CHILE 1 – BOLIVIA 1

Acusaciones y un carnaval: el agitado final del camarín boliviano

El cuerpo técnico visitante recordó el polémico duelo entre la Roja y Uruguay. Los jugadores cantaron y saltaron después del encuentro.

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El desenlace del duelo entre Chile y Bolivia fue agitado. Mientras la Roja de Martín Lasarte generaba múltiples ocasiones en el arco de Carlos Lampe, la Selección visitante intentaba quedarse con un punto en Eliminatorias. La delegación boliviana, encabezada por César Farías, lo vivía con adrenalina en San Carlos de Apoquindo.

El cuerpo arbitral sufrió con el protagonismo que tomó esa banca. Tanto así, que Pablo Escobar, ayudante técnico de Bolivia, acusó a Eber Aquino de favorecer a Chile, como recompensa por el polémico cobro en Montevideo. “¡Pero si eso ya pasó!”, le gritó el ex futbolista después de una infracción a Alexis Sánchez cerca del área. Otros integrantes de la banca se sumaron: “¡Lo de Uruguay ya fue!”, decían.

Los reclamos se extendieron después del tanto de Erick Pulgar. Tras la mano de Guillermo Maripán, toda la delegación boliviana pidió el penal. Presionaban al cuarto árbitro, mientras Aquino revisaba la jugada en el VAR. El juez tuvo su revancha segundos más tarde del empate: se dirigió a la banca y expulsó a uno de los integrantes. La molestia era evidente.

Farías pedía calma a sus ayudantes después de la mano de Maripán /

Los miembros que habían quedado fuera de la citación arengaban desde la tribuna: “Vamos Bolivia, carajo”, gritaban. “Les vamos a ganar”, repetía el expulsado, quien subió lentamente a situarse a un costado de los dirigentes visitantes.

Cerca del final, había desesperación y nerviosismo. “¡La hora!”, vociferaban en la Selección boliviana. A esa altura, todos estaban parados: funcionarios, dirigentes, jugadores y cuerpo técnico. Con el pitazo, hubo abrazos y sonrisas: “Chile jugó mejor, quién lo va a desconocer. Este punto vale oro”, dijo Farías en conferencia.

Al mismo tiempo, los jugadores bolivianos tenían una fiesta en el camarín. Hubo festejos, fotografías y saltos, mientras cantaban “Viva mi patria Bolivia”. El bus esperaba afuera, pero en los pasillos de San Carlos de Apoquindo se escuchaba fuerte: “La llevo en mi corazón y le doy mi inspiración”.