Entrevista AS

"Pan con mortadela y un jugo": la historia del triunfo más increíble del 'muro' de Limache

Eduardo Miranda jugó en el amateurismo durante varios años. En una de sus etapas por dicho fútbol, debió vivir momentos increíbles, como el que revela a AS.

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"Pan con mortadela y un jugo": la historia del triunfo más increíble del 'muro' de Limache

Eduardo Miranda hoy vive un excelente presente en Deportes Limache (pincha aquí para leer la primera parte de la entrevista). Es el arquero menos batido de Chile y sueña con llegar al Ascenso nacional. Pero antes de este extraordinario momento, el ex O'Higgins y Cobresal debió batallar muchísimo y experimentar situaciones increíbles. La más llamativa fue una cuando jugaba en Enfoque, club amateur de la Región de O'Higgins.

"Nos tocaba jugar contra el Vial en Concepción. El 'profe' Héctor Irrazábal, histórico de O'Higgins, se consiguió una micro y manejó él hasta allá. A las cinco de la mañana partimos y jugábamos a las 12 del día. Llegamos a las 10 de la mañana a Conce", recuerda en charla con AS Chile.

- ¿Jugaron sin comer?
- El 'profe' se consiguió un lugar al lado de una laguna para tomar desayuno, que era un pan con mortadela y un vaso de jugo.

- ¿Y cómo terminó el partido?
- ¡Ganamos 3-0! En Enfoque, junto a Sebastián Céspedes, éramos los únicos jugadores que teníamos sueldo. Esto fue en 2013 y ganábamos 120 mil pesos. No teníamos cancha para entrenar, íbamos a correr a una pista de motos. Empecé a asimilar lo que era el fútbol de ascenso.

- ¿Qué otras cosas les faltaban?
- No teníamos doctor. Si alguien se enfermaba, tenía que ir a la posta. Un doctor de la Mutual nos apoyaba, nos llevaba unos remedios, hacíamos almuerzos entre nosotros, vendíamos anticuchos para costear los viajes. Me ha tocado vivir esas cosas y las valoro mucho. Esas experiencias me han dado las ganas de estar mejor siempre. Cosas básicas: tener internet, o cable para ver los partidos.

- ¿Qué otros sacrificios hizo?
- Cuando jugaba en Enfoque, iba a entrenar a O'Higgins en la mañana. Desde Malloa tomaba un bus a las 6:30 de la mañana. Después almorzaba en la Alameda porque no tenía dónde almorzar. De 15 a 18 entrenaba en Enfoque y después a las 19.00 entraba a clases y salí a las 23.00. No me podía quedar hasta el final, tenía que pedir permiso para irme antes porque el último bus para mi casa salía a las 23.00. Corría al terminal con la ropa sucia en un bolso, los cuadernos, muerto de miedo porque era un cabro chico.