Tenis con asterisco

A pesar de las múltiples especulaciones sobre su realización, el US Open se mantiene firme y avanza en todos sus detalles, en especial, respecto del protocolo sanitario para sus jugadores y equipo técnico. En las últimas horas, Novak Djokovic anunció su asistencia, recién lo hizo Alexander Zverev. El torneo se acomoda. Primero había cancelado la categoría de tenis paralímpico y luego tras el reclamo de los jugadores la terminó agendando durante los cuatro días finales de la segunda semana. El evento será una versión inédita, sin público y prensa, salvo la necesaria producción de televisión para que el tenis vuelva a las pantallas.

Mientras aún se debate sobre el desafortunado párrafo del reglamento del abierto neoyorquino que indica que la USTA (asociación de tenis de Estados Unidos en su sigla en inglés) queda exenta de responsabilidad en caso de contagio por Covid 19 y, eventualmente, de muerte de algún jugador, la gran incógnita será saber en qué nivel llegarán 128 jugadores que no compiten oficialmente hace cinco meses. Durante ese período, decenas, entre ellos Cristian Garín estuvieron completamente parados entre ocho y diez semanas.

El tenis no se olvida, los jugadores tuvieron un período adecuado de preparación, fortalecieron su físico y fijaron domicilio en lugares donde poder entrenar con colegas de la misma categoría. Fue el caso del número uno de Chile que apenas pudo se movió a Miami buscando mejores condiciones y reunirse con su entrenador. Hoy dice estar preparado, listo para saltar a la cancha. Sus sensaciones iniciales, los primeros partidos serán clave en una temporada reducida a su mínima expresión.

Los ajustes al ranking fueron abiertamente perjudiciales para Garín, quien en marzo estaba a tiro de cañón para una temporada de arcilla donde tenía la expectativa de seguir creciendo y acercarse al top ten. Actualmente, ese objetivo se ve lejano, no imposible, pero distante porque a quienes le anteceden la ATP les conservó el puntaje independiente de si juegan o no los campeonatos de esta temporada. Fue una de las razones por las que Rafael Nadal desistió de ir Flushing Meadows a defender su título (tampoco irá la campeona Bianca Andreescu). Rafa optó por enfocarse en Roland Garros donde apuesta por su decimotercera Copa de los Mosqueteros y vigésimo Grand Slam. Tiene sentido, a los 33 años, las decisiones son aún más estudiadas y el factor físico, dada la cercanía de ambos eventos, cobra particular importancia. Ello, sin contar que tiene otro precio agrandar su leyenda en Paris y darle caza a Federer en el patio de su casa.

Con todo, las deserciones del US Open, en el papel, le vienen bien a Garín, quien debería ser el decimotercer sembrado del cuadro. Esto, en caso de avanzar le significaría toparse con uno de los 16 primeros preclasificados recién en octavos de final. Si ello ocurre, habrá confirmado sus innegables avances e instalado por primera en su carrera en la segunda semana de un major. En Nueva York, Paris o más temprano que tarde debiera ser su escenario natural, es lo que dicta su proyección.

La pandemia paralizó al mundo y el tour de la ATP no fue la excepción. Quizá a Federer, en algún sentido, le favoreció porque al estar lesionado, tanto Nadal como Djokovic perdieron una pasada por Wimbledon y la oportunidad de igualarlo o acortar la brecha en la cantidad de títulos de Grand Slam. Ahora, en el US Open y Roland Garros habrá que ponerle asterisco a las presunciones por las condicionantes técnicas y emocionales que sabemos. Para el serbio, en todo caso, que Rafa y Roger hubieran asistido Nueva York, no era precisamente un escollo insalvable ya que registra una superioridad arrolladora sobre ambos en los últimos 7 o más años (salvo en arcilla frente al español).

Veremos si Nole llega a 18, Thiem termina esa obra que dejó encaminada en Melbourne, algún veterano tiene un segundo aire o si la mentada Next Gen coloca a su primer campeón. Entre ellos, Christian Garín saldrá a hacer lo suyo. El número 1 de Chile es parte de esa elite. Suerte a Gago y su equipo.