Entrevista AS | Parte I

Lucas Wilchez: "Mi objetivo es ascender con Unión San Felipe"

El ex Colo Colo comparte sus primeras sensaciones tras sellar su retorno a Chile. "Es emocionante volver a entrenar con un grupo de compañeros", dice el argentino de 37 años.

Lucas Wilchez: "Mi objetivo es ascender con Unión San Felipe"

Lucas Wilchez (37) no pisaba Chile hace tres años. Lejos de algún nexo con el fútbol, el volante argentino solo había visitado nuestro país para compartir con alguien muy especial para él. "La última vez que vine fue para saludar a mi nana, que es chilena. Es la que me ayudó a mí y a mi familia, y nos hicimos amigos. Era la que le ayudaba en los quehaceres del hogar a mi mujer y que cuidaba a los nenes. Se transformó en mi tercera abuela", relata el ex Colo Colo en diálogo con AS, valorando justamente a la persona que tanto le colaboró cuando él llegó al 'Cacique' en 2010.

Un paso que él considera como una de sus grandes felicidades en el deporte. "Cuando llegué a Colo Colo no me conocía nadie, era un cuatro de copas. Y sin embargo, la gente, sin haber ganado un título, me ha escrito mucho por mi sacrificio", afirma Wilchez, que disputó 75 partidos y marcó nueve goles con el club popular. En la actualidad, eso sí, su mirada apunta hacia otro sector: Unión San Felipe, que apostó por su fichaje de cara a la segunda rueda de la Primera B. "Me gustó el desafío", puntualiza el futbolista surgido en Estudiantes de La Plata.

- ¿Cómo se origina la opción de volver a Chile?
- Hace un mes y medio me llamó Raúl Delgado, uno de los dueños de Unión San Felipe, contándome que Hernán (Fredes) se había lesionado y preguntándome si había posibilidad de ir para allá. Y no lo dudé, porque mi idea es seguir jugando al fútbol. Siempre me acostaba pensando eso. Después pasé 30 días con lo del consulado y el viaje, porque ahí solo podía viajar gente esencial, y con mucha razón, por el tema del Covid-19. Hasta que bueno, tomé la decisión de venir en auto con dos choferes amigos, que me trajeron en 24 horas hasta el cruce de Los Andes. Salí el 22 de octubre a las 10 de la noche despidiendome de mi hermosa mujer y mis dos nenes, que me pidieron camisetas y la aplicación para ver los partidos en Argentina porque sino se pudre todo. Esas fueron las condiciones para que pueda venir. A (Gustavo) Quinteros lo aplaudían, pero yo le pasé el trapo porque viajé 50 horas más (ríe). Ya no sé cuánto fue...

- ¿Cuál era el problema en específico que demoraba la oficialización de su fichaje en San Felipe?
- Tenía la visa autorizada por el consulado, pero cuando fui a la embajada en Buenos Aires no me la querían dar, porque tenía que mostrar el contrato original del club. Dije que no se podía. Así que me dieron un salvoconducto y con eso pude ingresar. Mi prima Belén, que es abogada, me empezó a ayudar con el tema. Estuvo así un mes y nada. Fue complicado porque cuando parecía que sí me iban a dar la visa, siempre pasaba algo.

- Usted hacía mención a Gustavo Quinteros, y justamente él no tuvo problemas para ingresar al país. ¿Le molestó el protocolo?
- No. Estuve en Colo Colo y sé que hay otras llegadas, otros contactos que pueden acelerar el proceso. Solo me dio algo de bronca el consulado, que nunca respondía los mails. Cuando quieres hacer todo bien, como que te demoran más. Estaba cansado de la espera. Me estaba volviendo más viejo de lo que soy (ríe).

