SELECCIÓN CHILENA

Los errores que condenan a la Roja en la adversa ruta a Qatar

Sin merecerlo al igual que en duelos anteriores, Chile resignó puntos ante Brasil por falencias puntuales. Una situación compleja que tiene al elenco nacional en peligro.

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La Roja no pudo ante Brasil y comprometió aún más la posibilidad de clasificarse al Mundial de Qatar. El elenco nacional cayó por 1-0 en un duelo que dominó por grandes pasajes, contando también con varias opciones de anotar frente al arquero Weverton, uno de los mejores hombres de la cancha en el Monumental. Lo concreto es que Chile otra vez dejó puntos en el camino, tal como en el 1-1 ante Bolivia, y ahora los partidos contra Ecuador y Colombia adquieren una trascendencia colosal.

Los dirigidos por Martín Lasarte, en el balance general, fueron superiores a los pentacampeones. Merecieron al menos la paridad, pero la realidad también indica que la Roja no logra sacudirse de una serie de errores que han comprometido la presencia en la próxima Copa del Mundo. Con distintos matices pues no todas las selecciones rivales actúan igual, Chile no logra acotar el indicador de falencias que luego marcan el resultado final. De hecho, frente al Scratch cuatro fueron las situaciones de juego que actuaron en contra, a pesar del buen desempeño colectivo.

Ataque centralizado

Posicionalmente, Lasarte organizó al conjunto nacional con tres zagueros, dos laterales, un trío de mediocampistas y una dupla de arietes en la ofensiva. La presencia de otro central permitió adelantar a los laterales en el terreno de juego y que atacaran constantemente. Por extensos momentos, la Roja consiguió el objetivo táctico, pero se dio una situación muy particular en la zona ofensiva de Chile y defensiva de los brasileños.

Solo Mauricio Isla otorgó amplitud posicional, permaneciendo cerca de la línea de banda en la construcción de la maniobra. El resto del bloque de ataque, incluyendo a Eugenio Mena, el otro lateral, tendió a centralizarse. Esta disfuncionalidad ofensiva favoreció la tarea de reducción de espacios del bloque en defensa de Brasil, contribuyendo a su eficacia en este plano. Curiosamente, en ocasiones fueron los propios chilenos los que posibilitaron el achique rival y las intentonas de ataque solo progresaron hasta el borde superior del área penal.

Asimetría ofensiva

La presencia más adelantada de Isla resultó vital para que la Roja atacara constantemente sobre todo durante el primer tiempo. Los brasileños estaban alerta respecto de la labor del hombre del Flamengo y primero fue Vinicius Junior el encargado de controlarlo, quedando incluso lejos de los otros dos atacantes (Neymar y Gabriel Barbosa). Luego la misión la fue encomendada a Lucas Paqueta, pero el chileno siguió originando complicaciones a la visita.

Por el sector de Mena, el panorama resultó radicalmente distinto. El lateral izquierdo de Racing de Avellaneda pasó poco al ataque y su faena se concentró como apoyo externo en el mediocampo y en las labores defensivas propias para marcar la punta. Se extrañó un contrapeso ofensivo de Chile por el sector izquierdo para haber aumentado el volumen de cargas y la variedad de las mismas. Al final, los brasileños se concentraron en contener a Isla y la tarea en defensa se les hizo más viable.

Contraataque rival

Aunque el partido comenzó con una llegada profunda de Brasil, luego de esta acción quedó claro que la selección visitante actuaría con prudencia en el Monumental y que sus acciones ofensivas iban a ser más reactivas que de dominio del juego. Así, había vencido en los tres duelos anteriores fuera de casa y en el Monumental también iba a emplear el contraataque en pos del triunfo.

El error de Chile consistió en quedar, por momentos, expuesto a los ataques bajo este formato de los brasileños. Durante el primer tiempo, el bloque defensivo se manejó con velocidad y precisión en la mayoría de los retrocesos desde la zona rival a su propio campo y no hubo gran peligro. Sin embargo, en el complemento, y por una cuestión de agotamiento mental y físico, el control de los avances no fue el mismo y la Roja quedó expuesta. Así aconteció en la apertura de la cuenta y en las acciones posteriores de los pentacampeones.

Sin variantes

Cerca del minuto 70, y cuando Brasil ya vencía, recién Lasarte intentó remecer a la Roja con el ingreso de Carlos Palacios en busca también de agregar una variante en ataque. Entonces, el conjunto nacional se organizó con tres delanteros y, en la defensa, se conformó una línea de cuatro hombres. A todas luces pareció una reacción tardía del DT, pero la realidad es que el uruguayo contaba con muy pocas opciones potentes para reconfigurar la ofensiva.

Posteriormente, ingresaron Luis Jiménez y Diego Valdés. No obstante, el equipo chileno no incrementó el accionar en ataque. La otra opción pudo ser la incorporación de Jean Meneses, lo que parecía un contrasentido pues, ante una defensa replegada, la velocidad del hombre del León de México no tendría impacto. En ese instante, se extrañó la presencia de opciones con mayores índices de confiabilidad, como el caso de Ben Brereton. Y también  lo que pudo haber hecho Robbie Robinson si no hubiera pasado lo que aconteció en la antesala del duelo.