Especial Día de la Mujer

"Falta que se pueda vivir del fútbol": la entrenadora que cambió las reglas del juego

En 2006, Isabel Berríos se convirtió en la primera entrenadora de fútbol profesional en Chile. También formó a algunas seleccionadas. Hoy asume un rol clave en lo social.

"Falta que se pueda vivir del fútbol": la entrenadora que cambió las reglas del juego
Isabel Berríos Gentileza

Isabel Berríos (59) marcó un antes y un después. En 2006, y con distinción máxima, se transformó en la primera entrenadora de fútbol profesional en Chile. En la carrera, recuerda, coincidió con Marcelo Barticciotto, Luis Musrri y Sergio Vargas, entre otros. Ellos también alistaban su paso a la dirección técnica en el INAF. Sin embargo, el camino de la ex mediocampista y capitana de la U no fue nada fácil. Lo primero que sucedió fue que debió luchar para ser aceptada en el recinto educacional. "Después de varios intentos, quedé", apunta en diálogo con AS.

A ello se sumó que, tras ingresar al INAF, el ambiente no fue el óptimo. "Me molestaban. No me elegían para ninguna clase o para hacer duplas, grupos y prácticas", cuenta Berríos. Eso sí, ahora se lo toma con humor. Ya han pasado 15 años. "¡Fueron pavos, porque yo me sacaba muy buenas notas!", exclama entre risas. Como futbolista, por cierto, Isabel también hizo historia: fue una de las integrantes de la primera selección chilena femenina (1991). Bernardo Bello encabezó dicho proceso. Pero ese es otro tema.

Lo cierto es que, en la actualidad, Berríos trabaja en la U. Ha dirigido en varias series, tanto en la rama masculina como femenina, y desde hace un tiempo lidera la escuela inclusiva de fútbol de 'Sueño Azul', el proyecto más social del club. Su reacción es especial al referirse a sus pupilos: "Me emociona mucho hablar de ellos, de lo que hago. Le doy gracias a Dios todos los días por haber escogido esta profesión. Me ha permitido hacerme más humana, más entregada socialmente". Pero no es todo: Isabel también es coordinadora técnica de las escuelas que los estudiantiles tienen a lo largo de Chile, y pronto comandará la Sub 9 de niños.

Berríos guía a sus pupilos en el proyecto más social del club.

- Al iniciarse como directora técnica en el profesionalismo, ¿cómo se sentía en un ambiente que siempre ha sido de hombres?
- Más que sentirme mal, yo sentía que mis pares estaban incómodos. Ellos se complicaban, yo no. Ni el vocabulario ni la forma que ellos tenían me complicaba. Respetaba lo que cada uno de ellos quería hacer. Entonces, yo pedía exactamente el mismo respeto. Al principio fue difícil. Las mujeres tenemos otra perspectiva frente a un deporte colectivo. Si bien es cierto que somos bien competitivas, buscamos la buena forma de competir. No estoy diciendo que los hombres busquen las malas. Pero para ellos es todo más fuerza. En el caso de las mujeres, es más inteligencia, evitar el choque.

- ¿Le genera algo especial ser la primera entrenadora de fútbol profesional en Chile?
- Me da mucha alegría, mucho orgullo, haberme atrevido, primero, a entrar (al INAF). No me la hicieron fácil. Ni los compañeros de curso, ni los profes. Ellos no sabían por qué me estaban enseñando a mí. O sea, no sabían el futuro que yo iba a tener. Entonces, seguramente para ellos era complicado. Pero ganarle a esa situación, a ese temor que tenían ellos, me hizo sentir muy orgullosa. De hecho, cuando me titulé, varios profes me dijeron 'nadie más que tú merece este título'. Eso fue un regalo adicional: que valoraran que lo había logrado, porque al principio dudé de poder hacerlo. Lo encontraba difícil. Pero la experiencia de haber sido futbolista, seleccionada nacional y haber jugado tantos años, me sirvió mucho para asimilar las materias.

- Me dijo que coincidió con varios ex futbolistas en el INAF, ¿alguno de ellos la ha felicitado por lo que ha logrado?
- Sí, mucha gente. He tenido varios reconocimientos. Hay mucha gente que valora mi forma de interpretar el fútbol, de cómo llevarlo. Soy súper apasionada, entregada en lo que hago y respetuosa. Eso me ha generado que, a la larga, ellos me acogieran bien. Cuando Gonzalo Jara llegó a la U, me dijo 'al venir al club, lo primero que quería hacer era conocerla a usted' (ríe). Eso me impresionó y lo encontré lindo. Quiere decir que afuera la gente habla bien de mí. Es producto del trabajo que he hecho toda la vida.

