El vuelco en la carrera de un ‘9’ del fútbol chileno: de criticado a ser seguido por dos selecciones
El 2026 ha sido de evolución constante para Arnaldo Castillo y lo confirmó en el ámbito internacional. Lleva 10 años en Chile y es seguido por la Roja y Paraguay.
O’Higgins comenzó la participación en la Copa Sudamericana con una sólida victoria por 2-0. En El Teniente de Rancagua, el cuadro que dirige Lucas Bovaglio se impuso ante Millonarios de Colombia y el desempeño futbolístico local tuvo varios protagonistas destacados. Sin embargo, hubo uno que sobresalió por encima del resto: Arnaldo Castillo, quien sonó para la Roja y en la selección de Paraguay a raíz de su doble nacionalidad.
El centrodelantero volvió a ratificar que vive el mejor momento desde su llegada a Chile, desde Paraguay, hace justo una década. Castillo marcó el 1-0 ante los colombianos con un excelente cabezazo y, en la recta final del encuentro, intervino también en la gestación de la jugada que finalizó con el 2-0 de Francisco González.
Evolución constante
La mejoría futbolística del paraguayo-chileno ha sido más palpable en el fútbol local, a partir de su arriba O’Higgins tras pasos por Universidad de Concepción, Puerto Montt, Naval, Iberia y Fernández Vial. Disputó las ocho fechas que van del Campeonato, ha convertido dos goles y su influencia en el funcionamiento ofensivo general sigue aumentando. Por estructura física, Castillo encarna el ‘9′ típico, de gran estatura y presencia en el juego aéreo, pero además incrementó notoriamente la participación en las acciones de ataque organizado.
El delantero de O’Higgins mide 1,86 metros y exhibe buen timing y despegue del suelo en el cabeceo. Suele aparecer a las espaldas de los zagueros cuando los centros provienen desde los costados. En el aire, se imponer por envergadura, pero también por vuelo previo, ganando la posición fracciones de segundo antes e impidiendo así toda reacción del marcador de turno.
Como buen ariete paraguayo, la técnica del cabeceo asoma también como otras de sus fortalezas de juego. Castillo dirige el balón en los frentazos y suelo orientarlos hacia la zona liberada en la portería por el arquero. Además, impacta con potencia, lo que también es un sello de los guaraníes. Así, por ejemplo, anotó contra Millonarios: a un envío largo y sin gran potencia le otorgó máxima aceleración, dirigiendo la pelota al palo opuesto de Diego Novoa. El meta colombiano no pudo hacer nada.
Nuevo perfil
Sin embargo, el mayor avance futbolístico evidenciado por el ariete de O’Higgins se relaciona con su gran integración al juego asociado en el sector ofensivo. Mejoró evidentemente en las recepciones y en la continuidad siguiente de la maniobra colectiva en ataque. Hoy, es un apoyo fiable que hace fluir las acciones ofensivas grupales y, para el funcionamiento general de un equipo, esto resulta crucial.
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Junto a lo anterior, aumento y mejoró también el juego de desmarcaciones. Actualmente, Castillo evoluciona hacia un ‘9′ con movilidad y ocupación permanente de los espacios libres o creados por los otros integrantes del bloque ofensivo. Realiza diagonales desde el centro hacia las esquinas del área penal y, dentro de esta, se mueve rápido para controlar adecuadamente y buscar la finalización.
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