Entrevista AS

"El futbolista está desamparado; no veo que en otros trabajos te presentes y la gente te puteé"

A raíz de la muerte de Santiago 'Morro' García, Matías Cabrera hace una brutal reflexión sobre el nulo trato a la salud mental en el fútbol. "Parece que tienes que ser un robot", dice a AS.

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"El futbolista está desamparado; no veo que en otros trabajos te presentes y la gente te puteé"

Matías Cabrera lo tiene claro. La salud mental en el fútbol es un tema casi invisible. Lo lamenta y también encuentra un lugar clave que afecta psicológicamente a los jugadores: las redes sociales. " Hoy en día al jugador le llega todo. Una persona detrás de un celular se cree con el derecho y el poder de decir cualquier cosa, de menospreciar al jugador, de hacerle daño".

El tema toma fuerza tras el lamentable fallecimiento de Santiago 'Morro' García, ex compañero de 'Mati' y que padecía depresión. Él cree que el problema está instalado en el fútbol, pero aún no se mira en profundidad. Dice que los jugadores están más vulnerables.

"Nosotros somos personas normales que tenemos familia, sueños y claro, nuestro trabajo está completamente expuesto. A diferencia de un trabajo normal ganamos y perdemos. Estamos constantemente debatiéndonos entre el éxito y el fracaso. Se torna difícil y muchas veces el jugador se tiene que mostrar fuerte, tiene que entrenar, estar 10 puntos cada partido, pero a veces pasan estas cosas como pasó con el 'Morro'. A cualquier persona le puede pasar".

- ¿Por qué cree que es un tema tan delicado en el fútbol?
- Es que piensa en un jugador de fútbol que sufra depresión. No sé si hay muchos clubes que te quieran… Como eres futbolista, parece que tienes que ser un robot. No puedes tener depresión o problemas. Siempre tienes que estar como una maquinita y ganar, ganar y ganar. Justo leía una noticia sobre que el año pasado tres jugadores se suicidaron en Argentina, otros dos juveniles que quedaron libres. Nosotros convivimos con que nuestro éxito sea visible para todos y las derrotas también.

- Y el jugador, muchas veces, convive en soledad con ello para dejar al margen a la familia.
- Claro, y es difícil. Uno con el tiempo capaz que intenta que esas cosas no le afecten a la familia, pero uno ve a los chicos en los cuadros grandes y ellos tienen una cuenta de Instagram para interactuar o tener amigos y los comentarios son malos y le llegan. La familia sufre muchísimo y uno siempre trata de dar lo mejor. Convivimos en un mundo en donde se disfruta mucho el fracaso del otro, donde la gente no se mira al espejo antes de criticar. Eso vende, pero habría que cambiar esas cosas.

- ¿Está desprotegido el futbolista?
- El futbolista está completamente desamparado. Nosotros vamos a una cancha y yo no veo otro trabajo en el que te presentes a trabajar y la gente te esté puteando. Ahora no hay gente por la pandemia, pero en una cancha normal la gente se cree con el derecho por estar del otro lado del alambrado a putearte, a denigrarte y decirte cualquier cosa y uno no puede responder. ¿Por qué? Porque uno es un ejemplo, porque te sancionan, está mal visto, porque capaz cobra mucho dinero entonces no tiene derecho.

- ¿Cree que hay culpa de los clubes respecto a ese desamparo que usted comenta?
- Y… tal vez con algún psicólogo eso podría ayudar a los chicos. A las redes hay que darles menos importancia. Yo en clubes anteriores en los que he estado, planteé la opción de que se quiten los comentarios, porque hay algunos que no son productivos, entonces, ¿para qué?

- ¿Le presta atención a los comentarios de las redes?
- Siempre duele, porque somos personas (risas). Uno busca que le vaya bien y el equipo gane. Después con los años uno como que le baja el perfil y muchas veces vas a ver quién te insulta y entiendes por qué lo hace. Uno tiende a callarse, porque si le contesto, esa persona saca un pantallazo y lo suben a todos lados y quedo expuesto. Hoy en día hasta trato de reírme un poco, pero hay chicos que empiezan su carrera y por esos comentarios se pueden ver afectados anímicamente. Hoy todos opinan. Antes veías la tele, el diario y escuchabas la radio solamente.

- ¿Y en el caso de usted en la U. de Conce? ¿Cuál es el trato del hincha para con el plantel teniendo en cuenta la delicada posición en la que se ubican?
- La verdad es que todo lo que hemos recibido de la hinchada son mensajes positivos y de apoyo. Hay que ser justo con lo que uno recibe y escucha. Los chicos que están en el club no sufren con las redes, pero yo te hablo de lo que me tocó vivir en otros clubes, donde uno se siente más vulnerable. Todo ha cambiado, además. Cuando yo estaba en Nacional era la época de Facebook y ya era bravo. Si perdías un clásico, el primero que te agarraba era el portero, el del almacén, el vecino del barrio y así. Hoy las redes manejan el mundo. Nosotros queremos hacer el bien, darle una alegría la gente, que nos quieran, porque ¿a quién le gusta que te odien y te insulten?

- ¿Considera que las generaciones jóvenes de futbolistas son las que más van a sufrir con esta situación?
- Y creo que en los clubes tiene que haber eso de hacer entender a los chicos que hay que ver de quién vienen esas críticas. Pero estamos en el mundo de la crítica y cada uno vive su propia guerra. Hay que ser respetuoso porque uno nunca sabe la batalla que puede estar llevando el otro.

- ¿Cuál cree que es el límite de la crítica?
- Yo hoy trato de escuchar la crítica de un ex jugador, un técnico o de un compañero, de alguien que entienda el fútbol de verdad. Después de un partido, lo vuelvo a ver, soy muy autocrítico y hablo con la gente del fútbol, porque después… la gente cree que si la pelota pega en el palo sos un fenómeno y si pega en el palo y sale, sos un fracasado. Es muy difícil cambiar el mundo entero, no sé cómo se puede terminar, pero también está bueno que el periodista se distinga de este tipo de comentarios. Y que los dirigentes o los que toman las decisiones, no se alimenten de esos comentarios. Hay veces en que esos mensajes terminan afectando en si eligen a un técnico o un jugador. Te fijas en lo que el pueblo está comentando. Lo dijo Juan Manuel Lillo en una nota buenísima: ‘cualquiera puede emitir una opinión, pero no todas son respetables’.