- ¿Qué tan duro era llevar a cabo un entrenamiento en sus inicios como DT, por ejemplo? Se lo pregunto, porque, me imagino, los recursos no eran muchos…
- En un principio, no teníamos profesionales acorde a las necesidades. Entonces, lo hicimos con esfuerzo propio. No había recursos, pero ocupábamos todos los espacios en el Caracol Azul. Da orgullo, porque muchas de esas jugadores hoy están en la Selección. Fueron formadas así. La Carla Guerrero, la Cote Rojas, la Geraldine Leyton... Un montón que hoy en día está en un alto nivel. La Fernanda Ramírez, que está en la U y a quien vi ante Peñarol.

- ¿Cuánto se ha avanzado en el fútbol femenino en Chile?
- Tengo la sensación de que mucho en el aspecto físico. La estructura de las chicas que juegan hoy día es totalmente distinta a lo que se hacía en mi tiempo. Antes, la técnica era bastante más depurada, pero no era en velocidad. El fútbol era más lento. Hoy es más rápido, requiere más velocidades. Hay que optimizar la técnica en velocidad, y eso ha mejorado mucho. La fuerza, el traslado del balón, los cambios de juego, los pases en profundidad.

- ¿Y qué cree que está faltando?
- Que se pueda vivir de esto. No solo ganar un poco y tener que hacer otra cosa para poder subsistir. Tiene que ser, al igual que los jugadores profesionales, con un sueldo acorde a un trabajo real. Yo sé que hay niñas contratadas en Santiago Morning, en la U, Colo Colo, Católica, pero son pocas las que ganan un poquito más. El resto es bastante menos. Seguramente, no a todas les alcanza. Cuando ya se iguale un par de condiciones, podremos decir que el fútbol femenino es una realidad completa. Hoy día todavía estamos en proceso de evolución y convicción. Para la FIFA, el fútbol femenino es el futuro. Pero no lo potencian como corresponde. Lo dejan mucho a criterio del que quiera tenerlo. Si fuera una obligación, y la FIFA destinara la misma cantidad de recursos que con los hombres, a lo mejor la realidad sería distinta.

- Y en la misma relación hombre-mujer, ¿cómo ve el panorama de la sociedad?
- Yo creo que la mujer ha logrado tener consciencia de que es persona y que tiene derecho a decidir cómo y dónde trabajar; cómo y dónde desenvolverse; hasta dónde quiere hacer esfuerzos para realizar su vida de manera tranquila. Eso, en general a muchos hombres no les acomoda: que la mujer ya no quiera estar tanto en la casa; que ya no quiera tener tantos hijos; que ya no quiera estar con un hombre opresor, que la lastima, que le ordena todo lo que tiene que hacer, que le genera inseguridades, que la maltrata física y psicológicamente. Antes, las mujeres competíamos entre nosotras, había envidia y se generaban odiosidades. Hoy día las mujeres están entendiendo que eso es como dividir para gobernar. Ya no se está creyendo que yo le caigo mal a otra mujer, por ejemplo. Ahora se están generando espacios para que la mujer entienda que su enemiga no es la mujer. Hay más respeto, igualdad en varias cosas. En lo legal, hay temas que se han ido corrigiendo, pero falta mucho. De hecho, muchos hombres han reaccionado violentamente y ha habido muchos femicidios y cosas terribles que le han pasado a quienes se han querido rebelar. La humanidad está en proceso en general.

- ¿Cuál ha sido su mayor alegría como entrenadora?
- Fue en un año en que se fueron como nueve jugadoras del equipo de la U y yo tuve que subir a las juveniles. Chicas de 14, 15, 16 años. Jugamos la final contra el equipo donde se habían ido las jugadoras, y le ganamos. Era el Banco Santander. Fue maravilloso. Otra alegría fue cuando jugamos una final Sub 17 contra Colo Colo, que tenía a la Selección completa. Yo tenía a niñas de 12 años.

- ¿Y su mayor dolor?
- Tengo varios. He formado equipos buenos en la U. Sub 13, 14. Una vez preparé un equipo para una Copa Nike, cuyo ganador iba a Inglaterra, pero el día antes de ir a competir me sacaron de la categoría y se la dieron a otro entrenador. Salieron campeones con un entrenador famoso. Mmm. Me pasó lo mismo antes de viajar a un Mundialito de Valdivia. Fue súper doloroso, y me la lloré toda. Los chicos también. Llevaba tres años con ellos. Fue supuestamente porque querían meter un entrenador hombre, con mayor prestigio, y no dar el batatazo conmigo.

