Entrevista AS

"Es una bendición": la nueva vida de un ex U. de Chile en Israel

Armando Cooper juega desde 2019 en el Maccabi Petah-Tikvah del país asiático: "Acá se escribió la Biblia y la gente es muy amable, ¿qué más puedo pedir?".

Armando Cooper (33) continúa con su travesía alrededor del mundo. El volante, ex jugador de Universidad de Chile, ya puede ser considerado un nómada del fútbol: además de su natal Panamá, jugó en naciones como Argentina, Alemania, Estados Unidos y Rumania. Hoy, y desde 2019, se encuentra en Israel. El mundialista arribó al Maccabi Petah-Tikva de la Ligat ha'Al, la primera división de aquel país.

"Luego de salir de la U, estuve en el Dinamo de Bucarest durante un semestre. Pero fue muy complicado, porque había problemas constantes con los pagos. A veces, pasábamos meses sin recibir sueldos. Un día me llamó mi agente y me contó de la posibilidad de llegar acá, y no lo dudé", declara en conversación con AS Chile.

El mediocampista no titubea y considera que tuvo la dicha de llegar a Israel: "Lo único negativo es que es bastante más caro que Chile o Panamá, por poner ejemplos. Pero la gente es muy amable, te tratan bien... acá se escribió la Biblia, ¿qué más puedo pedir? Es una bendición".

¿En cuánto al fútbol? Su equipo clasificó a los playoffs, a la que optan los seis primeros de la fase regular. A partir de ahí, los clubes quedan emparejados en un mismo grupo, y se juega en un sistema de todos contra todos. El Petah-Tikva marcha cuarto con 41 unidades, a 21 puntos del puntero, el Tel-Aviv. Cooper ha aportado con un gol y una asistencia en la actual temporada.

- En comparación a Chile, ¿cómo es el nivel allá?
- Podría decirte que es diferente. Acá se corre mucho y se pelea harto. Hay equipos que tienen mayor presupuesto y, por lo mismo, un fútbol más vistoso, como el Maccabbi Haifa o el Tel-Aviv, pero el resto va más a la guerra, al ida y vuelta, o quien gana más con el cuerpo a cuerpo. Es un fútbol bastante duro, en realidad.

Armando Cooper, representando al Maccabi Petah-Tikva en la Ligat ha'Al.

- ¿Le costó adaptarse al cambio cultural cuando llegó?
- No, donde he ido nunca he tenido problemas para adaptarme. Creo que, mientras se te dé la oportunidad en el equipo, todo debería andar bien. Siempre trato de hacer bien las cosas y pienso "esta es mi oportunidad, solo tengo esta y si no la aprovecho, no sé qué pase el día de mañana".

- Se lo pregunto, además, porque es un país en constantes conflictos bélicos...
- Al principio había cosas puntuales que me dejaban medio sorprendido. De hecho, recuerdo hasta la fecha. Era abril, yo había llegado hace pocas semanas. Estabámos en el entrenamiento y me acuerdo que, después de terminar, un compañero se nos acercó con el celular, porque había grabado una prueba de misiles que iba hacia Tel-Aviv, y una vez que llegaban explotaban en el aire. Yo como extranjero cogí un pánico, ni te cuento (risas). Y claro, para ellos es súper normal. Además que conmemoran varias fechas y también pasan situaciones extrañas para nosotros.

- ¿Cómo cuáles?
- Me acuerdo que el año pasado iba caminando con mi familia, habíamos salido... ah, acá siempre suena una sirena cuando va a pasar algo, ahí la gente se alerta. El tema es que esa vez sonó, y yo no la había escuchado nunca, entonces dije "no, qué va a pasar, van a lanzar algún misil" o algo así. Me preocupé y le dije a mi señora "¡no te muevas!". Pero todo se detuvo. La gente se bajaba de los autos, daba lo mismo si era en la carretera, y todos se quedaban casi paralizados, como por un par de minutos. La verdad yo no entendía nada y pensé "¿qué está pasando aquí?". Quedé con la intriga. Al día siguiente llegué al entrenamiento preguntando qué era y, claro, había sido 8 de abril, y ellos conmemoran acá en esa fecha a los fallecidos por el Holocausto. Al final, creo que lo principal es el respeto... con eso te adaptas a cualquier lugar.