ADN RadioConcierto Radio
NewslettersRegístrateAPP
españaESPAÑAchileCHILEcolombiaCOLOMBIAusaUSAméxicoMÉXICOusa latinoUSA LATINOaméricaAMÉRICA
Pasó por Colo Colo, fue mueblista y hoy vende autos: “Hay que ser responsable”

Entrevista AS

Pasó por Colo Colo, fue mueblista y hoy vende autos: “Hay que ser responsable”

El ex delantero destacó en el fútbol chileno décadas atrás. En su mejor etapa llegó al Cacique: “Me dediqué a los vehículos. Estoy tranquilo, uno tiene la posibilidad de hacer lo que quiere”.

La carrera futbolística de Carlos Reyes se extendió por más de una década en Chile y también en la liga de México, desde mediados de los 90 hasta cerca del cierre de la década del 2000. Se inició en Tercera División, actuando por Magallanes, luego pasó a Audax Italiano y a continuación vivió el mayor momento de su trayectoria, cuando estuvo dos temporadas en Colo Colo. Actualmente, el ex delantero, quien también fue convocado a la Roja en 1999, se dedica a la venta de autos, luego de una etapa previa en el rubro de la mueblería.

Me dedico a la venta de vehículos con mi hermano, nuestra empresa se llama JR. Después del fútbol me dediqué a los vehículos. Estoy tranquilo, uno tiene la posibilidad de hacer lo que quiere y estar con la familia, que es lo importante también. Y estoy aquí con mi hermano, apoyándonos en todo, hasta el momento nos ha ido bien”, cuenta Reyes a AS en el parque Automall, ubicado en la sector sur de Santiago.

- ¿Se relaciona con gente que recuerda su etapa de futbolista activo?

- Sí, a veces. De repente pasan algunas personas y te quedan mirando. Quedan en la duda, se devuelven y te preguntan si yo jugaba a la pelota. Yo le digo ‘sí’ y ahí me dicen ‘ah, tú eras el ‘Chino’ Reyes’. Me piden que nos saquemos una foto e igual me sirve, porque a veces me ayuda a vender más autos (ríe).

Reyes en su etapa en Colo Colo.
Ampliar
Reyes en su etapa en Colo Colo.

- Antes de esta actividad, se dedicó también a la fabricación de muebles…

- Sí, estuve un tiempo trabajando con un tío en la mueblería. Veía cómo era esto de chico y siempre me gustó. Estuve con él en la mueblería y, con el tiempo, uno va cambiando las expectativas y me dediqué a la compra y venta de autos con mi hermano.

- ¿Era un ‘maestro más en esa época? ¿Usted mismo fabricaba los muebles?

- Sí, los hacía yo. Me gustaba hacerlo, fabricar distintos tipos de muebles. Estaba contento, era lo que me gustaba en ese momento, así como en el fútbol. Siempre quise ser futbolista, pero en la vida hay que ir cambiando y estar tranquilo en el plano personal.

- ¿Por lo mismo, está abierto a incursionar en otra actividad laboral si fuera necesario?

- Sí, aunque acá me siento a gusto. Lo principal es el horario, uno lo puede manejar. Si uno trabaja con contrato, tiene que cumplir horario y, en el fútbol, nunca cumplimos horario así, siempre tenías tu espacio. Acá es igual y uno hace lo que quiere. Igual hay que ser responsable, porque uno tiene que estar de lunes a domingo acá. Ahí, nos coordinamos con mi hermano, para estar un día cada uno y hacer las cosas que corresponden.

- Cambia rotundamente la vida luego de la etapa como futbolista…

- Sí, claro… no es lo mismo. Cuando uno era futbolista, iba a entrenar y esperaba fin de mes, acá no. Te tienes que levantar cada día y venir, tienes que hacerte tu sueldo. No es como antes que uno llegaba y pasaba por caja para cobrar lo que correspondía. Aquí, hay que lucharla para hacer las lucas de fin de mes.

- De repente echa una mirada para atrás y admite que estaba en una situación un poco privilegiada…

- Sí, por supuesto. Tenías regalías como el médico, si estabas enfermo te iban a ver a la casa. Acá, ahora es todo lo contrario, tú tienes que hacer tus cosas.

- ¿Con qué sensación quedó de su trayectoria futbolística?

- Estoy conforme, hice lo que más me gustó, que era jugar al fútbol. Intenté durar lo que más pude, me retiré a los 36 años, casi cumpliendo 37. Una edad apta para retirarse. Tuve una gran experiencia en el fútbol, conocí harta gente, hartos amigos. Uno se queda con eso recuerdos bonitos, de compartir concentraciones, se generaba como una familia y son recuerdos bonitos.

- Sobre todo considerando que se tuvo que iniciar en Tercera División…

- Me fui a jugar al barrio con los amigos, a trabajar y tuve la posibilidad en Magallanes. Después, de un año a otro, me cambió toda la vida. Todo lo que pensaba del fútbol, porque no quería jugar más. Tuve la posibilidad de dar un salto muy grande de Tercera a Primera.

- ¿No se planteó la posibilidad de seguir relacionado con el fútbol?

- Sí, sí, pero me pasaron varias cosas. Hubo unas cosas ahí con ‘Tito’ Olivos (un ex representante de jugadores), perdí varias cosas de las conseguí. Después, ya no quería saber más. En el fútbol, de repente ves caras, pero no ves corazones. Y yo siempre fui confiado con la gente, a Tito yo le hacía caso en todo y perdí varias cosas. De ahí, como que me alejé un poco del fútbol. Después, mi tío el ‘Quique’ (Enrique) Berríos, que también fue futbolista, me dijo ‘¿por qué no estudias para entrenador? Yo vengo todas las semanas de Antofagasta y vamos a estudiar juntos’.

- ¿Entonces se puso a estudiar?

- Sí, claro. Estuve un año e hice el curso de iniciador. Después, me dediqué más a la cuestión de los autos y ahí dejé eso. Ya no me atrae mucho, solo si tengo la posibilidad de dirigir niños, lo voy a hacer. Igual, es lo que uno a le gusta, jugar a la pelota y ver a los niños jugar también. Si tengo la posibilidad, a lo mejor lo voy a retomar, pero como Iniciador, no para ser técnico.