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Entrevista AS

“Me siento bien, bajé de peso por salud y no busco agradarle a nadie”

Es uno de los técnicos del momento y su nueva contextura no ha pasado inadvertida. “Tuve que hacer ese cambio de vida, lo necesitaba”, afirma en conversación con AS.

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“Me siento bien, bajé de peso por salud y no busco agradarle a nadie”
ANDRES PINA/PHOTOSPORT

Jaime García muestra un talante distinto en la conducción de Ñublense. El DT nacional exhibe una disminución de peso evidente y esto no ha pasado inadvertido en el medio futbolístico. En diálogo con AS, el estratega, quien ha sorprendido con buenas campañas en el Campeonato Nacional y en la Copa Chile, se abrió a conversar en torno al cambio personal que vive. También tuvo un tiempo para referirse a la forma de conducción que emplea en el cuadro de Chillán y que le ha dado vida a una de las mejores temporadas del club en Primera División.

“Me siento súper bien, lo hice más que todo por salud, no busco agradarle a nadie. Bueno, por el tema del Covid (estuvo hospitalizado en Chillán), me dejo un tema importante en el corazón, una arritmia, también tengo el tema de la presión (arterial) y me estaba afectando harto. Tuve que hacer ese cambio de vida, lo necesitaba. Muchos me aconsejaban por el tema de la imagen y todo eso. Pero uno se da cuenta de que es una tontería, el terno por ejemplo no te hace conducir, te hace verte mejor. Obviamente que hay equipo que buscan una performance, técnicos que a lo mejor tengan un perfil. Acá han llegado muchos con perfiles, pero han caído rotundamente a 80 metros y a 1.000 kilómetros por ahora. El tema del perfil, la forma, de si te habla más o menos de fútbol, con un vocabulario deportivo, no te va a hacer ganar el partido”, sostuvo García.

- ¿Hay excesivo énfasis en las formas?

- Uno tiene que ir dignificando la profesión, tiene que profesionalizarla más. Hay equipos en que los cabros chicos andan con cinco balones y no tienen más. Hay otras cosas para dignificar el fútbol. Está bien que nosotros, como técnicos, seamos el reflejo, el espejo, pero yo me trato de comportar como soy. Tengo buena crianza, pero mi forma de ser es un poco más hiperventilada, me gusta ser como soy. No quise cambiar mi forma para agradarles a los demás, lo hice fundamentalmente por salud. Yo, en el tema del perfil, soy como soy, él que me va a contratar, tiene que contratar mi forma. Si es que un día parto de acá, me voy a ir no con un perfil, en mi maleta va ir ese Jaime García como es y se va a ir conmigo.

- Claro, es su estilo.

- A lo mejor, si uno va a otro club va a estar más expuesto. No tengo por qué perder mi esencia, yo creo que si esto pasa, no voy a poder funcionar, los jugadores ya me conocen así. No sé si les molestará o incomodará mi forma de ser, pero soy así. También uno como técnico les soporta tantas cosas y se tiene que adaptar a mi forma de ser.

- ¿Solo cambió la alimentación o también complementó la dieta con actividad física para bajar de peso?

- No, ha sido un tema netamente nutricional, de comer mejor, más sano. Hice un cambio rotundo. Bueno, de a poquito ahora he vuelto a hacer ejercicio. Es netamente eso, no es un tema de ego. Eso lo tengo afuera, a 1.000 kilómetros. De donde vengo, el ego no funciona.

La tía Gladys, los utileros...

- ¿El carisma, la llegada no solo con los jugadores sino que también con el entorno, es clave en su gestión y en la de todo conductor de un grupo?

- Debes tener una armonía. Cuando tú tienes eso con quien diriges es posible el respeto, pero si tú vas a mirar a todos por encima esto no funciona. Pasa mucho en la sociedad actual, te pasan un par de estrellas y te crees dueño del universo. Al final, te las pasan para gobernar, no para liderar. Trato de mirar al que, a lo mejor, gana menos como si fuera igual de importante en mi cuerpo técnico. Incorporo a todos los que trabajan conmigo y es una cosa que no solo se habla, se hace. El respeto para los utileros y la tía Gladys (la que lava la ropa) es mayor o igual que a cualquier jugador. Eso se los hago ver. Las faltas de respeto hacia ellos es como si me golpearan a mí.

- ¿Es poner al equipo de trabajo por sobre cualquier cosa?

- Todas las personas que trabajan conmigo son las responsables de que me vaya bien. Son las personas que atienden bien a los jugadores, los de las oficinas, el coordinador, los utileros. Yo creo que en la vida tienes que trabajar con armonía. De repente se toman coaching y todo eso, y al final eres una mierda como persona, eres asegurado, ganái tú y no chorrea la plata para el lado. Cuando ejerces un liderazgo, tienes que hacer que tu gente, los que te rodean y te sostienen en los momentos malos, tienes que respetarlos. Debes hacerlos partícipes de tus logros y tus penas.

