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El ex campeón con Unión que hoy pinta casas en Nueva York

Omar Riquelme se formó en los hispanos y alzó la copa en 2005. Hace unas semanas le dio un giro a su vida y se mudó a Estados Unidos.

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El ex campeón con Unión que hoy pinta casas en Nueva York

El año 2005 Omar Riquelme vivió su momento cumbre como futbolista. Unión Española se quedó con el Torneo Nacional tras 28 años y él cumplió el sueño de ser campeón en el club de su vida. Hoy, 16 años después de este hito, su vida dio un giro radical: hace unas semanas está radicado en Nueva York y trabaja en algo completamente alejado del fútbol.

"Ahora estoy dedicado al tema de la pintura y remodelaciones en departamentos", cuenta desde la ciudad norteamericana. "Tengo un gran amigo, Héctor Ramírez, quien jugó en las juveniles de Audax . Él me incentivó a venir, me habló del país y la oportunidad para los niños. Yo no estaba mal en Chile, pero acá la educación es gratis y no es lo mismo estudiar allá que aquí. Lo mismo la salud. Llegó un momento en que estaba convencido, así que saqué a los niños del colegio y ahí me sentí con la obligación de sacar la visa y los pasaportes. En ese momento dije 'nos vamos'. Mis hijos están maravillados", agrega.

- Antes de dedicarse a esto, ¿tenía alguna experiencia en el rubro?
- Lo único había sido pintar mi casa, pero al lote, jajajá. Acá la jornada es de 7 a 3, pero en esas horas se trabaja a full con solo media hora de colación, todo es distinto. No es como Santiago.

- ¿Y le ha costado aprender?
- Fue una experiencia frustrante al principio, porque veía que mis compañeros avanzaban muy rápido. Ellos ya habían pintado un departamento completo y yo llevaba solo un baño y un dormitorio. Ahora ya me desenvuelvo mejor, esto tiene su técnica y mañas, pero siempre he sido muy trabajador, así que es más fácil cuando tienes ganas.

- ¿Se maneja con el idioma?
- Cosas básicas como el saludo. Yo tenía el concepto de que los norteamericanos eran fríos, pero es otra realidad. Si no entiendes te hacen señas para que puedas comprender y, además, en el sector donde vivo hay latinos y hablan en español. Lo que sí, el metro es terrible, hay conexiones para todos lados. Eso es lo que más me ha costado.

- En lo económico, ¿cuánto más rentable le resulta estar trabajando en USA?
- En Chile trabajaba en una empresa de amigos, era jefe de bodega. Ellos se portaron súper bien y cuando les conté de esta posibilidad, me pagaron como si me hubiesen echado. Estaba bien ahí, pero lo hice por los niños. En Nueva York los precios son parecidos a los de allá, pero acá se gana más plata. Por ejemplo, pago un millón 600 mil pesos de arriendo, pero eso lo puedo obtener en unos días. Acá los pagos son semanales y puedes hacer cinco trabajos a 300 dólares el día (unos 227 mil pesos).

- ¿Por cuánto tiempo planea quedarse en Estados Unidos?
- Mi hijo menor tiene 2 años, así que mi idea es que cumpla sus 18 y ahí volver a Chile con plata, viajar al sur, comprarme mi casita en Paillaco donde tengo mis tíos y radicarme. Quiero tener plata para que mis hijos se desarrollen acá y después regresar.

 El título con Unión y la representación de futbolistas

 - ¿Qué recuerdos guarda de sus años en Unión?
- Jugué la final el 2004 contra Cobreloa y después contra Coquimbo. Tengo los mejores recuerdos, Unión era mi casa, pero mi salida no fue de las mejores. Llegó (Jorge) Segovia, cambió la administración y fue doloroso partir, no me dieron el trato que correspondía.

- Mencionó la final con Coquimbo, ¿fue su mejor momento?
- Fue una experiencia maravillosa, pocas veces se siente esa adrenalina. Entrenar y concentrarte por dos semanas, el viaje a Coquimbo, salir al estadio, ver a la gente, eso solo lo viví en finales o en la Libertadores contra Newell's, eso me marcó. En ese equipo estaban (Ariel) Ortega y (Fernando) Belluschi, había estadio repleto y hasta el pasto vibraba.

- Luego pasó por varios equipos, ¿cómo los evalúa esos años?
- Fueron positivos. En Antofagasta tuve una gran experiencia. Ahí conocí a mi amigo (José) Pedrozo que murió hace poco, eso me afectó mucho, hablaba con él a diario. Después estuve en Copiapó y luego en Barnechea con (Marios) Salas. Él es un gran profesional ciento por ciento dedicado. Me sorprende que se hable mal de él, me llega hasta a molestar.

- Tras el retiro, ¿intentó en algo relacionado al fútbol?
- Tuve escuelas de fútbol, pero ese rubro es difícil y poco valorado, no da para vivir, es más un extra. Después tuve un proyecto con Vandinho, que jugó en Chile. Tuvimos una alianza con Everton para traer jugadores de Brasil, de hecho fui para allá a buscarlos. Ahora tengo a un jugador la Tercera División de Portugal.