El vuelco de un ex goleador de la Roja: “Mi vida cambió, ahora trabajo de 7 a. m. a 8 p. m.”
Gerson Martínez se hizo conocido tras su gran torneo con la Selección en Toulon 2009 y tuvo ofertas de Europa. “El futbolista vive en una burbuja”.


El 2009 fue un año inolvidable para Gerson Martínez. Ivo Basay lo citó a la Roja para el Torneo Esperanzas de Toulon en Francia y pese a llegar como un desconocido jugador de San Luis en la B, terminó como campeón, goleador, revelación y con un par de ofertas europeas que pudieron cambiar su vida.
“Llegaron ofertas del Panathinaikos y de Udinese, pero no hubo acuerdo, es lo que me tocó. Después me compró Colo Colo, pero no fue una época buena del club. De todas formas, es bonito llegar a un equipo grande y lo disfruté a concho, es hermoso”, cuenta en conversación con As.
Luego, pasó por Cobreloa, Iquique y Antofagasta, hasta que en 2019 se retiró mientras era jugador de Colina. Hoy, su vida es otra.
“Cambió totalmente, porque el futbolista vive en una burbuja. Ahora trabajo desde las 7 a. m. a 8 p. m. Tengo instalaciones de plantas de osmosis, plantas purificadoras de agua y fábrica de hielo. Estoy con eso de lunes a lunes (@agua.vidamas)”.
- ¿Cómo surgió la idea de dedicarse a esto?
- Lo tenía pensado paralelo al fútbol, desde antes de retirarme para tener algo dónde echar mano. Ahí empezó todo y con los contactos que me dio el fútbol pude crear la empresa. También abrí un centro de eventos en el pueblo donde vivo (@casa.lafayem).
- ¿Y cómo transcurre su día a día en esta nueva faceta? ¿Qué cosas debe hacer?
- Estoy más en terreno, a cargo de ver clientes nuevos para ir creciendo. También debo buscar cosas nuevas para ir innovando. Eres tu propio jefe, pero tienes que subsistir porque sales a la realidad. El futbolista trabaja cuatro horas y eso no es lo normal.
- ¿Quién lo instó a ser ordenado con su dinero y a pensar en el futuro?
- Mi papá me hizo tener los pies sobre la tierra y también me ayudó mucho el tener una buena esposa. Después que el fútbol se termina, nadie se acuerda. Somos una miniatura al lado de Salas y Zamorano, por ejemplo, así que sabía que debía salir a la realidad.
- ¿Cómo se califica como jefe y a cuánta gente tiene trabajando?
- Tengo a cuatro trabajadores fijos y a otros part-time. En el verano es la época fuerte, así que ahí tenemos más, ocho o 10. Soy un siete como jefe, trato de ser simpático, pero hay veces en que debo ser pesado.
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- ¿Y le queda algo de tiempo para el fútbol?
- Juego en el barrio, en el equipo Minas Melón de mi pueblo. Soy dirigente y jugador. Sigo siendo goleador, hasta que me dé (risas). No veo mucho fútbol profesional, sólo a veces miro los partidos de mi sobrino, Rubén Farfán. A San Luis lo sigo, porque mi hijo es cadete y ahí me encuentro con la gente. ¿Chupete Suazo como DT? Espectacular, porque es del club, lo conoce y todos tenemos fe de que le va a ir bien.


