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Retorno del fútbol: pseudoplacer del cerebro

Será en unos días más, en una semanas más… pero el regreso a los entrenamientos en el fútbol es inminente y con ello retornarán muchas preocupaciones, las propias de la competición y otras nuevas, en relación a los protocolos y medidas impuestas por la ANFP.

Ya hemos comentado anteriormente que muchas de las medidas que se han establecido generarán un gran desafío al trabajo en equipo, ya que, muchas de esas medidas guardan relación con desarrollar el entrenamiento de manera menos colectiva que antes.
Pero hay otras situaciones de carácter individual que ocurrirán y que no están estipuladas ni en protocolos, ni en reglamentos y que guardan relación con la “actuación” del cerebro, que al retornar, tenderá a encontrar que está “todo bien nuevamente”, generando una sensación de normalidad, pseudo placer y satisfacción.

El cerebro es un órgano muy hedonista. Día y noche busca y trabaja con dos objetivos muy importantes para el ser humano: buscar el placer y evitar el dolor (esto le permite además asegurar su meta esencial que es ayudarnos s sobrevivir). Esto lo hace constantemente y en condiciones normales o adversas. De hecho se ha podido observar incluso, que el cerebro tiene mecanismos específicos para poder desarrollar esta función hedonista.

¿Qué implicancia tiene esto para el retorno?
Esto será importante y positivo por un lado. Porque este cerebro hedonista puede ayudar a generar nuevamente motivación para volver a entrenar y activando los sistemas de recompensa utilizados por el cerebro… esto puede ser muy beneficioso porque habrá “energía dispuesta por el cerebro”, para salir de la zona de confort y retomar nuevamente los desafíos, tanto en los entrenamientos, como en las competencias.

¿Pero cuál puede ser el efecto negativo?
Que justamente bajo la sensación de placer y satisfacción por el retorno se pueda cometer el error de entrenar más de lo que corresponde, más de lo planificado… omitir o no considerar ciertas molestias físicas, y en tratar en todo momento de ir más rápido de lo que el contexto va a poder permitir realmente.

En este sentido la “cabeza querrá ir más rápido que el cuerpo” porque el cerebro se sentirá nuevamente en el “habitat del placer” (una cancha, un gimnasio, presencia de compañeros de equipo, cuerpo técnico, etc.) y mandará señales muy optimistas de que todo ha vuelto a la normalidad, cuando en realidad se ha retornado a una situación distinta que requerirá de nuevos desafíos en lo mental, en lo físico, en lo técnico y en lo colectivo.

Por ello es muy importante que el futbolista esté consciente, que a pesar de que el cerebro empezará a dar señales de satisfacción, de placer y de que todo “puede funcionar como antes”, habrá que desarrollar habilidades para controlar esas falsas sensaciones y regirse de manera estricta por los protocolos y por las planificaciones establecidas por los cuerpos técnicos a fin de evitar lesiones y otro tipo de dificultades.