- ¿Manejaba otras ofertas además de la de San Felipe?
- No. Estaba completamente en el limbo como la canción de Daddy Yankee. La realidad es que también está el tema de los clubes y los jugadores de edad, que no confían, y se hace más difícil. Entonces, estoy agradecido de la gente de San Felipe. Estoy contento. Es emocionante volver a entrenar con un grupo de compañeros. Siempre quise volver al fútbol chileno, y por distintos motivos nunca pude.

- ¿Por qué?
- En algún momento tuve charlas para venir a San Luis de Quillota, y mucho más atrás mi representante me había nombrado para ir a O'Higgins, pero nunca se llegó a nada. Y yo igual seguí en el fútbol argentino, así que tampoco es que no estuve jugando. Siempre lo hice. 

- Después que dejó Almagro, su último club, ¿cómo vivió todo este tiempo sin fútbol por la pandemia?
- Fue difícil. Nunca estuve alejando tanto tiempo de una cancha. Ni por lesión. Gracias a Díos no he tenido lesiones graves, ni de rodilla ni ligamentos. Pero bueno, el oficio manda. Entendía el contexto y me dediqué a otras cosas: fui chef, fui el maestro de mi nenes junto a mi mujer con el tema del Zoom y la escuela, y entrenaba cuando tenía ganas. Era la incertidumbre de no saber qué iba a pasar con el fútbol. Tengo muchos amigos que han dejado de jugar por esto y que ahora están trabajando. Fue duro para mí, entre comillas, porque hay gente que la ha pasado mucho peor, que ha perdido a sus seres queridos o que han quedado sin laburo. Soy un afortunado de mi profesión y de la oportunidad de San Felipe. Cuando esta se presentó, mi mujer me dijo 'sí, andá Lu', tenés que ir'. Toda la familia es un sostén increíble. Mis hijos, mi mujer, mis viejos y mis suegros me fumaron los siete meses, incluso a veces cuando andaba con mala cara.

- ¿Con qué objetivo retorna a Chile?
- Vengo a aportar lo mío y el objetivo es ascender con Unión San Felipe. Trataré de jugar a un buen nivel y demostrar que después de siete meses sigo bien.

- ¿San Felipe puede ser un 'trampolin' para jugar en la Primera División de Chile en la próxima temporada?
- En el contexto que vengo, el equipo está súper bien. Viene en los puestos de arriba y eso puede darte otra vidriera. Y capaz que como ya me conocen, por haber jugado en Colo Colo, se me pueden abrir muchas puertas. Pero esto es día a día, porque después, viste, pasa lo de la pandemia y te quedas sin nada. Por lo pronto, vengo a disfrutar estos dos meses de campeonato, pensando en que voy a aportarle experiencia al grupo. Y quién sabe si a fin de año el equipo asciende. El fútbol es impredecible.

- ¿Chile es la última parada de su carrera?
- No, yo quiero seguir jugando, pará. Ya me quieres retirar, boludo (ríe). Recién llego y aún no juego... Mi idea es seguir como lo hace el 'Tanque' Paredes, con 40 años, que es un supercrack, Arturo Sanhueza, Braulio Leal... Son jugadores que a lo largo de sus carreras han hecho bien las cosas y se han cuidado. Tienen jerarquía.

- ¿Qué ha cambiado del Lucas Wilchez que vimos en Colo Colo al que llega a San Felipe?
- El corte. Ahora van a tener que buscar otro apodo. Na', la gente ya me conoce por 'Peter'. La gente de Colo Colo es lo más grande que hay. Desde el momento que salió que iba a venir a San Felipe, más allá de que me escribió la gente de San Felipe, de Colo Colo me han escrito dos millones de personas. Que quieren venirme a ver entrenar, que quieren que les firme camisetas. Soy un agradecido de Colo Colo, porque me abrió las puertas a todo. Hoy estoy acá por eso. Y bueno, vuelvo con más experiencia, y en lo futbolístico, igual. A la hora de jugar a la pelota, siempre tratando de crear, siempre para adelante y muy sacrificado.