Entrevista AS

"La U termina jugando con miedo ante Colo Colo; se achica más"

Mauro Olivi palpita la versión 189 del Superclásico. "Veo un Colo Colo más armado", dice. También recuerda su etapa en el club y se descarga contra Blanco y Negro.

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"La U termina jugando con miedo ante Colo Colo; se achica más"

Mauro Olivi (38) está retirado del fútbol, pero no olvida a Colo Colo. Sin ir más lejos, la última campaña del Cacique lo golpeó. Así se lo reconoce a AS: "El hecho de imaginarme que podía caer a la B era tremendo. Inimaginable. Era como cuando descendió River. Lo sufrimos muchísimo, pero por suerte no tocó". El ex delantero hoy se dedica a la ganadería y a otros rubros en Argentina. "Voy a un campo, vengo, voy a otro. Estoy con un proyecto de unas canchas de fútbol 5, con un bar, un patio cervecero. Ando con muchas actividades. Hoy tengo muy poco tiempo", cuenta.

En ese contexto, el Pampa palpita el Superclásico 189, aborda la actualidad del conjunto albo y recuerda su etapa en el club. "El clásico que más recuerdo es el que jugamos en el Nacional, en el 2013. Tuve un gran partido y dos intervenciones determinantes, con una muy buena, de esas que siempre quieres tener", dice, refiriéndose al duelo que terminó con derrota colocolina (3-2). "Fue una asistencia a Carlos Muñoz y otra al Chapita Fuenzalida. Salí atrás de la mitad de la cancha. Mi característica era tener muchas asistencias y desbordes", añade el ex Audax Italiano.

- ¿Cómo ve el partido de este domingo?
- Veo un Colo Colo más armado, con un recambio generacional, con un movimiento muy grande en el club, por un tema de dirigencia, que eso termina afectando a los jugadores. Que uno vende, que no vende, que asume, que no asume. Entonces, ojalá los jugadores y el cuerpo técnico se puedan mantener al margen y salgan airosos de esa situación, porque es muy complicado.

- A propósito de que saca el tema... ¿Qué opina sobre la guerra entre los bloques de Blanco y Negro?
- Son intereses económicos que no le hacen bien al fútbol. En ese sentido está el gran problema de los clubes, al ser manejado por gente que no tiene idea de fútbol, de cómo se maneja un club. Piensan que traer jugadores e invertir te va a llevar al éxito. Piensan en el presente y no en un proyecto a largo plazo. Eso hace que los socios, que son los verdaderos dueños de la institución, terminen siendo personas que molestan. Entonces, no es algo que me guste.

- ¿Cómo fue su relación con la dirigencia?
- Lo justo y necesario. A Vial casi ni le vi la cara. Lo vi una sola vez, y no fue nunca más, porque en una joda le pedimos un premio por haber ganado un clásico. Él no entendía nada.

- ¿Qué le parece que la U no pueda ganar en el Monumental? No se impone desde el 2001...
- Se va generando una bola de nieve cada vez más grande, que la U, creo, termina jugando los partidos con miedo, con la predisposición o mala predisposición, a que hace tiempo que no gana, que encima toda la semana sale que no puede ganarle a Colo Colo hace 500 años. Colo Colo se agranda más y la U se achica más. Espero que pase muchísimo tiempo para que la U pueda conseguir un resultado positivo en el Monumental.

Mauro Olivi disputa el balón con José Rojas en un Superclásico.

- ¿Pasa que el futbolista sale a jugar con miedo?
- No sé si con miedo, pero sí con una cierta predisposición a todo eso. Saber que hace años no se gana, no es fácil. Sales con una cosa en la cabeza que hace que estés 'uy, hace cuántos años que no le ganamos'. Pasa al revés también, con un Colo Colo que juega con eso a favor. Imagínate que Colo Colo hace un gol a los 15 minutos. Es muy difícil que la U lo pueda llegar a dar vuelta.

