que se mueve por trabajo porque hay algunas cosas que siguen abiertas como las panaderías, farmacias, carnicerías y los supermercados, pero lo demás está cerrado. Yo bajo tres veces para que mi mascota haga sus necesidades y no veo a nadie en la calle. Es un poquito triste, pero es lo único que hay que hacer.

-¿Le ha costado abastecerse con productos de primera necesidad?
-La verdad es que no. En los últimos días fui al supermercado y compré cosas para mi suegra también porque ya tiene una edad avanzada. Nos vamos acompañados y tenemos la costumbre de sacarnos los zapatos al llegar y educamos a nuestro hijo a que constantemente se lave las manos para que se cuide.

-En Chile se monitorea el ingreso a los supermercados. ¿Cuál es el método allá?
-Se usan las filas. No pueden entrar más de 10 personas a la vez dependiendo qué tan grande sea el supermercado. En otros pueden ingresar 20 si son más grandes. No hay límite para comprar cosas y están bastante abastecidos. No ha habido falta de víveres. Encuentras pastas, pan y todo lo que se necesita. Sí que al inicio hubo un problema con el alcohol gel, porque cuando vino el boom del coronavirus todos lo compraban. El Gobierno compró mascarillas al por mayor para el servicio sanitario y las personas que trabajan en ambulancias. Uno también se cuida cuando va a los supermercados con mascarillas y guantes.

-¿Existe una regulación de precios en Italia? ¿Ha habido acaparamiento de los productos?
-Se han mantenido en el precio normal y no he visto que acá compren cosas al por mayor para luego revender. Yo diría que esa es la astucia del chileno (risas).

-¿En su comunidad se ayuda a los adultos mayores para que eviten salir a comprar?
-Para ellos funcionan las municipalidades, que tienen voluntarios que puedan ayudar a las personas de tercera edad. Si el abuelito de mi mujer tuviera alguna necesidad y no tuviese un nieto o alguien que lo pueda ayudar con las compras, él puede llamar a la municipalidad y ellos le comprarían las cosas que necesita y se las llevan a la casa. Además del delivery de los supermercados. Eso sí, lo que antes se demoraba un día, ahora puede llegar en dos semanas.

-¿Cómo podría graficar lo que se vive en Bérgamo, la zona más afectada de Italia?
-De Bérgamo estamos a dos horas y lo vemos con extrema tristeza. Es una ciudad similar a la nuestra y una de las cosas que más pena no da es que no se puede hacer funerales, los cuerpos de las personas que han fallecido en Bérgamo han sido transportadas hacia nuestra ciudad para ser cremadas. Han tenido que venir los camiones del ejército trayendo los ataúdes, porque el cementerio de Bérgamo no da abasto y los tienen que llevar a los hornos crematorios de aquí.

-Los adultos mayores son los que corren más riesgo con el virus. ¿Cuál es la realidad de ellos en ese país?
-Las pensiones son bien pagadas, porque no existen las AFP. Acá la pensión más baja va desde los 500 euros (470 mil pesos a día de hoy) y la media son entre 800 y 1.000, no es la miseria que dan en Chile. Vivir con 80 mi o 150 mil pesos es imposible, mientras acá la media es lo que le dan a los trabajadores, o sea, la persona que toda su vida ha ganado 1200 euros genera una pension de 800 euros, entonces es diferente. El abuelito puede vivir, en cambio en Chile no puede, es realmente es penoso.

-¿Usted piensa volver a Chile?
-No voy a volver y tendré una pensión aquí. En un futuro quiero que mis padres puedan estar aquí para pasar con el nieto o conmigo ya que nos vemos una vez al año. Es un tema que sale a la luz en las comidas familiares.

-¿Se hace una proyección de tiempo sobre cuándo se podría retomar la vida cotidiana?
-Nos llegó una circular de la federación en la que se nos informó que está todo suspendido hasta el 3 el mayo, siempre y cuando la cifra de contagiados baje y se reevalúe todo. De un punto de vista deportivo-escolar el año lo vamos a terminar así, porque los colegios están trabajando de forma online.