LA ROJA

La sorpresa que Niklas Castro encontró en Chile tras 19 años

El delantero aterrizó este miércoles en el aeropuerto de Santiago. Allí lo esperaba su familia chilena, a quien no veía desde el 2001: "No nos pudimos tocar, pero fue algo muy lindo".

El esperado viaje a Chile le entregó a Niklas Castro su primera alegría. El delantero de Aalesund aterrizó este miércoles en el aeropuerto de Santiago, donde tuvo un breve reencuentro con su familia chilena. "Se puso muy feliz. Yo lo siento como una recarga de energía", contó su prima, Natalia Castro, en diálogo con AS. No se veían hace 19 años. La única vez que pudieron estar juntos fue el 2001, cuando Niklas conoció el país. En ese momento, el jugador de la Roja tenía cinco años.

"A pesar de que fueron muchos años de distancia, hemos mantenido contacto por Instagram y Whatsapp. Pero vernos es otra cosa. Solo pudimos estar con él dos minutos y respetamos la distancia. Me acerqué tres segundos para sacar la foto, porque la persona de la Selección nos pidió estar lejos. De todas formas fue algo muy lindo", relató Natalia Castro. Ella se trasladó hasta Pudahuel junto a su madre (tía de Niklas) y su hija. 

- ¿Cómo lograron llegar a la salida de los futbolistas?
- En salida internacional no había nadie, entonces se me ocurrió hablarle a un funcionario del aeropuerto. Me vio con la bandera chilena y me preguntó a quién estaba esperando. Me dijo que los jugadores no salían por ahí y nos llevó a la salida oculta (ríe). Esperamos y vimos que llegó una van grande de la Selección. Niklas apareció como 15 o 20 minutos después. No me fijé mucho en (Guillermo) Maripán porque solo quería ver a mi primo.

- ¿Y cómo reaccionó él?
- Cuando lo vi llegar, mostré la bandera y le grité “velkommen”, que significa “bienvenido" en noruego. Nos vio y levantó las manos. Le presenté a mi familia y nos dijo “llegamos finalmente”, con un suspiro. Lo grabé para enviarle un video a su madre (Anne Nygaard), que está en Noruega. Estaba muy feliz, sonrió en todo momento. Le dijimos “vamos con todo”. Él entiende español, pero le cuesta unos días asimilarlo.

- ¿Qué recuerdos tiene del viaje el 2001?
- Se quedaron donde mi abuelita, que ya no está con nosotros. Él siempre ha sido muy activo, con mucha energía. Yo jugaba a la pelota con él. Entre lo poco que nos podíamos comunicar, contábamos números en español o en noruego. Recuerdo que a él le gustaba mucho el helado 'Bilz y Pap', entonces repetía eso (ríe). También estuvo en Viña del Mar. Uno tenía claro desde pequeño que sería deportista. Teníamos la esperanza de que jugara por Chile.

- ¿Qué sintieron cuando fue nominado?
- Siempre dijo que quería ser futbolista. La madre lo ha apoyado en todo. Cuando leí la noticia en octubre, no lo podía creer. Lo llamé y todavía no lo asimilaba. Pero faltaban los papeles. Incluso yo también tuve que ir desde la Embajada al Registro Civil con documentos. Todos corrimos. Pero cuando lo llamaron para Eliminatorias, yo lloré de alegría. Porque en la fecha anterior, sufrimos.

- ¿Por qué?
- Sentíamos que su ausencia era injusta, pero lo conversamos en familia y sabíamos que un día llegaría la oportunidad. Él está cumpliendo el sueño de la familia, porque nuestro abuelo (Óscar Castro) fue árbitro. Él le enseñó jugar a mis dos tíos, y después le traspasó a Niklas. Su sueño era que la familia tuviera un futbolista. Es algo más grande. El abuelo ya falleció, pero yo creo que igual lo está viendo desde algún lugar.