“Mi abuelo murió en 2005 y hasta hoy en Colo Colo lo recuerdan con mucho cariño... Él me inculcó esta pasión”
Manuel Castillo es nieto de Florencio Ceballos, histórico canchero que marcó una era en el Cacique. Hoy, se luce trabajando en la Casa del Futbolista del Sifup. “Pensé en cómo administrar su legado”.
Manuel Castillo heredó de su abuelo Florencio Ceballos una pasión única: el cuidado de las canchas de fútbol. ‘Ceballitos’ fue un histórico trabajador de Colo Colo, que por años mantuvo impecable las canchas del Estadio Monumental.
“Yo creo que debo haber tenido unos siete años cuando mi tata me llevaba al Monumental los fines de semana a regar, a andar arriba del tractor. Él de a poco me fue inculcando su pasión por esto y por Colo Colo, porque era su vida”, comienza diciendo el actual canchero de la Casa del Futbolista del Sifup, a AS Chile.
“Mi abuelo fue creándome este gustito de saber cómo se trabaja, de saber cómo al jugador le gusta el pasto”, añade.
Pero ‘Manolo’ no siempre estuvo ligado a este trabajo, aunque sí pensó toda su vida en él. “Saqué la Ingeniería en Construcción y después la Civil Industrial. Pensé en cómo administrar de mejor forma el legado que dejó mi abuelo“, cuenta.
- Él fue un histórico canchero del Estadio Monumental. ¿Tiene contacto usted con el club a raíz de ese vínculo?
- Hasta hoy, hay trabajadores de Colo Colo que recuerdan con mucho cariño a mi tata y eso me enorgullece de una forma increíble. Mi abuelo falleció en 2005, y que le sigan teniendo ese cariño es gratificante.
- Su vida está identificada con Colo Colo, pero hace unos días le tocó preparar la canchas para la pretemporada de la U...
- (Ríe) ¡Claro! Uno trata de ser lo más profesional posible y entregarle las mejores condiciones a quien sea. Después, que elogien tu trabajo es algo fantástico, que me pone muy feliz. Pero sí, mi sentimiento por Colo Colo está ligado a mi tata.
- ¿Qué aprendió en estos años tras la muerte de él?
- Es difícil, porque uno siempre piensa o le gustaría saber qué habría dicho con lo que yo estoy haciendo hoy en día. Si bien era muy crítico, yo creo que habría estado muy orgulloso. Yo me subo a un tractor y me acuerdo de él. Era exigente a más no poder, pero tuve la suerte que conmigo siempre fue mi tata. Yo fui el regalón.
“Me gustaría que me recuerden como alguien que se esforzó y dejó quizás la vida por hacer bien su trabajo”
- ¿Cuáles son las claves para mantener una cancha en las mejores condiciones posibles?
- Yo creo que el cariño es lo principal y la dedicación. Y también entender que es un ser vivo que se estresa, que está expuesto a gente. Hay que comprenderlo.
- ¿Y cuál cree que fue el mejor consejo que le dio su abuelo respecto a esto?
- Que tu trabajo se puede ver reflejado en el trabajo de otras personas. O sea, si hay una cancha en mal estado, el jugador probablemente va a tener problemas en la rodilla, va a sufrir. Uno se enfoca en reducir todo eso.
- ¿Qué le produce cuando ve cada vez más canchas sintéticas en el profesionalismo?
- Me duele. Soy reacio a construir canchas sintéticas. Pero a nivel amateur, hay que entender que se hacen un poco para poder acercar a las personas al fútbol y alejarse un poco de todas las malas influencias que hay respecto a la droga y todas esas cosas. No soy un fanático de ellas. Me han propuesto hacer y siempre me alejo un poquito de ese lado.
- El día que deje de trabajar como canchero, ¿cómo le gustaría que lo recuerden?
- Como alguien que se esforzó y dejó quizás la vida por hacer bien su trabajo. Fue la mayor herencia que me dejó mi abuelo.