“Jugué ante Brasil y Francia... antes los veía sólo en la Play y en dos días cambió todo”
“Siempre tuve ese objetivo de jugar en Europa. Por suerte se me cumplió”, dijo Mathías Suárez, lateral de Antofagasta, a As.

Tras pasos en la Ligue 1 con el Montpellier y en la selección uruguaya, Mathías Suárez llegó con gran cartel a la Liga de Ascenso. El lateral de 29 años, flamante refuerzo de Deportes Antofagasta, atendió al llamado de As y repasó los mejores momentos de su carrera.
“Siempre tuve ese objetivo de jugar en Europa. Por suerte se me dio, se me cumplió. Después, por diferentes motivos, no pude tener esa continuidad. Pero el momento que estuve ahí lo disfruté mucho. Siempre, en todos los lugares que voy, trato de aprender lo positivo. Quedarme con lo bueno y lo malo y tratar de aprender. Fue algo muy lindo. Un sueño cumplido", dijo.
“La experiencia en la Selección no me la voy a olvidar nunca. Fue algo sorpresivo, porque estaba en el fútbol uruguayo con 22 años. No es normal que jugando en esa liga te citen, pero cuando llegué lo disfruté mucho, aprendí de todos. Tuve la suerte de jugar partidos muy importantes contra Brasil y Francia. Antes los veía o jugaba a la Play y en dos días cambió todo y estaba jugando contra ellos”, contó Suárez a As.
¿Quién fue el DT que lo convocó a la Selección?
- El maestro Tabárez, una persona muy respetada que logró muchas cosas. Estoy muy agradecido de su llamado. Esos momentos no me los olvido nunca más y la verdad que estoy muy agradecido.
- Sobre su paso por la Ligue 1, ¿qué es lo que más rescata?
-El nivel. Yo estaba en el fútbol uruguayo y cuando pasé al fútbol francés hay muchos escalones por arriba. Yo quiero a mi liga, es muy linda, pero hay varios escalones por encima. Cuando llegué, me costó porque es un ritmo mucho más rápido, mucho más intenso, se trabaja más. Pero de todo fui aprendiendo. La adaptación también porque fui a un país donde no se habla español y se usa muy poco el inglés. Eso lo fui aprendiendo también.
- ¿Qué motivos lo alejaron del fútbol europeo?
- Primero, el Montpellier me había llevado como suplente para que me adapte en los seis meses, pero con lesiones y suspensiones del otro lateral yo arranqué a jugar. Jugué mucho, 13 partidos. Peleé por un lugar de la Copa América y quedé en la última lista. Y ahí, cuando vuelvo de vacaciones a Montpellier, me encuentro con que el técnico no me tenía más en cuenta. Al quedar afuera de la Copa América, el mismo DT que me ponía me dejó de tener en cuenta. Entonces, tuve seis meses sin continuidad y ahí ya fui perdiendo camino.
- Después le tocó salir a préstamo...
- Después, tuve que salir a préstamo, volví ocho o nueve meses después y seguía el mismo técnico que no me quería. Entonces, por eso siempre volvía y salía cedido. Hasta cuando terminé el contrato. Nunca me dieron esa explicación de por qué no jugué más. Y fue muy complicado porque uno, como digo, siendo joven, siempre tiene ese sueño de jugar en Europa, tener esa continuidad. El jugador necesita sentirse importante o sentirse parte de un plantel.
- ¿Cómo manejó esa situación?
- Llegaba a casa y veía a mi familia. Fueron muy importantes en ese sentido porque ven los momentos malos, ven cómo uno sufre. Y gracias a eso yo pude continuar. Porque es complicado. Está bien el sueldo y muy lindo todo, pero el día a día se hace difícil. Gracias a mi familia y a uno que también es fuerte mentalmente, pude seguir. Y cuando salía al préstamo trataba de disfrutar de esos momentos que uno era feliz, que jugaba y lo disfrutaba mucho.
- Cumplió muchos sueños en el fútbol, pero ¿tiene alguno pendiente?
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- Lo veo muy lejano, pero yo diría que volver a la Selección. Ese anhelo siempre está. Uno tiene ese niño interior que, sin sueños, no puede lograr nada. Voy paso a paso, hay que trabajar para mejorar.
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