ADN RadioConcierto Radio
NewslettersRegístrateAPP
españaESPAÑAargentinaARGENTINAchileCHILEcolombiaCOLOMBIAusaUSAméxicoMÉXICOperúPERÚusa latinoUSA LATINOaméricaAMÉRICA

Entrevista AS

Llegó de Suecia a la U, pero nada resultó: “No me sentí bienvenido; me molestaban y me sentía mal”

Fichó en los azules por su ascendencia chilena, pero los problemas administrativos fueron una traba. Hoy vive en su país natal: “Fue un tiempo muy difícil”.

Actualizado a
Llegó de Suecia a la U, pero nada resultó: “No me sentí bienvenido; me molestaban y me sentía mal”

En la búsqueda por sumar talentos con ascendencia chilena, algunos nacidos fuera del país tuvieron la chance de llegar a clubes nacionales hace unos años. Algo así como lo que pasó con Miiko Albornoz en un comienzo, claro que en su caso el defensa que estuvo en Colo Colo fue directamente en la Selección.

La historia más gráfica de esto fue lo que sucedió con el chileno-sueco Anton Guerrero. Siendo adolescente fichó en Universidad de Chile, pero trabas administrativas internacionales le negaron la posibilidad de competir regularmente. Un lustro después y desde el país escandinavo, el ex azul conversó con AS recordando su paso por el club y para contar también qué es de su vida.

“Actualmente juego a la pelota, pero no profesionalmente. Lo hago en un club en tercera, en el barrio donde vivo, con mis amigos. Tengo un trabajo y llevo una vida como una persona normal acá en Suecia. Trabajo en una empresa que reparte paquetes, a distintas empresas y todo eso. Es un trabajo tranquilo, manejo, tengo mi ruta”, cuenta Guerrero.

- ¿Su club es completamente amateur? ¿Solo juegan los fines de semana como acá en Chile?

- Noo, igual entrenamos. Es un equipo amateur, pero acá las cosas se hacen más profesionales. Entrenamos cuatro veces a la semana y después jugamos el partido el fin de semana. Estamos peleando para subir a la categoría superior. Acá en la división que estés se entrena, mínimo, dos veces por semana.

- ¿Cómo transcurre su vida familiar por allá?

- Vivimos acá cerca todos los familiares, mis padres, mis primos, mis tíos. Vivo en un departamento con mi novia. En eso estoy.

- Usted participó del proyecto ‘Sangre Chilena’ que acercó a hijos de chilenos de Suecia al fútbol local. ¿Qué recuerdo tiene de esa etapa?

- Claro, estuvimos en Chile y ese fue un momento muy lindo. Jugamos partidos amistosos contra la U, O’Higgins y contra el Sifup también. Le tengo mucho cariño a ese proyecto y a todas las personas involucradas.

Guerrero en su etapa en la U.
Ampliar
Guerrero en su etapa en la U.

- Ahí se quedó en la U, pero no pudo disputar la competencia formativa acá por un tema reglamentario.

- Claro, sí y creo que no fue una etapa buena. Viajamos con mi papá y esperábamos que todo estuviera bien, pero el pase nunca llegó hasta que cumplí los 18 años. Pensábamos que iba a ser luego, porque en la U nos decían que no se iba a demorar mucho. Me decían que como tenía pasaporte chileno, que la FIFA no iba a hacer ningún problema. No fue así al final.

- ¿Lo afectó esa demora?

- Fue un tiempo muy difícil y también nunca me sentí bienvenido. Había pocas personas que sí me hacían sentir bien, me acuerdo de Paqui (Francisco Menighini, DT de Everton). Él fue el que me llevó a la U, cuando nos fuimos a probar se acercó y me dijo “te queremos acá”. Fue una persona súper buena, siempre me daba consejos. Como te dije, eran pocos los que te hacían sentir bienvenido. Fue muy difícil en realidad.

- Esa fue su primera etapa, luego volvió a Suecia y finalmente se reintegró a la U, a punto de cumplir 18 años, y autorizado por la FIFA para llegar el club.

- Claro, llegó el pase. Me podían inscribir, pero sentía que la cuestión ya no iba. Yo creo que las cosas se hicieron mal desde un principio, lo del pase y estar más de un año entrenando sin jugar, sin partidos, sin competir. Yo veía que futbolísticamente podía, uno no es tonto tampoco. Sentía que era mejor que algunos que estaban allí.

- ¿Pensó en regresar a Suecia?

- Fue difícil, nunca pude rendir, yo creo que ni el 50 por ciento. Después, pude jugar como dos partidos contra O’Higgins, creo que fue en Quilín, y también contra Magallanes. Al final decidí devolverme para acá.

- ¿Hubo otras cosas que también incidieron en esa decisión?

- Tenía un contrato por tres años y todavía duraba. Pero insisto, no me sentía bienvenido. Como que yo sentía que había algo con los jugadores mismos, sentía que pensaban que venía este sueco a quitarles un puesto. Algo así. Tomamos la decisión junto con la U de que lo mejor de era deshacer el contrato.

El chileno-sueco junto a Miiko Albornoz.
Ampliar
El chileno-sueco junto a Miiko Albornoz.

- ¿Cómo fue el regreso a su país de nacimiento? ¿No sintió en algún momento que había sido una decisión errada?

- Me sentí muy desmotivado por todo lo que había pasado. Al llegar a Chile, yo quería triunfar. Sabía que tenía condiciones, que podía jugar. No se dio, fue todo muy difícil. Seguí jugando, pero no entrenaba para llegar a la elite. Llegué y me puse a jugar con los amigos no más. No buscaba el sueño, me sentía mal.

- Usted nació en Suecia y se crio allá. ¿Ese contraste que vivió acá con el ambiente del fútbol pudo haber sido algo cultural?

- Sí, sí, puede ser. Yo vengo de una cultura sueca acá, europea diría yo. Es muy distinta a la de Chile. Cuando estuve allá, yo me di cuenta de que es diferente, el camarín, la profesión. Puede ser que allí hubiera un choque. A veces no entendía bien qué estaba pasando, me hueveaban y no entendía tanto. Si uno es nacido en Chile, las cacha todas. Yo venía de Suecia y no comprendía toda la onda. Me agarraban para el hueveo y a veces yo me sentía mal. Llegábamos a entrenar y no rendía en los entrenamientos, porque no andaba bien.

- ¿Siendo chileno hubiese entendido más esa dinámica del camarín?

- Sí, claro. Acá también son buenos para el hueveo, pero de otra manera.

- En redes sociales circula una foto suya, siendo todavía adolescente junto a Miiko Albornoz en una concentración de la Roja en Juan Pinto Durán. ¿Su idea era repetir un poco esa historia?

- Sí, yo y otros muchachos siempre vimos a la Selección de chicos acá. Con mi primos todavía madrugamos para ver los partidos, porque acá los transmiten como las 3 ó 4 de la mañana. Desde chico vi los partidos y tuve ese sueño. La idea era ir a Chile, jugar y llegar a la Selección. Quedé frustrado por lo que pasó, yo creo que si las cosas se hubiesen hecho mucho mejor, la situación hubiese sido otra.

- ¿Volvió a Chile luego de esa etapa acá en la U?

- No, no he vuelto más. Tengo a mis primos y mis tías allá, también está mi abuela. Sin duda iré otra vez.