- El viejo eslogan ‘ganamos todos y perdemos todos’.

- Mira, al final tú también pasas por procesos complicados. En estos cuatro años, he pasado por momentos personales difíciles, de salud, y ellos han estado ahí. Si tú los tratas mal, no los pescas, al final ellos te pisotean. En los momentos malos que he tenido, ellos han sido los que me han levantado. Paso por el lugar de trabajo de la tía Gladys, por los utileros, tengo una muy buena relación con ellos, también con el área médica.

García junto al ex árbitro Carlos Chandía.
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García junto al ex árbitro Carlos Chandía.

- ¿Un especie de liderazgo horizontal?

- El tema del liderazgo lo hago súper compartido, como si mandara. Creo que soy uno más de ellos. Cuando un club está sin alma, cuando no hay alegría, el panorama no es fácil. Yo creo que eso le entregué, alegría y alma al club. Era un club que estaba muy desgastado. Como profesional, a ti te pueden tachar de bueno, malo o más o menos, pero tienes que darle otra cosa. Todos los técnicos trabajan, tienen su librito, pero no todos tienen el condimento.

- Hoy esto son las habilidades blandas.

- Mira, yo creo que es un conjunto en lo profesional y en otras cosas. Ir corrigiendo cosas que has venido haciendo mal. En el fútbol tienes que estar reinventándote siempre, en la parte tecnológica, con los jugadores, cambiando tu forma de ser. Te vas reinventando siempre en pequeñas cosas. Pero cómo puedas llegar al jugador es totalmente distinto, cómo te manejas en el camarín, porque ahí ya no te puedes llevar nada. No puedes entrar con un computador, con los estudios, ahí entran otras cosas. A veces, en fracciones de segundos tienes que resolver el problema a un jugador. O alguna mala palabra que diga el jugador tienes que tratar de responder con una alegría.

- Buena estrategia…

- Al final lo descolocas. No puedes reaccionar como ellos esperan que reacciones, con agresividad. Hay que tener muchas cosas dentro del camarín. Por eso, hay 10 mil técnicos y los que dirigen son 40. Esto es sumamente difícil, no todos pueden dirigir. Uno va cometiendo errores y estás lleno de errores, lleno de virtudes. Trato de ser empático también con el jugador. Si tengo que pedir disculpas, lo hago. Ellos saben que soy así, no tengo ningún problema en pedir disculpas cuando me equivoco. Esa es la forma que tengo. Soy uno más de los que están en el complejo (deportivo). No soy más ni menos. No hay gritos ni nada, tengo un respeto absoluto por los que trabajan por nosotros.

- Pero se nota evidentemente que el líder es usted, no hay ninguna duda. ¿Cómo se puede explicar eso?

- La forma de conductor que tengo con mi gente es así, pero obviamente que hay un liderazgo. Trato de llegar un poco más al jugador, buscan otras fórmulas. Son caracteres distintos, sé al que puedo retar frente al grupo, sé a quién no. Sé s quien tengo que decirles las cosas solo, sé a quién tengo que apretarlo, en qué momento tengo que hablar con ellos fuerte y cuando no. Sin embargo, nunca voy a cambiar una orden. Yo siempre les digo que mientras haya actitud de juego podemos perder, ganar o empatar y yo no voy a cambiar lo que les haya prometido antes. Voy a cambiar si no hay actitud, esa es mi forma de liderar. Con los que están al lado mío, trato de ser uno más, de poder entenderlos a ellos también. Los jugadores tienen que tener claro quién es el que está conduciendo el carro. Eso lo traigo desde siempre, no he tomado cursos de coaching. Es natural, es cómo soy yo.

- ¿Le gustaría probar está fórmula en otra parte? Su preparador físico, Claudio Muñoz, reveló que podría dirigir en el extranjero.

- Le pegué dos charchazos al enano (ríe). Le dije ‘¿de dónde sacái eso?’ y me dijo ‘nooo, profe’… Mira, como todos yo tengo sueños, deseos, pero sabís qué… todo lo que hecho es lo que me ha llegado en el momento, yo no apuro nada. Mi contrato dura hasta el 5 de noviembre, ahí voy a tomar decisiones. Si me quieren acá, Ñublense es mi prioridad. Tengo que ver si me quieren. Después de ahí voy a estar libre y no he hablado con nadie. De verdad, no hablaría con nadie por respeto a la institución y a estos cuatro años. Si algún día me sale algo, es por lo que he hecho acá en Ñublense, no por lo que hablo acá o por ponerme hocicón. No vivo del momento, he vivido de lo que me ha costado y llegar me ha costado un montón.