ENTREVISTA AS

“Jugué cinco minutos de un Superclásico, pero nunca lo olvidaré; soy privilegiado”

La historia de Diego Olate refleja la magnitud de vivir un Superclásico: entró en el minuto 89 de un partido, pero se acuerda de cada detalle: “Miles de personas hubiesen querido estar ahí”.

La historia de Diego Olate es la mayor de expresión de cómo se vive un Superclásico. El defensa, hoy retirado, ingresó en el minuto 89 del duelo entre Colo Colo y Universidad de Chile, en octubre del 2009. Él no fue la figura, no marcó un gol, no cometió un error, ni fue expulsado. Es el relato de ese jugador anónimo, que, a sus 34 años, aún está marcado por esos cinco minutos en el Monumental. Algo que parece insignificante, pero que no lo es. Es el reflejo de cómo lo siente el suplente, el guardia del estadio, el utilero o el bombero que trabaja en la gasolinera más cerca del estadio. Han pasado casi 12 años, y Olate lo no olvida. Al contrario, recuerda cada detalle como si hubiese pasado hace algunas semanas.

- ¿Se acuerda de cómo fue la previa?
- De todo…

- ¿Desde el hotel?
- Salimos del Hotel Radisson y nos fuimos por Vespucio. Nos encontramos con gente que nos paraba en el camino. Siempre recuerdo que los vendedores ambulantes nos hacían barra. Y ojo, que me acuerdo desde el día anterior, porque tuvimos el Arengazo en el Monumental. Fue mucha gente. Después, cuando llegamos al Monumental para el partido, pasó algo anecdótico.

- ¿Qué ocurrió?
- Antes de cada partido, tres o cuatro jugadores íbamos al gimnasio a hacer pesas. Estábamos ahí con (Arturo) Sanhueza, que no jugaba, y de pronto entró Walter Montillo por la puerta del gimnasio. Por error, claro. Sanhueza se paró y le dijo: “¿qué haces acá, hueón? Estai’ todo cagado, hoy les vamos a sacar la chucha” mientras se acercaba a él. (Rodrigo) Millar y yo nos paramos a prestarle ropa, y agarramos a chuchadas a Montillo.

- ¿Qué dijo él?
- Quedó muerto de miedo (ríe), agachó la mirada y se fue. Hasta llegó un guardia. Nos reímos mucho. Y te lo conté suavecito, porque fue con insultos más fuertes (ríe).

- Y ‘Kalule’ Meléndez le dio un golpe en la cancha…
- Sí, ese día el ‘Kalule’ anuló a Montillo. Se reía y tenía cero nervios. Además, utilizó su cábala. ¿Cuál? Rodrigo iba a saludar con los pantalones abajo (ríe). Montillo era la figura de ellos, y ese día pasó desapercibido. Después me tocó entrar por 'Kalule', porque inventó su típica acción…

- ¿Cuál?
- Cuando sabía que jugaba bien, ‘Kalule’ se hacía el lesionado y salía por los aplausos (ríe). El año anterior había sido muy criticado y le decían ‘camillero’, entonces ese día tuvo buen rendimiento y se echó a la gente en el bolsillo. Por eso quería que lo ovacionaran. Siempre lo hacía.

Olate ingresó en el minuto 89 de partido.

- Y usted entró cuando faltaba un minuto (tiempo reglamentario)
- Claro, el partido ya estaba cerrado. Además, siempre le digo esto a mi gente: nosotros sabíamos que íbamos a ganar. Cuando la U llegó al Monumental, ya se sentía su temor. Uno lo percibía. Y cuando me tocó ingresar, tenía que aguantar unos minutos nomás. Me tenía confianza, si yo quería entrar antes. Ya había jugado partidos contra los grandes, por algo llegué a Colo Colo. Calentaba todo el tiempo y miraba a (Hugo) Tocalli. Cuando ‘Kalule’ se tiró al piso, yo estaba listo.

- ¿Qué le dijo Tocalli antes de ingresar?
- Él tenía claro que yo podía jugar por distintos sectores de la defensa. Hasta me había tocado por la izquierda. Entonces ese día me dijo que fuera por la derecha, como habíamos trabajado en la semana, para contrarrestar a (Edson) Puch, que ya tenía un buen nivel. Alcancé a tener un duelo con él.

- ¿Siempre recuerda este partido?
- Nunca me voy a olvidar. Fue algo grande. Yo había vivido cosas buenas, pero no de esa magnitud, porque el estadio estaba llenísimo. La U había llevado mucha gente y cantaban muy fuerte. A la barra de Colo Colo la sentí desde que salimos del hotel. He vuelto a mirar el duelo otras veces y me veo cuando entré (ríe). Fue algo inolvidable.

- ¿Aunque jugara cinco minutos (más lo cuatro agregados)?
- Jugué cinco minutos, pero me siento un privilegiado. Fue inmenso, una de las experiencias inolvidables. Está si o si entre los dos mejores partidos que viví en mi carrera. Miles de personas pagarían por estar ahí: jugadores que no llegaron a ser profesionales, o mucha gente que lo estaba viendo desde la casa. Imagínate que hasta los utileros y los guardias nos hablaban en la semana de la importancia del clásico. Las 24 horas del día pensabas en el partido.

- ¿Tanto así?
- Una persona que trabajaba en una bencinera se acercó esa vez y me dijo: ‘En O’Higgins se jugaban estos partidos, acá (en Colo Colo) se ganan. Hasta el conserje de mi edificio me arengaba. Fue muy emocionante. Hay que vivirlo y disfrutarlo.

- ¿A qué está dedicado ahora?
- Me retiré del fútbol, porque ya había pasado situaciones difíciles. Terminé jugando en Lautaro de Buin. Ahora solo voy a partidos con amigos, porque uno nunca se quiere desligar por completo. Me mantengo físicamente, pero por temas de salud. No volveré a ningún club. Este 2021 voy a retomar cuarto año de Construcción Civil. Voy a estudiar y trabajar. Estoy contento.