Entrevista AS

"Me comparaba y veía que yo no daba el salto": la confesión de una joya del Ascenso

Franco Cortés liquidó la serie que le dio el pase a Coquimbo a sus primeras semis de Copa Chile. Pasó por la U y tuvo que "dar la vuelta larga", admite.

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"Me comparaba y veía que yo no daba el salto": la confesión de una joya del Ascenso

El jueves 5 de agosto de 2021 es un día que Franco Cortés (21) no olvidará jamás. Esa vez, el joven atacante selló la goleada de Coquimbo Unido sobre Fernández Vial, al anotar el tres a cero y darle el pase al cuadro 'Pirata' a su primera semifinal histórica de Copa Chile. Un tanto que, además, tiene un significado especial por otros factores: fue su primera conversión en el fútbol profesional, y quien lo habilitó fue nada menos que Esteban Paredes.

"Tenía mucha emoción en ese momento. Cuando él me pasa el balón, pensé '¿controlo hacia adelante o se la devuelvo?... no, mejor le pego, el pase al lado nunca funciona'. Todas esas cosas pasaban por mi cabeza en milésimas de segundos (risas)", recuerda Cortés, quien también tuvo un paso por las inferiores de Universidad de Chile, club al que, adelanta, le gustaría volver. En diálogo con AS, el delantero repasa su infancia en la IV Región, habla de sus metas y de las dificultades que atravesó para cumplir lo que él considera "un sueño".

- ¿Cuáles son sus primeros recuerdos ligados al fútbol?
- Me inicié en la escuela de Coquimbo, cuando se entrenaba en las canchas Atenas, que son bien conocidas acá. Eran de tierra… llegué a los 4 años y después me salí, porque era el más chico de todos, entrenaba con niños que tenían un par de años más y a esa edad se nota la diferencia. Me acuerdo que en un entrenamiento estábamos jugando un partido y me llegó un pelotazo en la guata, no podía respirar y me puse a llorar (risas). Desde ese día no fui más. Después ya más grande jugué por los colegios San Lorenzo y después el Bernardo O’Higgins, ahí participé en comunales, regionales… siempre llegábamos a la final.

- ¿Y cuándo decidió que quería ser profesional?
- Creo que cuando llegué a la U el 2016. Ahí me lo tomé más en serio, cambié el chip, dije “esto es a lo que me quiero dedicar”. Comencé a hacer gimnasio, a potenciarme físicamente, a alimentarme mejor. Antes, cuando comencé en cadetes en Coquimbo en la Sub 15, siempre jugué porque me gustaba, por pasión por el fútbol y el club, más que todo.

- ¿O sea que hoy está cumpliendo su sueño?
- Totalmente. Me acuerdo que antes, cuando era chico, en Facebook me salían videos o imágenes de motivación, y yo siempre escribía “mi sueño es debutar en Coquimbo”. El tiempo que el club estuvo en la B hartos años, ponía “quiero jugar ahí, ayudarlos a subir a Primera”. Recuerdo que me imaginaba toda mi carrera y la escribía en los estados de Facebook (risas). 'Quiero consolidarme, después irme al extranjero', cosas así.

"Veía compañeros que ya empezaban en el profesionalismo, y yo solo entrenaba. Pensaba 'puta, ¿qué estoy haciendo mal?'"

- Mencionó hace poco que le tocó dar la vuelta larga. ¿Por qué?
- Si bien yo siempre he sido de la idea que uno tiene que mejorarse a sí mismo, es inevitable ver a tus ex compañeros, que son de la misma generación y que están jugando. Yo el año pasado veía compañeros que ya estaban empezando en el profesionalismo, y yo solo entrenaba y no tenía la oportunidad, entonces pensaba “puta, ¿qué estoy haciendo mal? Si siempre me entreno con todo”. Veía a algunos que ya tenían contrato, representantes… Pensaba “¿qué me está faltando para estar como ellos y dar ese salto?”. Eso me comía la cabeza, un poco.

- Sobre la U, ¿cómo fue su experiencia ahí?
- Fue un privilegio. Todo es de primer nivel, las instalaciones son increíbles, de equipo grande, casi de Europa. Tienes de todo. Dos paños grandes de canchas de fútbol, un mini estadio, canchas de pasto sintético. Fue un sueño estar ahí, estás muy cómodo. Con respecto a lo futbolístico, la verdad es que me costó. Siempre fui considerado en los citados pero me costaba agarrar una camiseta de titular. Aprendí muchas cosas, sobre todo en lo táctico. Cómo se hacen los controles, cómo perfilarme bien, cosas que yo no sabía. Los profes me decían “aquí controla hacia adelante, acá controla con el pie lejano y juegas con el otro”. Ahí te lo repetían hasta que se hiciera mecánico. Esas cosas suman mucho porque un control es todo dentro del juego. Uno malo ya te penaliza y te condiciona la jugada.

- ¿Con qué jugadores compartió en la U?
- Era una generación muy competitiva, con mucho talento. Recuerdo que estaba Rodrigo Cancino, que hoy está en La Calera. Lucas Alarcón y Mauricio Morales, que hoy siguen en la U. Miguel Binimelis, que está en Iquique. Maximiliano Guerrero, hoy en La Serena. Era un muy buen equipo, con varios seleccionados nacionales juveniles.

- ¿Le gustaría volver en algún minuto por su revancha en el primer equipo?
- Sí, obvio, es una de mis metas. Rendir acá en Coquimbo, sumar más experiencia, y de ahí llegar a un equipo grande. Igual por un tema más personal me gustaría la U para volver y tomar revancha de lo que tuve en algún momento.

- Sobre el gol a Fernández Vial, ¿qué más puede contar?
- Entré con muchas ansias al partido, entonces la corrí todas y al rato me ahogué y me sentía súper fatigado. En la jugada del gol, le pincho la pelota a un jugador del Vial, veo que la recibe Paredes y corrí sin mirar, cabeza abajo hasta el arco… me dolían los gemelos, de hecho pensé que iba corriendo súper lento (risas). Después él me la pasa, y pienso “¿controlo hacia adelante o se la devuelvo?... no, mejor le pego, el pase al lado nunca funciona”. Todas esas cosas pasaban por mi cabeza en milésimas de segundos (risas). Además, después cuando fui a festejar vi al profe Mauro, que fue mi preparador físico en la Sub 15 de Coquimbo, y siempre he tenido una muy bonita relación con él, entonces las emociones fueron muchas.

Franco Cortés y Esteban Paredes, celebrando el 3-0 sobre Fernández Vial en Copa Chile.

- ¿Habla con Paredes? ¿Lo aconseja?
- Me llevo más con los más compañeros más chicos, pero con Paredes también hay intercambio de palabras, me ha aconsejado. Cuando estamos pateando me dice “acomódate así” o “de esta forma le pegas mejor”. Se nota que es buena persona y siempre quiere aportar al equipo. En los entrenamientos uno lo ve… Me fijo mucho en sus movimientos, en él, habla harto, dirige, hay que aprender. Carlos Carmona igual. Es un plantel de mucha experiencia.