- ¿Qué opina sobre la salida de Esteban Paredes? Le dijeron por teléfono que no seguía en el club...
- Es gente que no entiende nada de fútbol. Está bien que el Tanque ya estaba grande, seguramente no era el mismo que a los 30 años, es obvio. Pero si hay gente que maneja el club, que sabe de fútbol, lo va a dejar. No es lo mismo que entre un 9 con 50 partidos en Primera, con 10 goles, a que entre Paredes. Él no necesita jugar 90 minutos a fondo. Entran otras situaciones en juego. Imagínate que suben un 9 de 16-17 años, y está cambiándose al lado de Paredes... Es totalmente distinto. Por ejemplo, que Paredes, uno de los máximos ídolos del club, le tire un centro a un juvenil o que haga una pared con él... Ese pibe va a la casa y le cuenta a sus viejos que Paredes le dijo 'hola, buenos días'. Esas cosas, en lo motivacional para los chicos, con la experiencia y rol de líder de Paredes, no las tienen en cuenta.

- ¿Cuál es su mejor anécdota en Colo Colo?
- Una que nos salió muy mal con Luquitas Wilchez y el Pelusa (Horacio Cardozo). En un Superclásico pusimos un cartel en el vidrio del micro llegando al Nacional, cuando la U había perdido en la Copa Libertadores, y después nos comimos varios goles. Era boludeando. Johnny (Herrera) disfrutaba eso, porque había visto los carteles. Después también recuerdo que les quemamos unas zapatillas a Sebastián Toro, que se había traído de Estados Unidos, re reggaetoneras. Eran horribles. Les prendimos fuegos por feas en el vestuario. Éramos como tres o cuatro. El Tanque (Paredes) estaba. Llamamos a Toro y él veía cómo sus zapatillas se quemaban. No sé cuánto había pagado (ríe).

- ¿Qué le faltó a su estadía en Colo Colo?
- Haber tenido más logros y más regularidad en lo personal. Era difícil tener regularidad cuando el equipo andaba mal, y no es que me la estoy sacando. Obviamente el primer responsable de que no pasen las cosas es uno. Fueron años difíciles, y cuando las cosas andaban bien, anduve bien, hice goles. De todas hay un poquito.

- ¿Y a su carrera?
- Equilibrio, un poco de regularidad y más suerte. Tenía partidos muy buenos y partidos muy malos.

"No me gusta andar lamiendo trastes".

Tras ponerle fin a su carrera como futbolista, Mauro Olivi también se dedicó a la representación de jugadores. Sin embargo, eso solo duró un mes. El ambiente, explica, no era de su agrado. "No era algo que me gustaba. No me gusta andar lamiendo trastes a gente, teniendo que falsear o sobar el lomo para trabajar, meter un jugador o para lo que sea. Sí me gusta darle una mano a un chico que conozco y decirle 'che, a ver si te puedo llevar a tal club' y lo hago de onda", relata.

"En ese momento pensé que me podía llegar a gustar, porque soy del ambiente del fútbol. Pero cuando fui a Chile, en modo representante, no me gustó cómo me recibieron, cómo me trataron. Recuerdo que hubo un coordinador de las inferiores de Colo Colo, que en su momento fue a mi casa. Él no tenía laburo. Siempre lo recibí con los brazos abiertos. Y resulta que cuando fui como representante, me dijo 'sí, mañana tomamos un café' y nunca fue", profundiza el argentino.

Y explica: "Entonces, no... yo no tengo ganas de esto. Si quiero ir a Chile, y quiero ir a Colo Colo o a Audax, voy, visito y listo. Pero ya cuando sos ex futbolista, te das cuenta de que ya está, ya fue, ya no sos más, dejas de existir. Nadie te abraza porque seas buena persona. Pasa con los ídolos. Imagínate que acá, Batistuta fue al vestuario de la Selección, y los pibes no sabían quién era". A Olivi, eso sí, hoy la vida le sonríe: "Estoy muy feliz en lo que hago, cómo estoy, y siempre le agradezco al fútbol".