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Los 700 de Arturo Vidal

Otra conquista en su carrera sumó Arturo Vidal. En el empate contra Atlético Madrid, el volante nacional disputó el partido 700 como profesional, una marca trascendental, registrada no en cualquier parte, sino que en la cúspide de los ámbitos a los que, por su capacidad futbolística, logró acceder. Colo Colo, Bayer Leverkusen, Juventus, Bayern Munich, Barcelona y por supuesto que la Roja han sido escenario de la capacidad del mediocampista.

Justo el logro de Vidal coincidió también con el gol 700 de Lionel Messi. El impacto del registro del argentino salpicó incluso hasta Chile y el récord del ex colocolino como que quedó en segundo plano. Está claro que la hegemonía que ejercen los clubes globales y sus figuras planetarias a veces resulta incontrarrestable y en esta ocasión no fue distinto.

Sin embargo, una marca de tanta envergadura no debe pasar 'colada'. Son 700 partidos jugando en la máxima exigencia del fútbol nacional primero y luego en la más alta élite internacional. Allí, Vidal se impuso también por una mentalidad distinta, fuera de la norma chilena, una cabeza adecuada a la alta exigencia emocional de los grandes clubes del mundo. En esos lugares, lo más importante es ganar y el chileno respira victoria. 

Con Claudio Borghi en la banca, el volante del Barcelona despuntó en Colo Colo como un zaguero central que también podía actuar como lateral en ambos costados de la defensa. Pero su ímpetu, el querer estar siempre a la siga de la trama del juego, indicaba que otro sitio en la cancha sería su destino inevitable.

Cuando los alemanes del Leverkusen adquirieron su pase tenían la película clara. En la Bundesliga, el chileno nunca jugó de central, una pega para 'grandotes', tipos fuertes y con extremidades largas. Al tiro lo ubicaron de 'volante central suelto', al lado del otro '6', ese jugador más ponderado y cauto. Vidal tuvo de sobra tiempo y espacio para ir y volver en el eje de la cancha, empezando a delinear su actual faz de mediocampista total.

Con esa identidad estaba 'cantado' para la liga inglesa o la Serie A de italia en el próximo paso. Finalmente, la Juventus, que siempre anda al cateo de jóvenes con ADN de crack para hacerlos explotar en el Calcio y luego venderlos en una millonada, lo contrató. Bajo la mano firme de Antonio Conte, Vidal obtuvo el pasaporte que lo habilitó para ir a cualquier otro club top de Europa. Rindió en un contexto de máxima exigencia táctica, mental, física y competitiva. Con eso estaba listo.

Igual llamó la atención que Pep Guardiola aceptara su llegada al Bayern. El ícono del juego de toque acogiendo a un volante de ida y vuelta, emblema de la alta intensidad. Pasó que el DT adaptaba al fútbol de Alemania su Juego de Posición (balón a ras de piso y secuencias de pases con progresión a partir de la correcta ubicación de los jugadores en la cancha). Guardiola recién se había ido del Barcelona y buscaba quitarle la dulzura empalagosa al juego que preconizaba. Pretendía sobrevirvir en la Bundesliga y el chileno calzó justo en ese proceso.

Le fue bien a Vidal en el regreso a la liga germana, pero en Munich a la larga optaron por renovar el mediocampo con jóvenes figuras: le abrieron las puertas a su salida. Que llegara al Barcelona fue otra gran sopresa. Sin embargo, el DT Ernesto Valverde, con el anterior fichaje del brasileño Paulinho, ya había demostrado que le interesaba contar con un hombre de contraste entre los volantes, todos muy pulcros, buenos para la pelota, pero a veces algo indiferentes.

No ha sido fácil el paso por el cuadro blaugrana. Eso sí, y en su estilo, el chileno la ha peleado para obtener una titularidad cabal. Hoy parece estarlo consiguiendo con Quique Setién en la banca, luego de ciclos de suplencia y protagonismo con Valverde. Sin embargo, los catalanes dan toda toda la impresión de que pueden cerrar la temporada a la baja, cediendo en la lucha por el título de la liga.

Muy mala cosa. No obstante, Vidal podrá atesorar que llegó a los 700 partidos en su carrera en uno de los grandes clubes del planeta. Que lo consiguió en la élite del fútbol mundial y jugando al lado de Messi, uno de lo mejores jugadores de la historia. Para un chileno, eso constituye un logro tremendo.