ENTREVISTA AS | Parte I

Es uno de los máximos goleadores de Copiapó y hoy trabaja en minería: “Fue difícil retirarme”

“Al principio cuesta, porque los futbolistas estamos como en una burbuja”, dice Matías Sánchez. Hoy el club de su vida podría lograr el retorno a Primera.

Es uno de los máximos goleadores de Copiapó y hoy trabaja en minería: “Fue difícil retirarme”
Víctor Maldonado
Periodista en las secciones de Fútbol y Más Deporte. Referente a la última, tiene un especial fanatismo por el tenis. Entró a Diario AS en 2019 a realizar su práctica profesional. Dos años más tarde se integró de manera estable a la redacción del sitio. Es titulado de Periodismo con Mención en Comunicación Digital por la Universidad Finis Terrae.
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Matías Sánchez nació en Copiapó el 8 de mayo de 1990 y sólo 16 años después debutó en el primer equipo del club. El delantero, formado en el ‘León de Atacama’, estuvo en cinco períodos diferentes en la institución y se consagró como uno de los máximos anotadores históricos, además de festejar la Liguilla de Segunda División en 2012.

En su carrera logró vestir, también, las camisetas de Unión La Calera, Deportes Concepción, San Marcos de Arica, Colchagua, el Arameisk-Syrianska de Suecia y Huachipato, elenco con el que disputó la Copa Sudamericana 2014. En ese certamen, los ‘acereros’ alcanzaron los octavos de final y cayeron ante Sao Paulo.

Hoy, Sánchez está retirado del fútbol y decidió continuar su vida profesional alejado de las canchas: “Me retiré hace tres años, joven, a los 31 (sonríe). Actualmente trabajo en minería, en el área de abastecimiento. Fue bien difícil tomar la decisión. Tenía opciones de seguir jugando, pero por temas más personales lo dejé. Creo que fue sabio hacerlo”, dice en diálogo con AS.

- Los futbolistas, en general, dicen que les cuesta acostumbrarse a una nueva rutina...

- Al principio cuesta, porque nosotros estamos como en una burbuja. Vivimos del fútbol y es lo que hicimos toda la vida. Costó un poquito, pero a medida que va pasando el tiempo, uno se acostumbra. La vida te va moviendo hacia otros caminos.

- Usted jugó muchas temporadas en Copiapó. Debutó ahí y posteriormente retornó cuatro veces. Imagino que es el club de su vida...

- Para mí, Copiapó significa todo. Yo estuve en esta institución desde chico, en las escuelitas de fútbol, me dio la oportunidad de debutar en el fútbol profesional. Estoy muy agradecido. Mi papá es director técnico y él sigue desempeñándose ahí. Tenemos un vínculo muy cercano con el club. De hecho, mi papá y yo estamos hoy administrando la escuela oficial de Deportes Copiapó. Es un club que siempre me trató de la mejor manera y, cada vez que intenté volver, se me abrieron las puertas.

- Además, es uno de los goleadores históricos del equipo. ¿La gente le demuestra cariño todavía?

- Sabes que, hasta hace un tiempo, no le tomaba mucho el peso. Uno juega y se preocupa de eso nomás, de hacer su pega. A medida que va pasando el tiempo, me voy dando cuenta. En la calle me paran y dicen “mira, ahí va Matías, uno de los goleadores históricos”, y ahí uno se va dando cuenta de la trascendencia que tiene para la gente, para los que van al estadio. Hay mucha gente que yo ni siquiera sabía que me conocía, entonces ahora, con una perspectiva más lejana, me doy cuenta de la importancia que tiene el club en la región. Me gusta que me reconozcan adonde voy, así que feliz, me siento orgulloso, porque soy de casa. Ojalá haya dejado alguna huella, sobre todo en algún niño que tenga un sueño por cumplir.

- En 2017 se fue al Arameisk-Syrianska de Suecia. ¿Cómo se dio esa chance?

- Yo estuve viviendo en Concepción, de allá es mi expareja y mi hija nació en esa ciudad. Tengo mucha relación con esa región. Estuve en Huachipato hasta 2015 y, al año siguiente, llegué a Deportes Concepción y nos desafiliaron. Habíamos clasificado a la liguilla y no la pudimos jugar. El año acabó muy pronto, se nos terminó el contrato y no teníamos respaldo de nada, entonces con mi representante de ese tiempo empezamos a buscar y surgió la opción de ir a Suecia. Tenía referencias de un amigo, Jonathan Almendra, y por intermedio de él se dio el nexo.

- ¿Le costó la adaptación?

- Allá nunca me faltó nada. Lo único más complicado era el idioma, pero además del sueco hablan harto inglés, entonces yo me manejaba en lo básico y así me comunicaba. Pero la vida es más fácil, tienes todo al alcance de la mano.

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- Si tuviese que quedarse con algún momento de su carrera, ¿cuál sería? ¿La Sudamericana 2014?

- Yo jugué Sudamericana, como dices tú, jugué varios partidos e hicimos octavos de final, donde perdimos con Sao Paulo. Es un gran logro, para yo haber salido de acá de Copiapó, no sé si habrá otro jugador contemporáneo que lo haya hecho, creo que no. Es difícil. Salir de las juveniles de Copiapó hacia afuera es complejo. Me quedo con eso, pero también con lo que viví en el Conce. Ahí salieron a relucir otras cosas, como por ejemplo, el esforzarse más, porque estuvimos dos o tres meses sin pago. Salieron otras cosas que me despertaron la mente, el espíritu, las ganas de salir adelante. Además, nació mi hija allá, así que tengo muchos buenos recuerdos en ese club.

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