ENTREVISTA AS

El lado más íntimo de Jarry: "Trabajé con muchos sicólogos"

El tenista comentó su renacer tras la larga sanción: "En Chile hay gente que espera que otros caigan, pero es porque ellos no saben levantarse".

Nicolás Jarry fue sancionado por dopaje con nueve meses fuera de las canchas. Con el tiempo se comprobó que fue una contaminación cruzada, pero el castigo fue igual. El tenista chileno, que en enero de 2020 estaba 78 del ranking ATP, cayó más de 900 puestos. Volver a la élite parecía un imposible, pero él lo afrontó sin miedos.

En las últimas semanas, Jarry disputó dos torneos en Ecuador. Ganó uno y llegó a la final en el otro, lo que le permitió escalar hasta el puesto 327. Su rápido ascenso lo tiene feliz. Hoy, mientras disfruta de unos días libres en Florida, el deportista nacional aceptó un mano a mano con AS para hablar de su presente, pero también de sus días más duros.

"Estoy disfrutando de unos días libres para asimilar todo lo que han sido estas dos semanas. Fueron muy buenas, ratifiqué que voy por buen camino. Todo el año ha sido de menos a más, estoy muy contento de ir avanzando. Para cualquier persona ir avanzando da satisfacción. Jugué muy buen tenis estas semanas y en algunos partidos que no jugué muy bien, igual los saqué adelante. Esto me da más ganas para seguir trabajando y continuar así. Sé que no significa que estoy listo, que de aquí en adelante todo serán flores. Queda mucho trabajo y mucha paciencia", señaló Nicolás Jarry en diálogo con AS Chile.

- ¿Qué metas se puso tras la sanción y qué plazos se fijó para eso?
- Mi meta número uno es mejorar el ranking que tuve, pero eso me tardó varios años, entonces no puedo pretender hacerlo en uno. La primer meta era estar dentro de los 350, lo que te permite jugar Challengers, ser más competitivo y sumar puntos de verdad. Me refiero a que un Futuro te da 10 ó 20 puntos y un Challenger te entrega 80. Eso ya lo logramos y ahora puedo hacer un calendario como yo quiera. Si este año lo termino en el Top 100, sería increíble. Lo veo difícil, pero no imposible.

- ¿Cómo fue el trabajo sicológico para volver a competir al más alto nivel después de un golpe tan duro?
- La vuelta ha sido increíble. Ya volver a jugar es lindo. Volver a medirse contra otros tenistas en la cancha es lo que me gusta hacer. Lo difícil fue el año pasado, cuando no podía competir. Me sentía muy mal por no saber qué hacer, cómo iba a volver. De ahí se empezó a trabajar con sicólogos. Trabajé con varios sicólogos de distintas áreas para ver lo mejor que tengo, qué me llevó al lugar en que estuve, qué debo mejorar y de ahí ver cómo ir creciendo.

- ¿A qué atribuye su buen momento? ¿Al trabajo físico o al sicológico?
- A todo. Ha sido un gran trabajo mental y físico obviamente. En lo tenístico también he crecido muchísimo. Siento que estoy jugando mejor que lo que llegué a jugar en algún minuto. Eso me pone contento.

- ¿Qué fue lo más duro en todo ese tiempo?
- El pensar qué voy a hacer, tengo que partir de nuevo y eso no es fácil. Traté de tomar lo malo y convertirlo en algo bueno. Sea lo que sea lo que uno haga, todo te trae algo bueno. Yo he tratado de usar este tiempo para hacer cambios radicales en mi cabeza y en mi tenis. Y de ahí salir adelante. Tuve la paciencia de trabajar nueves meses pensando en objetivos grandes, pero sintiendo a veces que trabajaba por cero, porque no había competencia, no había resultados.

- ¿Pensó en el retiro?
- No. Los primeros meses fueron difíciles, no sabíamos cómo había salido todo esto, pero al final lo tomé como algo del destino que necesitaba. Dependiendo de cuánto tiempo iba a estar fuera, era cuánto tiempo necesitaba para cambiar.

- ¿Quiénes estuvieron a su lado para levantarlo?
- Mi mujer, con quien ya llevamos cuatro meses casados. Estuvimos juntos en Australia y nos comimos toda esta pesadilla juntos. Hemos trabajado, ella me ha ayudado harto a salir adelante y a crecer. Obviamente también mis papás, toda mi familia y mis amigos, ellos siempre estuvieron ahí. En las redes sociales también me apoyaron mucho, la gente creyó en mi desde el primer minuto. Lo mismo ocurrió en el mundo del tenis.

- Rafael Nadal fue uno de los que lo apoyó...
- Sí, eso fue increíble. Thiem también habló de mí. Mucha gente que no me conoce, pero que los conoce a ellos, termina apoyándote y eso también es bueno.

- Me hablaba de las redes sociales. Mucha gente ahí lo apoyó, pero también está el grupo que parece gozar con caídas como las suyas. ¿Cómo convive con eso o le da lo mismo?
- No me da lo mismo, pero es gente que tiene otras cosas en su vida, trata de sacar sus problemas así y no hay nada que hacer. Lamentablemente en Chile hay mucha gente que quiere que alguien caiga, porque ellos no se saben levantar. Es normal y hay que saber manejarlo. Lo bueno es que hay varias personas que sí te apoyan.