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ENTREVISTA AS

“Hay DTs chilenos que han tenido muchas chances, les ha ido mal y se sigue hablando bien de ellos”

Germán Cavalieri, el técnico líder de la Primera B Metropolitana, atiende a AS en Buenos Aires: el presente con Comunicaciones, sus recuerdos y la opinión sobre el fútbol chileno.

Buenos Aires, ArgentinaActualizado a
“Hay DTs chilenos que han tenido muchas chances, les ha ido mal y se sigue hablando bien de ellos”
Diego Vega

Son las 11:00 horas y AS ingresa al Club Comunicaciones, en el barrio Agronomía de Buenos Aires. Como ocurre con las instituciones argentinas, en el lugar no solo hay fútbol, hay una serie de disciplinas deportivas que se desarrollan en simultáneo. En el estadio principal, Germán Cavalieri conversa con cuatro estudiantes de periodismo. Cuando termina, el ex Palestino se acerca: “Bienvenido”, dice. El técnico hoy es el líder de la Primera B Metropolitana (tercera categoría).

Cavalieri tuvo dos pasos por Palestino (uno como ayudante de Pablo Guede), dos por Valdivia y uno por Ñublense. Dice que Chile es su segunda casa. Sin embargo, regresó a Argentina por una razón familiar: “Tengo un nene chiquito y en el 2021, por la pandemia, no lo pude ver durante nueve meses. Fue muy duro”, afirma sentado en una de las tribunas del Estadio Alfredo Ramos.

- Aunque no le asegura el ascenso, su club está cerca de ser campeón del Apertura. ¿Qué siente?

- Estoy muy contento porque Comunicaciones es el club que me formó. Acá debuté en Primera División, fui entrenador de arqueros y trabajé en las categorías juveniles. Estamos trabajando mucho y con la presión lógica del momento, pero siento que estoy disfrutando. Uno conoce a la gente del club desde hace muchos años y volver fue una linda experiencia. Estamos ilusionados y motivados.

- ¿Prefiere dirigir aquí o en el extranjero?

- Es lindo dirigir en mi país, pero en el extranjero también me gusta mucho. Tuve ofertas para irme afuera, pero quería trabajar en Argentina al menos este año. Después, estaré abierto al mercado extranjero.

- ¿Qué significa Chile para usted?

- Estuve seis años. Tengo muchos amigos y mucha gente que quiero porque en todos los clubes me trataron bien. A veces, cuando uno es técnico extranjero, la tiene difícil, pero cuando uno muestra que es humilde y trabajador te terminan aceptando. Uno se va ganando su lugar y sé que en algún momento voy a volver.

- ¿Qué es lo que más le gustó del país?

- Me tocó vivir en Santiago y no tiene nada que envidiarle a ninguna ciudad del mundo. Es cómodo, hay lugares lindos para comer y uno encuentra muchas facilidades. En Chile me decían que Buenos Aires es hermoso, pero Santiago también lo es. Valdivia igual es linda. No me gusta la lluvia, pero el lugar es muy turístico.

- ¿Y lo que menos le gustó?

- (Piensa...) Si tuviera que hacer una crítica, la haría con el tema de los reclamos. Muchos están esperando un error en una planilla para sacar ventajas. Si te pones dos canilleras de un color distinto, te reclaman los puntos por secretaría. Eso le hace daño al fútbol chileno, que, en cuanto a la técnica de jugadores, no tiene nada que envidiarle al argentino. Otra cosa que no me gusta es la regla del juvenil, porque primero se debe mejorar el campeonato de inferiores.

- ¿Falta un torneo de reservas?

- Sí, falta invertir en divisiones inferiores. Uno entiende que son sociedades anónimas, pero deben entender que, si no invierten en la formación que después alimenta a los clubes y a la Selección, es complicado. Ahí se ha fallado. En Chile se pensó que la ‘generación dorada’ iba a ser eterna y se hizo poco para sacar buenos jugadores. Cuando esto lo dice un extranjero, se enojan, pero es una crítica constructiva. Yo he ido a ver muchos partidos de inferiores y la diferencia entre Chile y Argentina es abismal. Hay que achicar esos espacios.

- ¿Y qué diferencias hay en las categorías profesionales?

- El fútbol argentino es competitivo siempre. En Chile hay un problema: hay equipos mediocres que apuntan a no descender y no se fortalecen tanto. Ahí se genera una diferencia muy grande, en Primera División y en el Ascenso. Algunos clubes se conforman con estar en mitad de tabla y el campeonato baja de nivel. En Argentina igual hay algunos que siguen esa línea, pero son los menos.

- ¿Cómo se soluciona?

- La B de Chile ha tenido muy buena liguilla, pero el premio y el castigo del torneo completo debe ser más grande. Creo que debería tener dos ascensos, dos descensos y dos promociones. Así obligas a todos a competir.

Germán Cavalieri dirigió en Valdivia, Palestino y Ñublense.
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Germán Cavalieri dirigió en Valdivia, Palestino y Ñublense.Diego Vega

- ¿El fútbol argentino es más pasional que el chileno?

