Entrevista AS

“Mi salida de la U fue triste... Iba a ir citado a un partido de Copa Libertadores, pero...”

“Cuando me fui, De Paul se portó muy bien conmigo, me regaló su camiseta”, contó Bastián Fuentes, quien está cerca de ascender a Tercera A con Deportes Rancagua.

“Mi salida de la U fue triste... Iba a ir citado a un partido de Copa Libertadores, pero...”
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Deportes Rancagua es el equipo sensación en la Tercera B, con una racha de 20 partidos invicto y hoy lidera la tabla de la zona sur con 49 unidades.

El equipo de Rodrigo Pérez está a cuatro fechas de conseguir el título y el tan anhelado ascenso a Tercera A. Uno de los pilares del elenco rancagüino es Bastián Fuentes, arquero formado en Universidad de Chile.

El meta de 25 años es el menos batido de la categoría, con tan solo 17 tantos en contra en 20 partidos. En conversación con AS, abordó el largo camino que recorrió tras salir de la U.

- ¿Cómo surgió este sueño de ser futbolista profesional?

- La motivación fue mi papá. Una vez lo vi jugar y dije, ‘quiero ser como él’. Lo acompañé a entrenar a la Caja 18 de Lampa, él me empezó a hacer unos remates y atajé. Se dio la coincidencia que andaba ahí el preparador de arqueros, me probaron y quedé. Después dejé de ir porque me hacían bullying, entonces me dediqué sólo a estudiar.

- ¿Cómo volvió al deporte?

- Cuando cumplí 14 años, mi papá me dijo que tenía pruebas en Magallanes y la U, yo dije ‘voy a la U aunque haya que probarse’. Al final quedamos 10 arqueros y ‘Lalo’ Azargado nos dijo que nos iban a patear 10 veces y que al que le convirtieran, se iba. Logré quedar. Llegué donde mis papás y les dije que lo había logrado.

- Usted tuvo un paso breve por Unión Española también...

- Cuando estuve en Unión era chico, entonces había cosas que no entendía. Yo rescato todo lo positivo, conocí grandes jugadores, que sé que si me ven en la calle me van a saludar. Me dieron una base para poder quedar en la U después. No todo fue malo... compartí mucho con el “Pape” Montecinos y “Juanjo” Echave.

- ¿Recuerda con cariño esa etapa?

- En la U me enseñaron mucho, algo que no te dan en otros lados, que es no sólo ser un arquero común. El juego con los pies, no estar dentro de los tres palos, el arquero moderno. Cuando cumplí 15 años, me subieron al primer equipo porque les faltaban arqueros. Compartí con Johnny Herrera, que era mi referente. Estaba el “Tuto” (De Paul), Miguel Jiménez, Nelson Espinoza. Fue una locura... ver a David Pizarro, Jean Beausejour, es la elite de la elite.

- Tuvo un ascenso rápido...

- Si, me tocó compartir con categorías más grandes y eso me hizo sentir que estaba preparado, que podía hacer esto. Pero bueno, el puesto del arquero es ingrato porque juega sólo uno. Viajamos a Ecuador por la Copa Mitad del Mundo, tuve un buen torneo e incluso hice un gol de penal, pero allá tuve un problema en mi pulmón y caí a operación. Volví a Chile y seguí entrenando, aunque me mentalicé que quería estudiar y mi puntaje PSU me daba para lo que quisiera. Me gustaba la carrera de profesor de educación física.

“Mi salida de la U fue triste... Iba a ir citado a un partido de Copa Libertadores, pero...”
Bastián Fuentes (al centro) es el arquero menos vencido de la Tercera B. Tuvo un largo paso por la U.

- ¿Qué cambio su decisión?

- Me llamaron del primer equipo a sumarme a entrenar con ellos y me cambió todo el panorama. Ahí dije, ‘mamá quiero enfocarme en esto’. Mi familia me motivó y me dijeron que aprovechara la oportunidad. Mi pulmón estaría recuperado en dos o tres meses, pero me cuidé mucho y logré hacerlo en tres semanas. Todos los días me decía a mi mismo, ‘tienes que recuperarte, tienes una misión’. Un día entrenando, saqué un balón que ni yo sé cómo lo hice y el profe de reintegro deportivo se emocionó y yo también, lloré... me sentía yo mismo después de mucho tiempo.

- ¿Qué le tocó vivir durante ese proceso?

- Llegó la pandemia y todo se estancó un poco, no tenía idea si iba a trabajar con el plantel o la juvenil. Me mantuve entrenando por mi cuenta, pero un día me llamaron y me dijeron que el lunes me reintegraba por Zoom. Era entretenido, en unas semanas volvimos a la pensión y obvio que dije que si.

- ¿Qué lo frenó en su paso por la U?

- Mi salida fue triste. Estuve a punto de ir citado a un partido de Libertadores, tenía mi número de camiseta listo... pero ahí llegó todo el remezón, y echaron a (Hernán) Caputto. Llegó (Rafael) Dudamel, me probaron y me evaluaron bien, pero llegó un preparador de arqueros nuevo que ni me acuerdo como se llama, me preguntó si tenía contrato, le dije que no y me bajó a las juveniles.

- Debió ser un golpe duro...

- Quedé medio mal con lo que viví, pero seguí luchando para volver. Me subieron y bajaron otra vez. Hablé con un dirigente para saber mi situación y me dijeron que iba a estar alternando entre ambos, pero supe entre pasillos que no querían contar conmigo. Dije que no había problema, fue una conversación adulta. Cuando me fui, el “Tuto” (De Paul) se portó muy bien conmigo, era muy cercano a él. Hablamos, me fue orientando, me dijo que no dejara de lugar, que nuestro puesto era medio ingrato. También me dijo que donde fuera la iba a romper. Le pregunté si me podía regalar su camiseta y me dijo que sí. ¿Si aún la tengo? Está en mi casa, justo al frente de mi escritorio. Cuando estoy mal, la miro y recuerdo todo esto, rebobino y sigo adelante.

- ¿Le queda un recuerdo grato?

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- Fue todo bonito, disfruté mucho mi estadía en la U y mejoré un sinfín de cosas, así que fue una hermosa etapa, me entregaron muchas cosas como persona. Te queda la espinita de que pude haber entregado más, pero es lo normal, creo que nos pasa a todos. A nosotros los arqueros nos pasa, porque juega sólo uno.

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