- ¿Sospechaba por qué pudo pasar eso o la pilló de sorpresa?
- Fue de sorpresa. Lo que pasa es que en ese tiempo había un presidente machista a morir. Él pensaba que los hombres prestigiosos del club eran los ex jugadores. Yo venía saliendo del INAF, y la gente no me conocía tanto tampoco. Había un coordinador en la U que decía 'la Isabel es la que tiene equipo más ordenado, más jugado, siempre tiene las planillas en orden, pero tiene un solo problema: es mujer'. Siempre me mataba cuando decía eso. Lo decía delante de todos. Más que aminorarme, me engrandeció. Me dio más fuerza, más pachorra, más personalidad. Generalmente, siempre fui mejor de lo que él dijo. Más responsable, más entregada, más asertiva, y llegué de mejor forma a los niños. Al principio, los papás se sorprendían de que fuese mujer. Pero después estaban encantados. Me pedían. Una vez fuimos a jugar contra Católica en la Sub 13, y todos los papás de los niños de la UC me comenzaron a aplaudir. Es un lindo recuerdo.

- ¿Qué tanto le llena 'Sueño Azul'?
- Es como un regalo de Dios para el alma. Dentro de los conocimientos que uno tiene, y si los enfoca a cierto tipo de personas, el que me haya puesto como desafío trabajar con niños con Síndrome de Down, autismo, Asperger, me generó poder escarbar en las mejores condiciones humanas que yo pueda tener para poder enseñarles. Sacó lo mejor de mí, en cuanto al trato, la alegría, la pasión. Ellos son apasionados, juegan con todo el alma. La carrera que hacen, para ellos es como de 100 kilómetros por hora. Están entregando el 100 por ciento, y es suficiente para que ellos se sientan felices.

- ¿Le emociona ver a las que algún día fueron sus niñas jugando Copa Libertadores o en Europa?
- Sí, fue el sueño que siempre tuve, que jugáramos algo internacional. Me emociona mucho que hayan progresado. Me emociona que físicamente se vean más ágiles y fuertes. Me emociona la pasión con la que juegan, que fue lo que más les quise transmitir. Eso me da gusto, pese a que uno no mira como hincha, sino de otra perspectiva: cómo se movió, si está disciplinada en la táctica... Muchas de ellas también están en la Selección. Me siento orgullosa. De repente me da nostalgia. Me gustaría estar ahí, y decirle en qué se están moviendo mal, cómo podrían hacer para llegar con mayor cantidad de jugadoras. Pero eso. De repentes las saludo y les mando mensajes de felicitaciones. Muchas me han escrito. Me alegra mucho que se acuerden de mí.

- Me hablaba de la Selección... ¿es un desafío que le gustaría cumplir o lo ve lejos?
- Me hubiese gustado estar en la selección chilena. Conocía a todas las jugadoras, y ellas a mí. Obviamente, hubiéramos logrado muchas cosas. Como lo sigo haciendo con los niños. Siempre trato de hacer cosas importantes que tengan un valor, que queden en el tiempo y que mucha gente se acuerde o asimile. No me gusta pasar sin dejar algo positivo. (La Selección) Es un desafío que no logré, y no sé si se dará ahora que no estoy en el fútbol femenino.

- ¿Y dirigir un equipo masculino profesional?
- Para serte bien honesta, este país no está preparado para una mujer entrenadora de fútbol. Ni los medios de comunicación, ni los jugadores. Cuando se habló de Paula Navarro y Santiago Morning, quedó la escoba. Hubo futbolistas que dijeron que no iban a jugar. En Chile, el hombre todavía no está preparado para recibir órdenes de mujeres. El hombre se cree superior en conocimiento, fuerza y habilidades. Pero la verdad es que el fútbol es una estrategia. La mujer puede hacer exactamente lo mismo que el hombre, y te diría que, por la condición de vida, por ser mamá, por distribuir el dinero en la casa, la mujer siempre está generando estrategias. ¿Cuándo podría decirte 'ya, yo me tiro al desafío'? Si yo tomo una categoría Sub 9 y voy subiendo con ellos hasta el primer equipo. Ahí no habría problemas, porque me conocerían de toda la vida.

Es Isabel Berríos, la entrenadora que cambió las reglas del juego. Ella fue la primera.