- Acá se confunde la pasión con locura. Hay partidos de baby futbol con niños de seis años y la primera presión que tienen los chicos son los padres que están afuera. Nosotros vivimos el fútbol de esa manera. No es bueno, pero nos termina haciendo buenos cuando vamos a competir a otros países. Chile también es pasional, pero siento que está contaminado.

- ¿Con qué?

- Con los tipos que escriben en redes sociales, insultan y no bancan un proyecto. En Chile, los entrenadores que mejor campaña hicieron fueron lo que tuvieron el respaldo para un proyecto. Universidad Católica acaba de ser campeón y sacó al entrenador. Pareciera que, si no ganas unos partidos, ya no sirves.

- ¿O sea cree que Cristian Paulucci debía seguir?

- Me sorprendió y me pareció apresurado. Llevan muchos años ganando títulos y es absolutamente normal que en algún momento tengan una baja de nivel. Hay que cambiar esa locura de cortar rápidamente la cabeza de los entrenadores y volver a los proyectos serios que son de un tiempo prudente. Y que no son tres o cuatro fechas.

- ¿Siente que su proyecto tampoco tuvo respaldo?

- A mí me tocó salvar del descenso a Valdivia cuando había perdido diez partidos seguidos. Me fui a Palestino, evitamos el descenso en tres fechas, avanzamos en la Copa Sudamericana y armé el equipo que ganó la Copa Chile. En Ñublense tampoco aguantaron un proyecto que era para largo y yo conformé el plantel que finalizó tercero. A veces se juzga muy rápido al entrenador si le va bien o mal y no se juzga todo lo que pasó después. Jaime García se apoyó en ese equipo para ascender con Ñublense, pero eso no lo cuentan. También hay un tema con los entrenadores chilenos: no está mal que los destaquen, pero creo se pierde la objetividad.

- ¿Por qué?

- Hay varios técnicos chilenos que han tenido muchísimas oportunidades, les ha ido mal y se sigue hablando bien para que tengan más chances. Otros han hecho las cosas bien y no tienen tanta visibilidad. Hay gente que no reconoce que a la Roja le ha ido muy bien con entrenadores extranjeros. Eso es cuestionable. No deberían poner a un entrenador por la nacionalidad, hay que ponerlo si es que es bueno.

- ¿Cree que golpean más a los DTs extranjeros?

- Sí, aunque también noto que hay muchos entrenadores que hacen sus primeras armas en Chile sin demostrar nada. Eso también me parece mal. Chile tiene buenos entrenadores, pero hay que ser objetivos. Mario Salas hizo cosas muy buenas y cuando le fue medianamente mal, salieron a matarlo. Hay que tener paciencia, a nadie le va bien en todos lados. En el fútbol vivimos cerca del fracaso, ganar es la excepción. Siento que en Chile te matan muy fácil y los técnicos extranjeros la tienen difícil porque no le dan tiempo para nada. Hay evaluaciones que no son justas.

- Lo noto dolido. ¿Siente que el fútbol chileno fue ingrato con usted?

- No sé. Uno sabe que cuando llegas a un país, siendo extranjero, tienes que rendir rápido. Lo que sí creo es que no se ha hecho una buena valoración de cosas que pasaron. Por ejemplo, en el caso de Palestino. Nosotros llegamos después de Nicolás Córdova y el club estaba descendido. Los directivos querían que yo firmara contrato para la B. Tenía los mejores recuerdos del club porque había sido feliz y sentía que era mi lugar en el mundo. Les dije que no me sentaría en la mesa si no pensaban en salvarse porque yo no iba para descender. Le sacamos siete puntos a los rivales y logramos lo de la Sudamericana.

- La Nación de Argentina publicó que usted salvó a Palestino con un discurso sobre posibles despido de trabajadores. ¿Fue así?

- Cuando llegamos, yo sabía que había que darle un remezón al camarín. A ese equipo le había ido bien en la Libertadores y tenía que recuperar el hambre. La única forma era llegarles a fondo y les dije que, si descendíamos, de tres utileros seguramente iban a echar a dos, iban a sacar a la señora de la limpieza o les iban a recortar los sueldos a la gente que llevaba muchos años en el club. Creo que sirvió porque el plantel cambió el chip muy rápido y terminamos jugando muy bien. El error fue quedarme.

- ¿Por qué no debía seguir?

- Cuando nos salvamos, el presidente me dijo que iban a bajar el presupuesto en 40 millones. En ese momento me faltó experiencia, porque debí irme. Yo fui, me jugué mi nombre, que era muy chiquito, y al bajar el presupuesto, perdí terreno. Nos salvamos del descenso, pero peleamos abajo. Y cuando tienes un entrenador argentino que pelea abajo, la gente dice ‘si vamos a estar abajo, mejor tener a un técnico nacional’. En Ñublense, cuando yo llegué, el equipo estaba armado por Emiliano Astorga. A mí me gusta un fútbol dinámico y ese era de muchos jugadores grandes. Nos salvamos del descenso y en la segunda etapa, cuando yo armé el equipo, me dieron solo cinco fechas. El fútbol es así: se olvidan de lo bueno y te reprochan mucho lo malo.

- ¿Va a volver a dirigir en Chile?

- Yo pienso que va a llegar una nueva posibilidad.

Germán Cavalieri, tras la entrevista con AS.
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Germán Cavalieri, tras la entrevista con AS.Diego Vega